Boletín 0: II Jornadas de la Nel Guayaquil – De los abusos al abuso: tratamientos en psicoanálisis

ARGUMENTO
Cuando la causa no está presente, los efectos danzan: fue un modo de advertir la declinación del Nombre del Padre, en la medida en que el crepúsculo del Otro anuncia ruidosamente la proliferación del sentido.
Negri y Hardt, citados por Laurent, nos recuerdan que la civilización es perfectamente compatible con el caos a partir de la ausencia de límite. Cuando se anuncia el crepúsculo del deber tenemos los abusos generalizados. (1)
Con la particularidad de lo que Baumann nos presenta como adiáforas, que es esa cierta indiferencia, ese cierto enfriamiento ético hacia el sufrimiento de las otras personas. Simplemente se elimina la relación ética con los demás. De tal modo que esos otros no pasan a ser necesariamente enemigos, sino, más bien, estadísticas, circunstancias, obstáculos, factores, detalles desagradables y trabas que estorban. Pero, al mismo tiempo, dejan de ser personas con las que quisiéramos encontrarnos en aras del reconocimiento de la existencia del Otro. (2)

En este escenario orquestado por las formas líquidas del mal, banalización del mal lo había llamado Arendt, proliferan los abusos. Entendemos de modo tradicional que el abuso forma parte de las facultades propias de algunos derechos. Pero se aplica en el sentido de mal uso de un objeto o destino a un fin diferente del que corresponde a su naturaleza. (3)
Así, podemos oír las denuncias sobre abusos: de atribuciones, de autoridad, de economía, en instituciones educativas, contra los derechos fundamentales, sexuales, contra menores, por sustancias que anulan la voluntad, de género, de minoría, de mayoría, de exclusión, de consumo de sustancias…En fin, el inventario se puede extender grandemente. Desde el psicoanálisis no dejamos de reconocer lo necesario y justo que desde la disciplina jurídica, educativa, médica, entre otras, se realiza para sancionar y rectificar el daño causado por los abusos.

Por tanto, es nuestro interés en estas II Jornadas de Escuela, precisar la perspectiva del psicoanálisis en el entramado pulsional del abuso. Tomamos como punto de partida la referencia de 1919 cuando Freud nombra la reticencia que presentaban sus pacientes para hablar de eventos infantiles, sobre todo uno en especial había sufrido un borramiento, lo único que de él podía sobrevivir por efecto del tratamiento era la anodina frase “pegan a un niño”.
La estructura del abuso en Freud sigue la construcción de una gramática fantasmática pero Lacan puso el acento sobre su lógica. Por eso, el valor de la expresión lógica del fantasma surge de no haber dicho gramática del fantasma.

La frase del fantasma fundamental en lógica se llama axioma y se dirá también que hay una estática del fantasma, esto es, que hay un lugar fijo para el sujeto, un lugar peculiar, escondido, que puede parecer ridículo pero atravesado por el instante de ver. El fantasma, dirá Miller, es como un acordeón: puede cubrir toda la vida del sujeto y ser, al mismo tiempo, la cosa más oculta y más atómica del mundo. (4)

Podemos, en primer lugar, considerar la existencia de una vergüenza del fantasma. Al neurótico, por lo general su fantasma lo avergüenza, porque se le presenta en contradicción con sus valores morales, en este primer nivel inmediato de la experiencia se manifiesta la división del sujeto.

Sabemos también, que para el sujeto psicótico, el otro prontamente se convierte en otro abusador y que el sujeto perverso es aquel que sabe cómo hacer gozar.
Entonces, la idea freudiana de que el fantasma permite al sujeto obtener placer, corresponde a la hipótesis lacaniana en la que el fantasma es como una máquina para transformar el goce en placer.

El abuso implica ir más allá del deseo y del fantasma, hacia hacer del otro un objeto: niño, mujer, partenaire. La subjetividad de éste se ve amenazada por la voluntad de goce del Amo/agresor (partenaire, agente, maestro, las diferentes formas que toma el agresor en la actualidad). A menudo, es el cuerpo el que es puesto en juego en el abuso: castigos, violación, maltrato, hasta el crimen.

En la época del Otro que no existe hay malestar en la cultura avivado por un empuje a ir más allá del placer, lo que hay más allá, bien sabemos es una dimensión de goce y el fantasma aparece, como un medio para articularlo al placer y hacerlo propio para el deseo.
De este modo, podemos decir que en el malestar actual, los abusos se denuncian, existe toda una plataforma y ruta que los acompañan sin que por ello se sepa algo de la substancia constitutiva referida al goce, sobre todo porque se trata de un goce inédito para el propio sujeto.

Esperamos que estas Jornadas nos permitan un intercambio y pronunciamientos esclarecedores.
Invitamos animadamente a todos aquellos interesados en la situación.

Notas
1-Laurent. E. Ciudades Analíticas, Tres Haches, Argentina, 2004
2-Baumann Z. Donsky L. Maldad líquida, pág. 49, Paidós, Colombia, 20109
3-RAE
4-Miller. J A. Dos dimensiones clínicas: Síntoma y Fantasma, Ediciones Manantial, Argentina, 2010

EJES TEMÁTICOS
1. El abuso y lo imposible de gobernar
Coordinador: Antonio Aguirre Fuentes
E-mail: antoni.guirre.f@gmail.com

Los abusos de un régimen proceden del encuentro con lo imposible de gobernar. No hay saber que funcione. Entonces se actúa. Tenemos regímenes abusadores y tenemos los que sufren de este abuso. También hay los que provocan el desborde violento del régimen, los provocadores inconscientes. ¿Cómo salir de este ciclo fantasmático de goce?

2. El abuso y lo imposible de educar
Coordinadora: Mónica Febres Cordero de Espinel
E-mail: febrescorderomonica@gmail.com

La educación impone criterios de eficacia, adaptación y productividad y, desde sus imperativos, amenaza con borrar las diferencias subjetivas entre los alumnos. A esto se pueden sumar las expectativas venidas de “ideales delirantes” de los padres, como dice Eric Laurent, y el niño o el adolescente se encuentra en situaciones cuyas salidas son el fracaso escolar, la violencia o el acting out. El psicoanálisis propone considerar la singularidad en oposición a un ideal válido para todos, lo que permite a cada sujeto hablar sobre lo que se juega en su vida.

3. El abuso y lo imposible de psicoanalizar
Coordinadora: Piedad Ortega de Spurrier
E-mail: piedadspurrier@hotmail.com

El psicoanálisis nos plantea que el sujeto siempre se defiende. La experiencia analítica nos muestra cómo cada uno ha construido diversas modalidades sintomáticas y fantasmáticas para hacer frente al goce que irrumpe de forma traumática. El sujeto es en sí, una defensa frente al goce. Podemos encontrar las afinidades posibles entre el goce y el abuso en sus diversas declinaciones: abuso de una posición dominante, de superioridad, de confianza, etc.
En consecuencia, el sujeto, el síntoma y el fantasma constituyen modos de tratamiento al goce. Si el síntoma es en apariencia liviano e ingenioso, no deja de estar impregnado de la fijeza fantasmática de tal forma que el deseo se torna repetitivo, monótono y flojo. ¿Erradicar el síntoma? ¿Educarlo? ¿Medicalizarlo? La respuesta del psicoanálisis es otra, ni curarlo todo, ni erradicarlo. Más vale se trata de transformarlo para pasar del síntoma como disfuncionamiento al síntoma cómo funcionamiento, única forma de tratamiento de lo real incurable de la libido.

  • Requisitos para la presentación de trabajos
    Los trabajos serán receptados hasta el 8 de septiembre del 2019.
    No deben sobrepasar los 5000 caracteres con espacios.
    Pueden presentar trabajos: Miembros, Asociados, Cartelizantes, Grupos de investigación declarados a la sede y participantes de TRAZOS.
    Los trabajos deben llevar en su encabezado: nombre, modalidad de inscripción en la Escuela y eje en el que participa.
    Enviar los trabajos al coordinador del eje seleccionado con copia a la Comisión Científica y a la NEL Guayaquil:
  • Comisión Científica:
    • Piedad Ortega de Spurrier: piedadspurrier@hotmail.com
    • Mónica Febres Cordero de Espinel: febrescorderomonica@gmail.com
    • Mayra de Hanze: malaquita32@hotmail.com
    NEL Guayaquil: nelquil@gmail.com

Responsables del boletín para las II Jornadas de la NEL Guayaquil:
DE LOS ABUSOS AL ABUSO. TRATAMIENTOS EN PSICOANÁLISIS
Ana Ricaurte: anaricaurt@yahoo.com
Mayra de Hanze: malaquita32@hotmail.com

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Conversatorio: Legislaciones, derechos y clínica psicoanalítica ante la protocolarización del mundo educativo

INVITACIÓN

Segunda Inflexión: Lo imposible de educar

CONVERSATORIO

“Legislaciones, derechos y clínica psicoanalítica, ante La protocolarización del mundo educativo”

Participan:

Julia Avilés, Asociada de la NEL y participante activa del Observatorio de Autismo.

Ivonne Espinoza, Coordinadora de la “Comisión Legislativa” del Observatorio de Autismo.

Geovanny Vázquez, Cartelizante. Trabajó en la Escuela Municipal: “Cuatro de Enero”.

Contaremos con los comentarios y la participación especial de:

 

LIZBETH AHUMADA

AME de la Nueva Escuela Lacaniana

Presidenta de la Antena Infancia y Autismo en Bogotá

De la Comisión de los Observatorios de FAPOL, por la NEL

Al cierre, Mónica Febres-Cordero, Analista Miembro de la Escuela, 

presentará el eje “El abuso y lo imposible de educar”de las II Jornadas de la NEL-Guayaquil.

 

Coordina: Jessica Jara. Psicoanalista. Responsable del Observatorio 2, en Guayaquil.

Fecha: Viernes 16 de agosto – 19h00.

Lugar: Auditorio de la Facultad de Filosofía de la UCSG (SUM)

– ENTRADA LIBRE –

INTRODUCCIÓN AL CONVERSATORIO

A la caída de la Ley y el hundimiento del Otro en el mundo contemporáneo, se sufre de un vertiginoso ascenso del contrato, la fraternidad y la evaluación. Y si, en el régimen de la Ley, la ley y su silencio permitían: todo lo que no estuviera expresamente prohibido; en el contrato nadie sabe nunca a qué atenerse entre lo que se dice y lo que no se dice. Entonces, la evaluación y la carga administrativa no paran de crecer, siempre teniéndose que rellenar una casilla más… En este universo abstracto de saberes y reglas, se demanda al sujeto embrollado y sobrecargado: “la adaptación flexible a lo eventual” (Miller, 2013).

La multiplicación de normativas y protocolos, la “cultura de la demanda” y el capricho sin ley, han llegado al llamado “Mundo Educativo”. Así, ante la reducción de cualquier cuestión a la lógica cientificista de “problema-solución”, en un empuje a querer olvidar eso insustituible, lo que constituye para Milner lo imposible de educar; J.-A. Miller no está de acuerdo con un “abordaje zen” que dicta: no dejarse afectar por las contingencias, no emocionarse, tomar distancia… un sereno “dejar-ser”. Por otra parte, resulta importante recordar que la orientación psicoanalítica implica pasar de la impotencia a la imposibilidad.

Nuestra conversación apunta a hacer resonar eso imposible de educar en: esa buena desobediencia no sólo de los niños sino también de ciertos maestros; una apuesta válida por el secreto, en pleno imperio de la transparencia; la contingencia del amor ante lo necesario y lo probabilístico del discurso universitario y legalista; los efectos poéticos, propios del psicoanálisis, que el discurso jurídico procuraría impedir. Lo que está en juego es desde-dónde inventar despegues singulares y cómo construir, no sin los otros: nuevos modos de habitar las instituciones.

Organizan: 

Observatorio de FAPOL: “Legislación, Derechos Subjetividades contemporáneas y el Psicoanálisis”, la NEL y

el Centro de Innovación Educativa y Desarrollo Docente de la UCSG.

Auspician: 

Maestría en Psicoanálisis y Educación, y la Facultad de “Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación” de la UCSG.

Reseña: ¿Sujetos agotados, consumidos, dopados?

Reseña:

¿Sujetos agotados, consumidos, dopados?

Presentación del Observatorio:

¿Vamos hacia una cultura toxicómana?

Pedro Domenech Acuña

 La sociedad del consumo aspira a eliminar la alteridad tanto como la falta.

(Miller J.A., “La erosión del otro”)

Agotados, consumidos y dopados son tres significantes que Miguel De la Rosa y Francisco Maquilón, abordaron a partir de la clínica psicoanalítica, la filosofía y la música para hablar acerca del sujeto posmoderno, la relación que guarda este con el contexto y la posterior elección de consumo de tóxicos. Transmitiendo así parte del producto de un trabajo de investigación, a través de sus pasiones, durante el conversatorio realizado el pasado 5 de julio del presente año en la sede de nuestra Escuela.

Francisco comienza esbozando este contexto; menciona, refiriéndose a Foucault, que vivimos en una época del capitalismo de la emoción, donde los sujetos se encuentran en un círculo sinfín de producción y consumo, siendo ellos mismos consumidos por la producción. Una sociedad de rendimiento que pone de frente el ideal de un poder sin límites llegando, en el plano de la clínica, a un imperativo de curación. Una violencia que presiona y produce “fracasados”, agotados por no poder cumplir con la cuota exigida de trabajo y diversión; dando todo hasta que el cuerpo aguante o explote. Se produce, entonces, un agotamiento excesivo que elimina los momentos de pausa. “Los sujetos buscan estímulos para seguir… porque si no siguen caen en angustia”, señaló Francisco.

Miguel abrirá una pregunta implícita: ¿cómo tolerar entonces este ritmo de trabajo y entretenimiento? Para algunos, la droga aparecerá como un recurso que trata de erradicar el dolor, pero no elimina el sufrimiento. Caminan dopados, anestesiados; se vuelven máquinas de rendimiento mecánico, en donde el sujeto está meramente en cuerpo y no en subjetividad. Luis Darío Salamone[1] dirá, citando la mención de Walter Benjamin en sus diarios acerca del consumo de haschisch: “Se anda por los mismos caminos del pensamiento que antes. Solo que parecen sembrados de rosas”. Tenemos así a una sociedad que deja de lado la alteridad y la falta. Por otro lado, sujetos consumidos que en el dopaje encuentran una forma de no tener que lidiar con la impotencia que produce el imperativo “todo es posible”.

Es así como encontramos pacientes que pareciesen desabonados del inconsciente, que acuden en búsqueda de un plan para mejorar, ser eficaces y rendir. Esto da cuenta de la ausencia de pausas, de la intensidad del imperativo, en tanto el plan procura tapar la dimensión de la falta. Los recursos para sostener estos imperativos ya no son solamente clandestinos. El discurso científico, en su afán de cubrir la no relación sexual, provee sustancias al mercado que reducen el amor, su pasión y duración a un proceso químico: dopamina, noradrenalina, serotonina… Pues para sostener una relación, un trabajo, un imperativo, hace falta confianza; y ahora viene en spray. Los sujetos se sumergen en una serie de sustancias espesas, y “¿qué es más espeso que el goce?” Nos dice Miguel. Traen así los expositores, tres respuestas subjetivas propuestas por Sinatra en L@s nuev@s adict@s: ser tonto, canalla o cínico.

Tonto aquel que se identifica férreamente a la propuesta del Otro, “cree en él ciegamente”, lo hace consistir: ¡soy adicto!

Canalla, quien, sabiendo de la inexistencia del Otro, ocupa su lugar para transformarse en el Otro del Otro: el mercado.

Cínico quien goza a partir de la inexistencia del Otro, de manera autoerótica.[2]

Frente al abordaje de estos temas, Antonio Aguirre, intervendrá para mencionar la importancia de la diferenciación de los modelos capitalistas en juego en los diferentes países y cómo estos llevan a cabo la dinámica del consumo, no solo de sustancias. Resalta cómo el exceso de trabajo y de festejo se encuentran imbricados en la actualidad; ya que, no se observa la ritualidad de las fechas que indicaban una regulación entre los momentos, los espacios, las pausas para cada una de estas actividades.

Es a partir de esto que se abre la conversación en la sala y aparece una nueva pregunta: ¿desde qué lugar se puede intervenir desde la orientación propuesta por la clínica psicoanalítica? ¿Qué posibilidades hay frente a un sujeto impotente en relación con su deseo? Francisco Maquilón traerá esta referencia de Miller para orientar una posible respuesta: El analista debería ser un dealer de la droga de la palabra. Posibilitar, provocar al sujeto; de manera que pueda intentar capturar algo de ese goce por la vía del significante.

Al final, encontramos otra pregunta implícita: ¿qué pasa cuando el rito se intercambia por el reglamento? Miguel comenta que en Canadá existe la novedad de una legalización y normalización del consumo de heroína, con la intención de evitar enfermedades causadas por jeringas reutilizadas. Dando paso a la cuestión del límite legal del tóxico, así como su incidencia en el sistema de higiene y control social. Cuestión que podría tratarse en un nuevo conversatorio.

El título del conversatorio alude a una pregunta: ¿sujetos agotados, consumidos y dopados? Que solo al momento de escribir esta reseña noté que no era una afirmación. La misma que abrió una ventana de dudas respecto a este tema que no ha sido muy comentado en nuestro contexto. De manera que, aquel conversatorio no se trató acerca de la transmisión del resultado de un trabajo de investigación, sino de presentar un contexto sobre el cual se sitúan los vacíos, los impasses y las posibilidades al momento de encontrarnos con estos casos en la clínica. Que estas cuestiones no se queden solo circulando en quienes conforman el Observatorio de Toxicomanías, sino que atraviese la escuela y a los convocados por el tema y así… no delirar solos al respecto, tal como nos hacen referencia Francisco y Miguel.

[1] Extraído del libro Alcohol, tabaco y otros vicios de Luis Darío Salamone.

[2] Inédito. Extracto del texto presentado aquel día: ¿Sujetos agotados, consumidos, dopados?

Cuarto encuentro de Bibliotecas de la Nel

CUARTO ENCUENTRO DE BIBLIOTECAS DE LA NEL

“Psicoanálisis y arte. Una lectura de la tríada Odio, Cólera e Indignación”

 “Se necesita que transcurran 100 años en las profundidades del gusto para decir lo que no se puede decir de la familia, del amor…, es decir del goce. No necesariamente, con violencia. Que haya lugar para la poesía

Por Ana Ricaurte, NEL-Guayaquil

De inicio agradezco participar en este trabajo y la ganancia importante de “Dejarnos enseñar por el arte”.

En la biblioteca de Nel Guayaquil articulándonos al programa de trabajo con el tema del IX Enapol, realizamos dos encuentros con artistas ecuatorianos: En un primer momento, una entrevista[1] con el director ecuatoriano de cine Sebastián Cordero sobre su película Rabia[2], con participantes del programa de Cine y Psicoanálisis integrado a la Comisión de Biblioteca.

*La película Rabia de Sebastián Cordero, cómo desbroza el camino que nos permite a los psicoanalistas una lectura más allá de los semblantes, de eso que insiste tras lo velos imaginarios, o tras la organización de lo simbólico? Hay en ella una lectura por ejemplo, del odio en el que se puede reconocer la pulsión de muerte, en el empuje  a lo peor de sus actos, al crimen y a la propia aniquilación. Es esta la deriva que justamente toma la vida del protagonista de Rabia, despojándose progresivamente de su humanidad, en una historia de encierro y de invisibilización en un mundo que lo deja al margen, ofreciéndonos una mirada que no se detiene en el realismo social y avanza a los conflictos más íntimos que ya están en el personaje, en su rabia, en su agresividad, en la paranoia estructural del Yo[3], que en tal situación degeneran en una animalización del hombre, que “se ha vuelto una rata”. Nos muestra de entrada a un hombre de este lado del mundo que sufre como migrante en el primer mundo, él recibe odio, es tratado con desprecio y burla. Esto es lo que viene del campo del Otro, y pudiéramos pensar que eso es lo que desata su odio, pero la película pone énfasis en cómo esas experiencias tocan algo interno no superado. Hay la intuición de ese otro campo más complejo, algo propio. Es lo que nos hace saber el director en la entrevista, el creyó necesario un giro en el guion para tratar la muerte del protagonista de un manera no tan llana, dice. En la novela, el hombre muere enfermo de rabia, mordido por una rata.   Para poder captar eso de otro orden, en la reformulación de Cordero él muere fumigado, muere como rata. Es aquí que vemos que apunta a otra cosa, que nos lleva a pensar en lo Uno, la existencia, el ser, el ser de rata. En este punto podemos seguir en la obra cómo el artista vislumbra esa diferencia entre el campo del Otro y el de la existencia.

J-A Miller, en el seminario El ser y el Uno, sesión del 18.5.11, refiriéndose al pase dice que Lacan designa ese momento en el cual un análisis habiendo recorrido los efectos de la causalidad psíquica y reducidas las ficciones del deseo en su relación con el Otro, remite al analizante su ser. Lo que despeja, lo que persiste es la existencia, el registro del Hay. Lacan nos decía de Marguerite Durás, ella no sabe que lo dice, pero puede señalarnos un real sin saberlo.

Un segundo momento, también muy revelador fue el Encuentro entre Literatura y Psicoanálisis que realizamos con Ma. Paulina Briones, editora y crítica literaria, quien nos hizo recorrer una serie de textos y autores ecuatorianos, en su mayoría mujeres, empeñada también ella en nuestro propósito de dejarnos enseñar por la obra escrita sobre odio, cólera e indignación. De la conversación en su casa de literatura, Casa morada, acompañadas por Mayra de Hanze y otros colegas que asistieron, traeré algunas líneas, de las que puedo extraer enseñanzas.

Previamente hubo una selección de un texto y una autora, María Fernanda Ampuero y su libro de cuentos Pelea de gallos, obra muy propicia para el tema que trabajamos. Conversamos con ella. Invitada en la Universidad Católica a presentar su libro, la anfitriona, le dice “No escribes sobre lo terrible, escribes en terrible… hay una acción política allí “. Ampuero responde: “Porque hay cosas indecibles en la familia, que necesitan monstruas para decirlas. Crecer en familia es una acumulación de daños… La familia es monstruosa porque hay un canon del que es muy fácil salirse, se camina en cables”. “No se admite el queer, no se admiten los cuerpos distintos, la pesadumbre o la enfermedad mental”. De ello escribe en sus cuentos.

Ante la ausencia de la escritora, que vive en el extranjero, invitamos a Briones, para hablar de esta obra, de la nueva literatura y de OCI. Un encuentro prolífico, nos abrió un vasto camino que no conocíamos en la literatura ecuatoriana actual. Una serie de obras impactantes por la fuerza de transmisión de estas pasiones, y también nos llevó a apreciar el decir poético en muchas de ellas.

Una primera pregunta fue, por la acogida que esta escritura está teniendo, en editoriales que las publican, los premios literarios que reciben aquí y fuera del país.   El libro de Ampuero y el de Mónica Ojeda a la cual nos referiremos también con su revelación indignada de la violencia, el odio, en las relaciones primarias, ambas han sido escogidas dos años seguidos en la selección de obras de ficción del NY Times.   Esto es lo que me llevó a traer la frase de Kant con Sade, que tienen que transcurrir 100 años en las profundidades del gusto para poder decir, como Ampuero lo que no se dice de la familia, como un momento de tomar una enunciación con rabia, un momento que privilegia eso y que haya tanto interés por leerlo, que tenga esa aceptación.

Define Briones lo poético como descenso a un borde y poder escuchar algo, allí donde los demás sólo captamos un murmullo. La palabra poética penetra lentamente a lo inefable. ¿Será por esa vía que se pueden decir cosas terribles?

Dice Briones que la palabra poética penetra lentamente en la noche de lo inexpresable. Mónica Ojeda Desfiguración Silva, Nefando, Mandíbula, indaga sobre el límite de la novela, la creación o el sentido del arte, todo lo que en el lenguaje se construye como zona oscura. La violencia infantil, necrofilia, incesto fluyen a través del discurso poético que da movimiento a las historias lóbregas: “mi madre nunca nos buscó, crecimos en casa hecha de líquenes donde el silencio se ensanchaba de extremo a extremo a extremo y nos mecía como si pudiéramos dormir con la boca cerrada”

Es decir literariamente, lo que Lacan enseñó en relación al niño: éste viene al mundo en la posición de objeto, y su cara de desecho deberá ser recubierta por el deseo de aquellos que lo acogen. Cada uno de nosotros, dice él en el Seminario 17, es “determinado primero como objeto a”, en la medida en que somos “cada uno abortos de lo que fue, para quienes le engendraron, causa de deseo”[4]

Ampuero en su cuento Subasta inserta una ironía que hace fluir la densidad de las vivencias infantiles como hija del criador de gallos de pelea, niña pequeña, desmerecida por su sexo, escuálida, falta de gracia, destinada a sucias tareas de las que ella hace su coraza y salvación en el mundo de hombres atroces en el que pasa sus días. El rechazo infantil a recoger  las vísceras de los gallos muertos pasa a ser su mejor compañía.

La actualización de la oscura historia infantil se presenta a la mujer en un secuestro express para enfrentarse a una violenta y feroz experiencia de subasta de personas secuestradas, valoradas según él apetito del postor. Nuevamente las inmundicias son su salvación, logra burlar la maldad del otro,  sus contenidos intestinales y otros fluidos recubrirán su cuerpo en una degradación y descomposición de sí mismo, voluntaria y controlada en tanto muy conocida, que se vuelve insoportable a la mirada del otro.

En Nam, otro de sus cuentos, acreedor de varios premios, está la historia que gira brutalmente del encanto por la belleza, de la ternura, el amor apaciguador del sufrimiento en las adolescentes, en el encuentro en una tarde de estudios, entre las dos compañeras y el hermano de una de ellas, estadounidenses, bellos pero solitarios que no encajaban en la escuela. Tarde idílica oyendo discos del padre, del que sólo ve la foto en la sala, un joven guapo en uniforme militar. Están en la casa de estos hermanos y le marcan la prohibición de entrar en una habitación. Pero pareciera que la seguridad y felicidad del amor  da ciertas atribuciones sobre el otro y allí se abre la puerta para la desgracia en esta breve historia. Tiene urgencia de  un baño, está el otro ocupado y entra donde no debía: En el mundo infernal del padre oculto, resto de la guerra de Vietnam como un despojo humano, enloquecido, inválido, con un cuerpo destruido. Gritos de terror de ambos. La hija corre a tranquilizar al padre y levantarlo del suelo tiernamente, mientras con una mirada de odio la expulsa de la casa. No volvieron al colegio, no los volvió a ver nunca más. Dice Briones, lo que ocurre en Nam es fascinante, va de lo muy particular de esta historia a la generalidad del mal mayor de la guerra. En esta conjugación da a leer la historia y deja ver que allí pasa mucho más, no solo el enamoramiento adolescente.

 

Karina Sánchez y Los senos maravillosos

La sutileza de la escritura de su enfermedad queda determinada desde los dos epígrafes que elige:

De Anne Carson, en Hombres en sus horas libres: “…Por muy dura que sea la vida, lo que importa es hacer algo interesante con ella…”.   Y de Gilles Deleuze, en Diálogos, con Claire Parnet. “….. Amar a los que son así: cuando entran en una habitación, no son personas, caracteres o sujetos, son una variación atmosférica…..”

Comienza a narrar y se siente que quien escribe es ese ser de levedad de los epígrafes. Hay una intención de delicadeza. Será acaso ésta su manera de tratar lo que la agrede?

En frases cortas va contando vivencias, recuerdos, algo que le gusta, no se detiene en ninguna “soy esa niña  deseando ser como el resto y llevar una rosa, o incluso un clavel. Su levedad también es esta fluidez que la desliza de una cosa a otra. Y de repente dice “hoy he perdido mi seno derecho”. Un golpe al lector. No se queda hablando de esa tremenda experiencia. En ese ritmo de decir en fragmentos, trae a continuación otra anécdota encantadora de su infancia, llegó a la escuela una niña albina y todos querían tocarla. En la narración, el seno perdido queda acompañado de otras vivencias de vida.

Teje sus miedos en muchos sueños que cuenta, una imagen que se repite es la de indigentes que asocia con enfermedad y muerte, pero enseguida busca un poema sobre indigentes. Trae un poema de Tununa Mercado “Pienso en las ropas de mis estropeados, veo uno vestido de negro con fundas negras de basura amarradas a su cuerpo”.  Cómo sostiene este proceso? Cuando algo la agrede, hace uso de los libros y de las imágenes. Incluye varias fotos en el libro, una imagen de la pintura de Santa Ágata con los senos cortados puestos en una bandeja. Trae el sueño con el hombre de las culebras al que teme, pero al mismo tiempo la figura del dios de la Medicina Asclepio, sosteniendo una serpiente. Trae el poema de Anne Sexton Soñando con senos “Finalmente cortaron tus senos y la leche se derramó a borbotones sobre la mano del cirujano…”.

Nuevamente de manera intempestiva dice la autora “Llevé un tumor en mi cuerpo durante cuatro años y me negué a operarme”.   Prestamente rodea esta declaración. “Busco lecturas que tengan que ver con senos y con leche”. Abre una lista muy larga de referencias bibliográficas sobre el tema, pinturas como Lactación mística de san Bernardo y otras, fotos, estudios sobre la vía láctea, a la vez que va historizándose alrededor de estos elementos, recuerda a su padre pintando paredes con leche, recuerda su primer sostén y la ilusión sentida. “Tomé biberón durante un largo tiempo, aún lo tengo en la memoria, hasta los tres o cuatro años. A esa edad mamá me compró un jarrito color rosa… fue el día final del biberón”.

 

Enfrenta la enfermedad con una voluntad de lucidez. Lucidez de alguien que está captando este amasijo de piezas sueltas, o de lo que en la enfermedad se puede evidenciar. Ella quiere conocer sola qué es ese proceso en su cuerpo que la enferma. “Descubro cómo funciona mi tumor. Antes del ciclo menstrual se endurece y crece, se relaja y se suaviza luego de la menstruación. Tiene un ritmo, tardo más de un año en darme cuenta de esto, trabajo con mi cuerpo, ejercicios, respiración, aprendo a comer. Me doy cuenta que tengo un cuerpo inexplorado…. Reparo en una sensación de energía real, una corriente con conciencia que parte de mi vientre y viaja hacia mi seno… sabe a dónde debe dirigirse. Es inútil siquiera intentar  mencionar estas experiencias a los médicos. Las dimensiones más sutiles del cuerpo les son desconocidas”

“Había decidido no operarme y solamente esperar. Cuando imaginé esa espera no fui conciente que el final no llegaría como habría querido, como apagar la luz y dormir… que se presentaría el deterioro del cuerpo “. “Decidí operarme, me sentía agotada”. “Tengo nostalgia de un mundo antiguo, de la pérdida de cualquier contacto con lo sagrado, de que el centro esté volcado hacia lo vano e inmediato, de que la naturaleza haya dejado de hablarnos”

“Perturbar a la desgracia con algo de belleza”.

“A partir de la operación, mamá dice que soy yo. Ahora tengo que acostumbrarme a esta extrañez. Me quedan los libros, que siempre han hecho todo más llevadero. Leo y escribo para intentar comprender, es la relación con mis lecturas, con mi vida, con mi mundo, quería trasmitir mundo, quería hacer algo con la tristeza que tenía adentro, quería perturbar a la desgracia con algo de belleza, quería que mi cuerpo fuera un espacio de libertad. Porque por este camino atisbé el conocimiento de sí mismo, el camino de sombra que lleva al encuentro con el alma”. Aprecio en este párrafo un saldo de saber del proceso que ha emprendido, una especie de abrochamiento conciliatorio con su vida.

Igualmente, en Rabia, Sebastián Cordero, nos explica la escena final como el uso de un recurso de estilización para hacer con la degradación de la muerte de José María, con la sutileza de una escena que le permite al hombre que está muriendo salir de su escondite de rata y conocer al hijo que ha nacido. Y darle un abrazo para soñar el sueño final del amor, como un hombre.

“Dice Miller: en Freud clásicamente, Eros fabrica el Uno, pone un vínculo, mientras que Tánatos deshace los Unos, desliga, fragmenta”.

No puedo dejar de incluir aquí una cita de J-A Miller en su conferencia Niños violentos, cuando propone “proceder con el niño violento de preferencia con dulzura, sin renunciar a maniobrar, si hay que decirlo, una contra-violencia simbólica”.

Hasta aquí el trabajo a presentar, pero incluyo la referencia para la lectura de los colegas de lo que dice Miller[5] sobre el acto surrealista, como acto terrorista, por medio del semblante, como postura literaria. Es “el terror de las letras”, citando a Jean Paulhan. Es poner la escritura en el diapasón de la pulsión. Un sueño que se alcanza, no por medio de las armas sino por un cierto uso del lenguaje, el resorte primero de la represión.

[1] https://www.youtube.com/watch?v=1kGoinqCKm4

[2] https://zoowoman.website/wp/movies/rabia/

[3] Presentación del XIX Seminario para Docentes del INES “ La agresividad en psicoanálisis”,

por Jesus Santiago. Correo del Ines nº 3 en Nel Noticias, 22 de Mayo, 2019
[4] Drummond, Cristina (EBP). “Ningún padre para ver que me estoy quemando”. Boletin OCI 2)

[5] Miller. J-A. Niños violentos. Intervención de clausura de la 4ª Jornada del Instituto del niño. Marzo 18 del 2017.  https://psicoanalisislacaniano.com/ninos-violentos/

Entrevista: Acerca del matrimonio para todos – con Jacques-Alain Miller

Tomado de: http://www.eol.org.ar/template.asp?Sec=prensa&SubSec=europa&File=europa/2013/13-01-10_Entrevista-a-Jacques-Alain-Miller-Acerca-del-matrimonio-para-todos.html

Lacan Cotidiano | Jueves 10 de Enero de 2013

Entrevista
Acerca del matrimonio para todos
Con Jacques-Alain Miller

¿Qué lo llevo a firmar el manifiesto del Nouvel Observateur[1] que se publica hoy ?
No fui yo quien se puso al frente de la cosa. Firmé porque me pidieron que lo haga. Fue precisamente Eric Aeschimann, periodista de ese diario, alguien con el que me había cruzado en l’Ecole Normale una noche en la que estaba leyendo a Lacan en el patio. Me sorprendió que una demanda venga de allí, puesto que este semanario se mostró desde siempre hostil a Lacan, -quien sin embargo le respondía bien-, y luego también a los suyos, que, se las arreglan con eso.

¿Ud. era partidario de, antes?
Mi idea no era en absoluto comprometer mi nombre. Ambas partes están en un punto álgido y la función de un analista no es poner sal en la herida. Por otra parte, la Escuela de la Causa Freudiana, como institución, no ha debatido esta cuestión y no ha tomado posición. Sin embargo, había propuesto al Consejo de administración de UFORCA[2] tratar el tema en nuestras Jornadas clínicas anuales. Nos pusimos de acuerdo sobre el titulo: “Cuando los deseos devienen derechos”. El afiche se ha difundido. Se llevará a cabo en Mayo, en la Mutualité y será abierto para todos y, no reservado solo para las secciones clínicas.

¿Qué lo ha llevado a aceptar comprometerse personalmente?
Mi irritación iba creciendo al ver circular en los medios que ” los psicoanalistas” estaban contra e incluso que ellos desfilaban contra – leí eso en Le Figaro-. Pienso que esta impresión le debe mucho al activismo de nuestro colega Winter, que circuló bastante. Lo conocí en tiempos de la Escuela Freudiana, fue un analizante de Lacan, es un auténtico. Ha hecho una campaña entusiasta, tanto en l’Huma como en los Etudes[3], la revista de los jesuitas, se lo ha visto por todas partes. Y pensé que era inadmisible girar de esa manera el psicoanálisis a cuenta de la religión. Lacan lo había previsto; gracias a Freud y su deseo de salvar al padre, la Iglesia terminaría por percibir que él aportaba agua para su molino. Pues bien, ahí estamos. Y eso no me parece conforme a la orientación lacaniana. Es incluso lo opuesto.

Entonces, ¿Ud. está sobre todo contra los “contra”?
El momento de concluir ha llegado para mí bajo la siguiente forma: para comenzar, el 20 de diciembre firmé el texto de L’Obs., al día siguiente le pedí a Clotilde Leguil el texto que Marianne le había pedido sobre el tema, un muy buen artículo que no ha sido publicado aún en la revista[4].
Ese mismo día leí que el papa había hecho una tribuna en el Financial Times[5]. Eso no ocurre todos los días. Fui a ver el sitio, desde allí, enviaban al Osservatore romano[6], cliqué y pude leer en italiano la alocución que el papa le dirigió a la Curia en Navidad, en la que citaba favorablemente un opúsculo del gran rabino Bernheim[7] difundido por Internet. Fui también allí y vi que, para oponerse al matrimonio gay, éste no se apoyaba solamente en la Biblia, sino, en filigrana, en Freud, y en el Edipo. Los textos del papa y del rabino eran de buena calidad, partían del primer capítulo del Génesis y tuve ganas de responder a esto, le propuse entonces a mi corresponsal en Le Point escribir sobre el tema. La revista había sido muy discreta al respecto, pero Gisbert dio luz verde y entonces redacté el artículo que se publicó la semana pasada.

A partir de allí, ¿Ud. va a continuar?
Si, no voy a declarar todo de una sola vez. He redactado un segundo artículo para Le Point que debería salir la semana próxima. Es sobre la teología del matrimonio, la que se elabora actualmente siguiendo la línea de Juan Pablo II. Estoy en contacto por e-mail con Di Ciaccia, que conoce muy bien las diferentes aristas del tema, me dio referencias muy útiles y a él le envío mis artículos antes de la publicación.
Encuentro prodigioso el esfuerzo intelectual hecho en el Vaticano y en la revista Communio por ejemplo, desde hace años para dar a la sexualidad su lugar en el dogma. Por un lado respecto mucho, al tiempo que me divierte, ver cómo allí la interpretación se pliega a todos los sentidos, como decía Lacan, algo que no debe ocurrir en un análisis. Por otro lado, observo en esta teología renovada la incidencia de Freud, y eso me gusta, pero al mismo tiempo me parece cada vez más necesario señalar que Lacan no se detuvo en la metáfora paterna, ni en el Nombre-del-Padre, sino que avanzó hasta Los no incautos yerran (les non-dupes-errent) y hasta la relación sexual que no existe.
Si uno toma esto en serio, es posible oponerse al matrimonio gay por toda clase de buenas razones, ya sean de gusto, de dogma, de tradición, porque hay que “defender la sociedad”, enunciado estudiado como tal por Foucault, o para proteger los niños, etc., pero no podemos hacerlo en nombre del psicoanálisis. Es simple.

Para Ud., ¿los psicoanalistas debieran firmar ese manifiesto?
No. Los analistas no son solamente psicoanalistas, son también católicos, creyentes, no-creyentes, homosexuales, conservadores, progresistas, etc. Ellos pueden estar a favor o en contra, pueden pensar que deben comprometerse o por el contrario pensar que hacerlo es exponerse demasiado y entonces mejor guardar el silencio prudente de Conrad. Pero, en tanto alumnos de Lacan, no pueden, a mi entender, oponerse al matrimonio gay en nombre del psicoanálisis. Ellos pueden, por supuesto, pero entonces es una incoherencia, es un contrasentido, al menos como yo comprendo Lacan.
Mi idea, lo he dicho en mi curso, es que los psicoanalistas están siempre retrasados respecto a los efectos del análisis, es evidente en el caso de Freud, no es verdad para Lacan cuya lucidez toma un aspecto profético, pero sí lo es para nosotros, en la Escuela de la Causa Freudiana, aunque nos esforzamos para no dejarnos distanciar demasiado.

Según Ud., ¿La Escuela tiene algo específico que hacer?
Las cosas van rápido. El gobierno contaba evidentemente con que la cosa pasara, si no a escondidas al menos a toda velocidad, sin debate, contando con las encuestas que daban una gran mayoría de la opinión a favor. ¿Y por qué no?
Únicamente las directivas del Vaticano eran claras: luchar. La jerarquía combatió en España y se lanzó en Francia con brío, en un estilo que cuenta siempre con mis favores: no es necesario esperar para emprender algo. Luego, tendremos en Francia un debate sobre el tema à la française. Me gusta. No hay solo el manifiesto de l’Observateur, hay también BHL, en Le Point que sale hoy[8]. El toma posición con brillantez a golpe de anáforas. No debe haber sido tan simple como eso para alguien cuya estrategia es tratar bien a la Iglesia. No olvidemos que defendió a Pio XII.
Los contra, armados por los mejores teólogos, tienen garante. En tal contexto, el psicoanálisis es un asunto de debate público. Para mi “personalmente”, considero que mi lugar al lado de Lacan, el que me dio para la difusión de su enseñanza, me hace objetar que el psicoanálisis sea usado para fines apologéticos a favor del rechazo al matrimonio gay. Para la Escuela, depende, pues ella tiene la elección.

¿Qué elección?
La de decir que no le corresponde tomar posición en tanto institución. Esto es, según me consta, la posición de todos los grupos analíticos. Es verdad que tomar posición no es simple. habría que consultar al conjunto de los miembros, aún cuando por e-mail esto no es imposible. Además, aun no ha habido trabajo de Escuela sobre la cuestión, pensaba que el Colegio de mayo lo comenzaría.
Otra opción, por el contrario, es, decir que la Escuela- cuyo primer presidente fue Lacan y que está establecida sobre su enseñanza- tiene el deber de rechazar la instrumentalización del psicoanálisis y afirmar que nada en la experiencia analítica autoriza a sacralizar la forma actual de la familia y a rechazar por motivos psicoanalíticos el proyecto de ley llamado el matrimonio para todos. Esto no es estar “a favor”, sino que es rechazar el estar “en contra” en nombre del análisis.
Ciertamente hay una tercera opción: la Escuela se declara “a favor”, pero: ¿qué mayoría haría falta para que la Escuela pueda hablar en nombre de sus miembros sobre tal cuestión? La mayoría simple sería, a mi parecer, insuficiente. ¿Les 2/3 ?
Cuando nos lanzamos contra la enmienda Accoyer tuvimos en la Asamblea General la unanimidad de los votos, menos una voz.
Yo pienso que es el Consejo de la Escuela el que debe estudiar esas opciones, incluso si una de ellas fuera decidir no moverse.
La posición ” yo no estoy a favor de nadie” tiene siempre sus encantos para los analistas en grupo, pero ella está a veces contra-indicada.
¿La Escuela debe ella meterse con los abonados ausentes, -en tanto el análisis es una apuesta y no un objetivo-, en la “esfera pública”, como dice Habermas?
A fuerza de no comprometerse personalmente en una acción para defender el discurso analítico, un grupo corre siempre el riesgo de convertirse en una SAMCDA.
La verdad, es que no puedo evitar pensar que si la Escuela escogiera la opción 2, sin hablar de la 3, ella sería la única en hacerlo y es muy tentador.
Semejante toma de posición repercutiría en la opinión pública. Se diría: los lacanianos ortodoxos, -es decir, nosotros-, rechazan que se instrumentalice el psicoanálisis con el fin de oponerse al proyecto de ley sobre el matrimonio para todos.

El Directorio, por iniciativa de Jean-Daniel Matet, ha decidido poner en el programa de la Escuela, el 2 de febrero, una mesa redonda sobre el tema que reunirá a Jean-Pierre Deffieux, Clotilde Leguil y Jean-Pierre Winter[9].
¡Buen comienzo! Tendremos un debate contradictorio. Sería muy bueno también que Lacan Quotidien acoja las opiniones de los miembros de la Escuela y las de sus lectores en general.

Declaraciones tomadas por Anne Poumellec el 10 de Enero, 2013.
Traducción: Graciela Esperanza no revisada por el autor

Notas

  1. Manifiesto para el matrimonio para todos
  2. Afiche en este número de
  3. Artículos de Jean-Pierre Winter en l’ Humanité yen la revista Etudes
  4. Leer articulo de Clotilde Leguil en LQ N° 263.
  5. La tribuna de Benoît XVI en inglés, (hay que inscribirse) y traducida al francés
  6. Referencias sobre la alocución en italiano y en francés.
  7. El opúsculo del Gran Rabino de Francia, Gilles Bernheim.
  8. La tribuna de Bernard Henry-Lévy, Los casados del año 13.

Afiche en este numero de LQ.

Invitación IUFI

A los integrantes de carteles IUFI-Iniciativa Universidad Formacion e Investigación- se los invita a participar en la Tercera Conversación de IUFI el12 de septiembre durante el IX ENAPOL en São Paulo. El tema de la conversación es “No hay titulo de psicoanalista”.  Puede declararse un cartel de corta duración a propósito de este tema.

Una oportunidad también para para pensar sobre el interés por el estudio y la investigación del psicoanálisis en la universidad. Y la formación del psicoanalista en las Escuelas de psicoanálisis.

Los cartelizantes IUFI de Nel Guayaquil pueden proponer sus trabajos para presentarlos en la Conversación a Ana Ricaurte: anaricaurt@yahoo.com.

Plazo agosto 1. Extensión 4000 caracteres

Recordamos que IUFI, red de FAPOL acoge a no miembros de la Escuela, relacionados a la universidad y psicoanálisis.