Seminario de Formación Lacaniana: EL SUEÑO. Su interpretación y su uso en la cura lacaniana

Invita a la transmisión:

SEMINARIO DE FORMACIÓN LACANIANA 

EL SUEÑO. Su interpretación y su uso en la cura lacaniana

¡Un intento de momento de mirar a posteriori ha llegado!

¡Un intento de momento de mirar a posteriori ha llegado!

Por: Juan Pablo Bitar, Carlos Quezada, Juan García

19 de diciembre de 2019

“El psicoanalista está en un mundo que ha devenido de manera tal que debe considerar esta evolución con la que se encuentra en su clínica y debe estar, en el fondo, a la altura del tiempo que le toca vivir. Como dice Lacan “mejor que renuncie quien no pueda unir su horizonte la subjetividad de su época”.[i]

Iniciamos este intento de resumen de trabajo ubicando dentro del título los significantes “momento” y  “a posteriori”, por cuanto es lo que tenemos en miras dentro del observatorio.  Arrancamos con la pregunta, aún sin contestar, ¿Qué vendrá en los años futuros, cuando el significante género deje de ser algo que agrupe lo que se intenta como un para-todos?, siendo el objetivo de este corto escrito, no sólo plantear lo que se pueda descifrar, sino también mostrar algo del recorrido del observatorio de Género, Biopolítica y Transexualidad, en este año 2019.

Se tomó como un punto común partir de Tres ensayos para una teoría sexual de Freud, para luego pasar al Seminario 20 de Jacques Lacan, donde nos encontramos con las fórmulas de la sexuación.  Posterior a eso, los participantes del observatorio escogerían una vertiente a estudiar, Género, Biopolítica y Transexualidad.

Dentro de ese tiempo, ante la pregunta: ¿Hasta qué punto la diferencia debe de ser normalizada?, refiriéndonos a que el binario masculino femenino ha dejado de ser una normativa, uno de los asistentes trajo la idea de que en Hollywood, el monstruo clásico, era concebido como una representación de “lo otro”: aquello que es incomprendido, terrorífico y que su propia simbolización, indiferente de su carácter abiertamente ficticio -de fantasía o ciencia ficción-, puede ocasionar temor debido a su naturaleza maléfica o subversiva.

Tomando esta idea, nos pusimos a trabajar en qué “lo otro”, sería aquello que marque una diferencia en el género.  Se pudo formular la idea de que ese “lo otro”, es algo que siempre ha estado presente en todas “clasificaciones” que han existido, siempre como algo ajeno a la normativa, en un principio patologizándolo y luego normalizando.

Cuando llegó el concepto de género y con este un diverso número de nuevas “clasificaciones” donde hay diversas formas que se establecen dentro de dos clasificaciones mayores, lo binario y lo no binario.  Dentro de lo binario encontramos lo masculino y lo femenino como principales ocupantes y dentro de lo no binario encontramos un sinnúmero de “clasificaciones” que cada vez suman nuevas, ocasionando que, en nuestra época, el significante sexo o aquello que denominamos sexo para denotar la diferencia deje de existir, haciendo a través del significante género un sinfín de nominaciones para lograr denotar la singularidad del parlétre en su relación propia con su cuerpo.  El sujeto queer también experimenta esto, pero la sociedad en su esfuerzo por reforzar la norma va derribando los distintos significantes que usa, lo cual vuelve necesario seguir sumando significantes que soporten la estructura, acercándose cada vez más a un límite inalcanzable.

Para abordar y poder decir algo sobre este “sinfín de nominaciones”, un participante nos trajo la figura matemática de El Cuerno de Gabriel[ii]:

El Cuerno de Gabriel o Trompeta de Torricelli

Este cuerno (o trompeta) es una figura tridimensional que se extiende desde un circulo de radio igual a 1 hasta el infinito en una sucesión de círculos cada vez más pequeños. Es decir, la parte derecha de la figura se extiende “sinfín” con un radio de circunferencia cada vez más pequeño, que jamás llega a cerrarse. Lo interesante de esta figura es que -mediante lógicas simbólicas de la matemática- si bien su superficie es infinita ∞ (dado que se extiende “sinfín”), si existe una forma de calcular su volumen interno, pero, el resultado es el número trascendental π, esto es: un valor cuya precisión es inacabada dado que se pueden seguir encontrando decimales mientras más preciso se haga el cálculo (π = 3.1415… con infinitos lugares decimales, siempre se puede ser más preciso).

Es esta complejidad matemática a la que alude el participante indicando que:

Si consideramos a cada punto de la superficie sinfín del Cuerno de Gabriel como una nominación de la relación del sujeto con su cuerpo

Y

Si también consideramos al contenido del Cuerno, el volumen interno, como una representación de lo real del cuerpo -en términos lacanianos-

ENTONCES

Solo la imposible operación de realizar “nominaciones sinfín” de la relación del sujeto con su cuerpo lograría determinar lo real del cuerpo de manera concluyente.

Cualquier cosa menos de eso es una aproximación imprecisa y, por tanto, fallida por estructura.

Dicho de otra forma, por más extensivo y preciso que sea el camino de establecer clasificaciones sobre lo real del cuerpo, siempre se podrá ser más preciso. Es decir, en cualquier momento histórico de las clasificaciones, ya sean binarias (al inicio) o no binarias (hoy en día), siempre quedarán -hacia el adelante- más operaciones por realizar para ser más preciso con lo real del cuerpo. Más clasificaciones y cada vez más precisión, pero nunca una respuesta concluyente. El mandato super-yoico “Tú debes ser X” y una X que siempre puede ser más precisa.

Ante esta normalización de la diferencia que hemos mencionado en algunos momentos me pregunto ¿si aquellas nuevas formas que se están dando que llamamos Trans-especies o como los definimos en el observatorio como “Trans-humanos” sería aquello que se escapa a lo no binario?

De ser así, como lo dije al inicio, el objeto de estudio del observatorio, está con miras a posteriori, a aquello que se escapará del concepto de género, a aquellas fantasías de algunos que gracias a las nuevas biotecnologías se podrán hacer realidad y que se escapará de la normalización y que eventualmente se tornará la nueva diferencia.

La invitación para todos aquellos que nos quieran acompañar durante el año 2020 en el observatorio, en que nos seguiremos reuniendo quincenalmente para pensar y replantearnos lo no binario, con miras a lo que se escapará del mismo, a aquello que aún es velado, oculto y que no tenemos mayor percepción del mismo pero que no dejará de sorprendernos.

 

[i] François Ansermet, Disrupciones en la Procreación, el género y la filiación: Una introducción, Revista Enlaces

[ii] El Cuerno de Gabriel también es conocido como la Trompeta de Torricelli.

Reseña: actividad de Cine & Psicoanálisis. “De una risa que se impone”

“El sujeto del inconsciente, recibe siempre de un otro, del discurso que circula en el universo, las palabras que lo dominan, que lo representan y que lo desnaturalizan también”.

(Miller J.A., “Anguila”)

Por: Pedro Domenech

El Cartel de Cine & Psicoanálisis de la NEL Guayaquil, luego de casi un año de su formación, y de un trabajo que está siempre en movimiento -como la cinta de película antigua- presentó el miércoles 20 de noviembre en la sede de la NEL Guayaquil, “De una risa que se impone”: una mirada al filme de “El Joker” a partir de tres ejes: la estructura cinematográfica, la estructura política en juego y elementos de la estructura del personaje; junto a la coordinación de Miguel De la Rosa, quién alojó cada una de las propuestas temáticas de los cartelizantes, dándonos a conocer cada uno de los ejes y enlazándolos entre sí.

Eduardo Espinoza, cartelizante y director de Butaca Paradiso, empieza la conversación con un análisis cinematográfico de la película. Menciona que nos encontramos ante un guion de estructurado a partir del tradicionalismo americano: cada página del guion representa un minuto del filme; divididos en tres momentos: introducción de los personajes, desarrollo de la historia y desenlace de los hechos; cada uno marcado por nudos o actos que dan cuenta del viraje de los hechos, puntos de no retorno. Además, apela a la crítica, al hacernos notar las convenientes situaciones en que se puede ver al protagonista siendo favorecido: desde un tren lleno de payasos protestantes hasta un baño vacío donde Thomas y Arthur pueden tener una larga conversación sin ser interrumpidos, una serie de eventos afortunados.

Carlos Quezada, por su parte, pone sobre la mesa una propuesta diferente al clásico análisis social que se realiza a partir de esta película; planteando que el surgimiento del Joker, como líder político no ocurre solamente por un empuje social sino también, porque existe una historia familiar que empuja paralelamente y, que, en un cruce contingente con lo político, produce el emblema del tan conocido personaje de los comics.

Ambas tramas transcurren juntas, cada una con el peso que traen consigo; sin embargo, vale pensar si existe realmente una conexión de intención directa en la estructuración del Joker. Recordamos así, que el asesinato de los empleados de Industrias Wayne no lleva la marca de la protesta política, sino marcas de una historia familiar y una estructura subjetiva que ve comprometidos algunos de sus soportes simbólicos. La única decisión propiamente política será cuando los protestantes deciden embestir el camión de policía con una ambulancia, y levantar al Joker sobre la patrulla para que este pueda dibujar su sonrisa y erigirla al nivel de emblema.

Pedro Domenech, por su parte traerá a la conversación cuestiones acerca de la estructura de Arthur en su camino a convertirse en el Joker, así como los diversos estatutos de su risa a lo largo de la película. Primero, como una risa patológica, medida avalada en un diagnóstico y representada con una tarjeta de presentación que alude al carácter “contingente” de esta. Por otro lado, una risa que emerge en el intento de atrapar lo gracioso. Pero también, observamos una risa sardónica, que se impone al sujeto como una marca a partir del significante “happy”. Una risa que aparece como respuesta ante el dolor, dada por el Otro materno, quien dice nunca haberlo escuchado llorar cuando era abusado… solo reír.

Veremos así, que el Otro se torna insoportable en distintas escenas, al punto de tener que eliminarlo; a partir de allí, la risa tiene nuevo estatuto: la risa lo representa y es elevada a nivel de semblante: ser el Joker.

Así, Miguel abre la conversación al público, público que trae preguntas acerca desde sus diferentes puntos de acercamiento al cine y al psicoanálisis: la diferencias y matices entre las estructuras, los momentos en que aparece determinado soundtrack y cómo refiere a la dinámica de la película, la cuestión política: ¿existe una relación causal única entre la problemática social y la creación del Joker o son tramas paralelas encontradas por la contingencia? Serán pues, los actos -de la película y de los sujetos- los que poco a poco nos ayudarán a dar un poco más de elementos para conversar al respecto.

Recordando que habrá una segunda entrega del Joker, queda así con una advertencia a que el deseo de investigar no se agota en esta presentación, a lo cual Miguel cierra diciendo:

Y como lo reprimido, retornaremos.

Presentación de libro – Sin agujero: tratamiento posible del autismo y de la psicosis en la infancia y adolescencia de Miguel Furman

Presentación de libro: Sin agujero: tratamiento posible del autismo y de la psicosis en la infancia y adolescencia de Miguel Furman, llevado a cabo el jueves 17 de noviembre de 2019

Miguel De la Rosa

Laurent nos dice que la clínica con niños nos invita a salir del acartonamiento clásico de la clínica con adultos, en tanto resulta indispensable desplegar un espacio para la invención. Por ello, considero de suma relevancia para la formación de clínicos y analistas interesados en el trabajo decidido con el autismo y la psicosis infantil, la lectura de este libro.

Realizaré un recorrido de algunos de los tópicos que nos oferta el autor.

El libro de Miguel, inicia con un recorrido histórico de las nociones de autismo y psicosis en la infancia. En este recorrido podremos comprender los modos de intervención psiquiátricos y de las TCC en oposición a la ética de la práctica analítica; estas prácticas tal como las nomina el autor “anulan el acto de decidir y juzgar del practicante, de un modo que no sea universal y automático”. El psicoanálisis es una práctica que humaniza al sujeto, no por la vía pedagógica de inserción social como se intentó con el niño de Aveyrón, caso que Miguel expone en este libro, sino a partir de comprender y relacionar los modos en que un sujeto se las arregla con la angustia y sus síntomas, la estructura que subyace al fenómeno clínico y como este se despliega en transferencia.

Miguel nos trae a partir de Freud, la lectura que hace Da Vinci sobre la labor del pintor y el escultor, podemos asemejar la operación del analista a la de este último (el escultor), en tanto aquel “no busca agregar algo nuevo, sino extraer…”. Aquello debemos entenderlo en dos vías: extracción del sentido de los síntomas, apuntando al significante; y a la extracción de objeto, es decir apuntar a lo pulsional del síntoma; cuestiones que además debemos leer a partir de la formulación de los tres registros: real, imaginario y simbólico.

Para ello, el libro nos guía hacia un acápite sobre la construcción de lo imaginario a partir de la constitución de la imagen en el Estadio Espejo. Desde allí es necesario entender que al asumir la identificación a la imagen completa, esta opera como velo del cuerpo fragmentado: un cuerpo habitado por la pulsión. Miguel nos recuerda que el sujeto neurótico al estar identificado a esta imagen, se percibe como una esfera sin agujero, pero en realidad, su estructura debe ser representada por la figura del toro.

En el autismo podemos pensar al sujeto como una esfera sin agujero, sujeto en el cual no se suscitó la operación de extracción de objeto; por ende, al autista está afectado por la forclusión del agujero imaginario-simbólico, tal como Laurent lo teoriza. Esto tiene como consecuencia que el autista confunda su yo con el otro y con los objetos; objetos que de hecho debemos entender con una especial función. Es a partir de ellos, los objetos, que el autista puede construir un neoborde con el cual se defiende del encuentro con el Otro y además, puede suplir la falta de tenencia del cuerpo.

El autista al carecer de recursos imaginarios y simbólicos, solo cuenta con lo real para hacer frente a lo real; el trabajo del analista nos sugiere Miguel, debe darse con ese mismo material real. El analista entonces acompañará al autista a la conformación de un neoborde dinámico, que permita el desplazamiento metonímico de objetos: es por esto que Laurent denomina la clínica del autismo como clínica del circuito. La función del doble, los islotes de competencia (o habilidades específicas), así como la iteración de movimientos o palabras son recursos que el autista construye para localizar y extraer algo del goce que se le presenta sin la mediación imaginario-simbólica. Estos fenómenos clínicos así como los modos posibles de intervención psicoanalíticos, los podemos encontrar en la presentación de casos clínicos: tanto el de Dick, el de Roberto de Rosine Lefort, como en el los niños atendidos por el autor.

Casi al final del libro Miguel nos permite repensar la relación del psicoanálisis con la psiquiatría, no como prácticas opuestas como se suele afirmar, sino que podrían complementarse en momentos claves del tratamiento de un sujeto. “Es el psiquiatra y no la psiquiatría el que se opone al psicoanálisis”; pues la administración de fármacos podría ayudar, por un tiempo, a “limitar el efecto mortífero” de la irrupción de goce.

Es así que a lo largo de este libro, Miguel nos muestra varias aristas del tratamiento analítico posible con autistas y psicóticos, tratamiento que como dice Laurent, no se efectúa desde una escucha pasiva, sino del lado de la presencia, presencia que permitirá lograr una cierta estabilización.

La lectura de este libro provocó en mí el entusiasmo de continuar leyendo e investigando sobre este tema, además de, una vez más, la confirmación de mi deseo por el trabajo clínico a partir de la ética del psicoanálisis. Los invito a leer la puesta en acto del deseo de Miguel por la clínica con autistas y psicóticos.