El goce femenino como “gozo-ausencia”

Tuve el gusto de conocer a Graciela Lucci, colega de la EOL, durante el VIII Encuentro Enapol, y conocer también una reciente publicación en la que ella participa, la misma que está coordinada y comentada por Leonardo Gorostiza, Conversaciones sobre Lacan en bloque.  En esta ocasión, gentilmente nos envía su texto “El goce femenino como gozo-ausencia”  como colaboración a la Primera Jornada de Nel Guayaquil.  Es un estudio muy ordenado sobre el concepto de goce femenino, ubicado a lo largo de varios seminarios de Lacan y ofrece claridad al ilustrarlo con fragmentos de un sueño presentado por Ana Lúcia Lutterbach en el tercer momento de su testimonio de Pase, que titula Biografema: Escritura vida.
Ana Lúcia anuda el goce femenino a lo intestimoniable.  Y hace referencia a Giorgio Agambem, quien dice que “el  verdadero testimonio de los sobrevivientes del campo de concentración, vale esencialmente por aquello que le falta”.
Ana Ricaurte

Por: Graciela Lucci*                              

Lacan realiza el último viraje de su enseñanza,  a partir de revisar el concepto de goce femenino. Podemos decir que lo generaliza hasta transformarlo en el régimen del ” goce como tal”. Así es señalado por Miller en la clase Nº5, del Seminario “El ser y el Uno”.

El “goce como tal” es el goce no edípico, el goce concebido en tanto sustraído, fuera de la maquinaria del Edipo, es el goce reducido al acontecimiento de cuerpo.

Lacan avanza en su teorización sobre el goce femenino y aísla una fracción de goce que es insimbolizable, indecible, que guarda afinidades con el infinito.

El concepto que nos proponemos desarrollar es el de “gozo-ausencia,” como otro goce del no-todo, y que consideramos está en sintonía con lo indecible y lo insimbolizable.

Algunas referencias teóricas: Lacan, en el seminario 19(1) “Ella es por cierto la que de esta figura del Otro, nos brinda la ilustración a nuestro alcance, por estar, según escribió el poeta entre centro y ausencia. Su modo de presencia es entre centro y ausencia.”  Lacan va a definir al Centro: como la función fálica .Y a la Ausencia: como  lo que permite dejar de lado eso que hace que no participe de aquella,  gozoausencia, neologismo que condensa ausencia y goce”.

Eric Laurent,(2) en relación al  testimonio de Slvia Salman,  denomina como gozoausencia, una ausencia para sí misma, un gozoausencia con el significante,( no quedarse en él, siempre escapar).

Proponemos, entonces, pensar al gozoausencia, como un goce femenino silencioso, que no puede ser puesto en palabras pero que a la vez no se lo puede negativizar, y que además, es rebelde a la significantización, como un goce paradigmático  femenino.

A los efectos de ilustrar el concepto de referencia, elegimos a modo de viñeta el tercer momento del testimonio(3) de Ana Lucia Lutterbach Holck, que lleva como título: “Biografema: escritura vida”o Lol y el NOTODO. (SA/) “.

Ana Lucía comienza y finaliza el testimonio haciendo referencia a lo intestimoniable. Toma la idea de Giorgio Agamben(4), el cual, subraya en relación al testimonio de los sobrevivientes de los campos de concentración, que el verdadero testimonio vale esencialmente por aquello que le falta.

Ana Lucia señala, que la escritura vida se aproxima a la poética en donde hay una primacía de la letra sobre el significante, una escritura que no es la escritura de la palabra, sino de la letra, del trazo, en donde el significante opera separado de la significación. Se abandonan  los efectos de sentido, prevalece el goce sin sentido.

La sustancia gozante es atribuida a un cuerpo que goza de sí mismo.

Sustancia de la escritura, en aquello que la escritura tiene cuerpo.  En un artículo que lleva por título:”El goce femenino en el siglo XXI” (5),  Leonardo Gorostiza destaca: “ la afinidad de lo femenino con la letra, la cual al igual que una mujer, no puede decir lo que es, en tanto mujer, de allí su silencio.”

Es decir que podemos leer una articulación entre goce femenino, letra, silencio, y podemos agregar ausencia.

Una ausencia de un sentido que jamás puede ser dicho, que es  del orden de lo imposible.

Nos parece interesante destacar el segundo sueño de este tercer momento, soñado luego de haber pedido la entrada al dispositivo del pase.

Sueño: ” estoy dentro de mi cuerpo, mezclándome entre las entrañas, carnes, sangre, bilis, excremento. Soy el cuerpo y estoy dentro del cuerpo. Este cuerpo en pedazos, es servido crudo en una bandeja. Soy despertada por un goce indescriptible, pura pulsión sin sentido. Y agrega más abajo: “La crudeza del sueño, sin embargo deja entrever una punta de real y la imposibilidad de una simbolización integral. Eso que resta de un análisis, exige un trabajo sin fin hasta el fin, pero contando con lo ya realizado.”

Podemos plantearlo como un sueño construido con desechos, piezas sueltas, que separadas de su función, resultan enigmáticas, que se prestan al puro goce, “soy despertada por un goce indescriptible”.

Es la presencia de  un goce, que como señalamos antes, es imposible de significantizar y a la vez imposible de negativizar, y agregamos, a modo de hipótesis, si acaso no es posible leer allí, en ese goce, al  gozoausencia,? en tanto goce  que  escapa al significante,  es un significante que tiene efectos de goce a partir de la letra. Sabemos que Lacan denomina letra al significante en tanto separado de todo valor de significación, un S1 sin S2.                                                                                                                                                                                                                                              En” Lituraterre(6) Lacan plantea que con  la escritura se escribe al mismo tiempo, la dimensión de la huella de la ausencia y de la presencia del goce que está en juego.

Podemos ubicar  en este segundo sueño: por un lado el gozo ausencia de sentido, articulado al fin de análisis.

La riqueza de este sueño nos permite también, recortar el concepto de desecho, desperdicio, que Ana Lúcia ubica en las entrañas, bilis, sangre, excrementos.

Lacan  condensa en el término de lituraterre la transformación de literatura para hacer valer la letra como litura, marca residual, desperdicio  y alejarla así de sus afinidades con el ser. Y encontramos en la “Nota italiana”(7):

“La posición a la que arriba un analista, es saber ser un desperdicio”, es lo que lleva al entusiasmo y se ilustra en el pase.

Hundimiento, destitución, caída, evacuación El S1, significante amo, a partir del cual el decir adquiere sentido, al final del análisis es reducido a desecho.

Y termina Ana Lúcia, su testimonio diciendo: que el pase sería una tentativa de escribir, no lo que se leyó durante un análisis, sino sobre lo que no cesa de no escribirse.

El goce femenino es silencioso, opaco, mudo,  sustancia de la escritura, en aquello que la escritura tiene cuerpo.

Entonces, podemos leer una articulación entre goce femenino, letra, silencio, y podemos agregar ausencia, ausencia de un sentido que jamás puede ser dicho, que es del orden de lo imposible.

Es un sueño que apunta a lo real de la cosa, pero A.L. aclara que es un sueño y por lo tanto un artificio. Sin embargo la crudeza del sueño deja entrever una punta de real imposible de simbolizar.

Primacía de la letra que podemos pensar más cerca de la existencia que del ser; hay una conjunción, entonces, entre la existencia y la escritura.

Una cita de Lacan del Seminario XX (8), fundamenta nuestra proposición final:

“Hay un goce de ella que no existe y nada significa. Hay un goce suyo del cual quizás nada sabe ella misma, a no ser que lo siente: eso si lo sabe. Lo sabe desde luego, cuando ocurre. No les ocurre a todas(8)…….. Ese goce que se siente y del que nada se sabe ¿no es acaso lo que nos encamina a la ex-sistencia?(9).

Proponemos pensar al  gozo ausencia de sentido,   articulado  al Uno de la existencia que depende de un efecto de escritura y no de un efecto de significación, y también al inconciente real, el cual sabemos que no es el inconciente transferencial, interpretable ligado al sujeto supuesto saber; sino como es planteado por Lacan, en el Seminario 24: el inconciente de la una- equivocación y la fuga del sentido.

(1)Lacan J. Seminario 19, página 118, edit. Paidós.

(2) Laurent E., Comentario de Eric Laurent, Revista Lacaniana 14, página 118.

(3) Lutterbach Holck Ana Lúcia, en “Relato”, Feminidad y fín de análisis.pág 15.

(4) Agamben Giorgio, (2003) Ce qui reste d’ Auschwitz. Ed.Rivages poche/Petite Bibliothèque. Paris. p.17

(5) Gorostiza Leonardo, en “El goce femenino del siglo XX!”, en la Revista El caldero, Nueva Serie Nª 17.

(6) Lacan J., “Lituraterre”, en Otros Escritos, Edit. Paidós.

(7) Lacan J.”Nota italiana”, en Otros Escritos, Edit. Paidós

(8) Lacan J., Seminario El Libro XX, pág. 90, Edit. Paidós.

(9) Lacan J., Seminario El Libro XX, pág 93, Edit. Paidós.

 

*Graciela Lucci: Miembro de la EOL, Miembro de la AMP.

  gracielalucci.lucci@gmail.com

 

Anuncios

“Tratamiento de una queja femenina en la clínica”

“El psicoanálisis no puede ser solo un lugar de escucha, sino un lugar de respuesta que transforme el parloteo, la queja femenina”. Esta es la valiosa indicación clínica a la que llega José Fernando Velásquez en esta contribución que generosamente envía para el blog de la NEL. Muestra cómo, en transferencia puede servirse de una queja que apunta al menos que suele caracterizar la posición femenina, para que, respondiendo a esa “vacuidad esencial” como la llama Miller, pueda hacer algo con ella.

Mónica Febres Cordero de Espinel

Por: José Fernando Velásquez.

“La mujer deberá luchar para ganarse lo que quiere, el hombre no”, “Los hombres solo quieren sexo”, “ningún hombre me ha hecho feliz aunque les he dado todo”, ¿Cómo podía estar siempre cansado si nunca hacía nada?” Estos son algunos enunciados de una mujer joven, además profesional exitosa, que incluye como motivo de consulta. Quejas que identifican a un colectivo de aquellas que padecen de lo mismo, y tienen un enemigo común: el hombre. Nada diferente de otras que vienen quejándose bajo el significante de “mujer maltratada”.
No es sin el uso del falo que muchas mujeres se acercan al análisis. El significante es el que les devuelve una posición de identificadas al resto de las mujeres, como si hicieran conjunto, como algo que resulta necesario para presentarse en la dimensión de la normalidad: la privación de un hombre que les de lo que demandan, y hasta hipotetizar que ese hombre no existe. Pero está el Don Juan y satisfacen con él su fantasma, para quedar luego reducidas a una imagen estragada de sí mismas luego del despertar del romance deseado. 
¿Cómo transformar quejas como estas, en asuntos que conciernan la posición del cuerpo de goce de quienes las dicen? Empezamos por suponer que esos enunciados dan cuenta es de la fragilidad del sujeto femenino y de su demanda insaciable de amor. En las condiciones actuales hay diversidad de soluciones, entre ellas una que es la que plantea esta mujer: “quedarme sola y tranquila”.
Pero busca a un analista para llevarle su queja. El  amor de transferencia puede sostener el proceso, pero la posición de goce del sujeto no riñe con que bajo transferencia también llegue a la misma conclusión: es mejor estar sola, (sin el analista).
Lograr singularizar un enunciado, una palabra que equivoque su pertenencia al conjunto, que nombre en su ser femenino su rareza singular, es el preámbulo de una entrada en análisis: Esta  mujer dijo algo de pasada, que fue utilizado para bordear su posición singular: “Si uno no se liga, no se duele y no se decepciona”. Traducido y devuelto como interpretación resonó de la siguiente forma: “me ligo, me duele y me decepciono”. Este enunciado ha permitido hacer una detención sobre algo que en ella ha sido hasta ahora inamovible: la decepción anticipada que opera en cualquier deseo. “El lazo que me une de entrada es para mí una ilusión, sé que desaparece”.
Incluso en la transferencia se vaticinaba que habría una decepción, y había que anticiparse a ella: La ocasión se presentó en una sesión en la que al entrar a ella me dice que tiene interés en un artículo de una revista que encontró en la sala de espera. Le digo que voy a prestársela, porque si no se decepcionará de este espacio y allí termina la sesión.  Desde entonces ha adoptado una posición de analizante condicionada a tener que arreglárselas con aquello que se le impone: construir un otro para luego decepcionarse.
El psicoanálisis no puede ser solo un lugar de escucha, sino un lugar de respuesta que transforme el parloteo, la queja femenina de todo lo que le sucede, no solo la que la llevó a consulta en relación a los hombres, o la que percibe ahora en la relación a cualquier deseo. Hay que hacer resonar aquel goce que equivoca cualquier lazo que como ser hablante, el sujeto establece.

Iº Encuentro de la Red IUFI

“El 13 de septiembre de 2017, en el marco del VIII ENAPOL, se llevó a cabo el I Encuentro de la Red IUFI, durante el cual se indagó sobre: qué aporta el psicoanálisis a la enseñanza e investigación en la Universidad y las tensiones, sinergias y articulaciones posibles e imposibles entre ambos. Nuestras colegas colegas y colaboradoras de Radio Lacan, Gleuza Salomon y Nancy Carneiro entrevistaron a los responsables por sus escuelas: Nohemí Brown (EBP), Ana Ricaurte (NEL) y Gerardo Arenas (EOL). La red IUFI (Iniciativa Universitaria de Formación e Investigación) está dirigida a aquellos psicoanalistas que no son miembros sino asociados a las diferentes Sedes, Delegaciones o Secciones de las tres Escuelas que conforman la FAPOL, pero también a quienes han dado muestra de una transferencia de trabajo con miembros de la AMP.”

Dejamos el link a Radio Lacan

Sobre el relanzamiento del cartel “Hacia una Nueva República de las Letras”[i], en Guayaquil.

“… además de ponerlos a ambos en comunicación y, en sentido inverso,
llevar a esas ciencias aquello que por nuestra subjetivación pueden recibir como inspiración complementaria”.
Lacan, Acto de Fundación de 1964

Por Jessica Jara, Más-uno.

Nuestro cartel se relanzó de un modo particular, tratándose de una permutación que consistió en que cada integrante invitó a alguien más al colectivo. El cartel quedó conformado más o menos así. En las primeras reuniones cada cartelizante puso su rasgo/riesgo singular a funcionar, al mismo tiempo que armábamos una bibliografía compartida, sin que la misma constituyera un límite a nuevas perspectivas de búsqueda y a la inspiración. Lo que viene bien en el espíritu ZADIG, espacio donde nos hemos anotado y cuyo planteo es recuperar a Freud y Lacan, atendiendo la continuidad moebiana entre la psicología individual y social.

ZADIG retoma de modo inédito una conversación urgente y siempre renovada entre psicoanálisis y política, esfuerzos que se escribieron uno por uno: “el analista ciudadano”; “la acción lacaniana”; incluso los CPCT’s podrían ser considerados un ejercicio de respuesta de algunos analistas al malestar social; publicaciones valiosas como “cartas a la opinión ilustrada” y “testimonios de encuentros con el psicoanálisis”; mociones y peticiones; “la batalla del autismo”; participación de analistas en la arena política, el senado y la construcción de legislaciones; creación de observatorios; transformación de las Escuelas en Ong’s y organismos consultores. Por lo que haría falta un repaso serio de esa serie de esfuerzos, al estilo de la “recensión” del campo freudiano que propusiera Lacan en el 64.

Hasta el momento, cada uno de los cartelizantes ha ido precisando su interés de trabajo entre “Psicoanálisis y política”, ya que perseveramos en sostener abierta esta pregunta.

Antonio Aguirre, psicoanalista. Después de sus lecturas de filosofía política de Leo Strauss apuesta por Simone Weil, lectura señalada por Miller. Antonio empezó por “Echar raíces”, desde allí nos supo transmitir que esta mujer es una inclasificable, “hereje” precisó. Nos resonó, resultando enigmática, una de sus propuestas: ante la dificultad hay necesidad de (re)introducir un dicho que inspire. Lo que hace pregunta a cierto nivel es la posición antipartidista de Weil, pero en este caso también lo fue su puntuación: antes de los derechos están las obligaciones. En una discusión sobre si todos los argentinos eran “peronistas”, Antonio se preguntaba: ¿entonces Borges? La cuestión del “significante vacío” laclausiano que ha sido funcional tanto a la “derecha” como a la “izquierda” volvió al ruedo. A. Aguirre desde hace un tiempo es colaborador de La conversación. La academia en la comunidad[ii].

Rafael Guerrero, estudioso y amigo del psicoanálisis, retomará el seminario 17. Su cuestión es el sujeto dividido, “insatisfecho”. Algunas preguntas que surgieron fueron: ¿cómo se expresa esa división?, ¿cómo esto se pone en juego en una relación con la institución?, ¿qué democracia/política/Estado considera a este sujeto, sin ser populista?, ¿cómo poner en falta la lógica totalitaria?, ¿cómo conectar política y singularidad? Rafael nos ha enviado un link con obras de Weil en pdf: https://mega.nz/#F!5AMjmK6C!1iFe9oTyczmEVy3Vaj_E7w  Su participación a fines de los setentas en la revista de incidencia política “Nariz del diablo”, hizo recordar que un modo “antiguo” válido para responder era el “periodicazo”. En su primera exposición comentó “¿Qué es la política?” de Hannah Arendt para decir que el orden no se funda en relación a lo necesario sino de lo contingente y apuntar una identidad por la narración. Un punto de conversación fue el nacimiento del sujeto y el Otro, y el objeto.

Carlos Tutivén, intelectual no orgánico y docente, escribió un paper colectivo con Héctor Bujanda y Tina Zerega sobre la serie “Black Mirror”, y avanza en su indagación por los medios digitales, la crisis de la subjetivación: ética y política. Ante la desorientación contemporánea y el paso de “lo prometéico” a “lo fáustico”, se propone un trabajo en dirección a lo que sería una “ética del despertar”, contando con su referencia psicoanalítica, filosófica y budista. Su pregunta por el desencanto, banalización y brutalización actual puede tener como referencia la Presentación de Miller del tema del X Congreso de la AMP en Río de Janeiro, donde se atiende el “cero de sentido”, lo que le remite al fantasma y a un nuevo imaginario. Carlos Tutivén también escribe en La Conversación[iii].

Carlos Quezada, asociado de la NEL que se anotó a ZADIG, siendo que de este modo entró a formar parte del cartel. De inicio su pregunta es por el “canalla”, a quien el análisis puede volver un fool, y la canallada colectiva, siguiendo las formulaciones lacanianas; y también por esos que “ponen el cuerpo” y sólo “cumplen órdenes”: subjetividad atendida por Hannah Arendt, a quien fue remitido. Por otra parte, se preguntó a quién nos dirigimos como ZADIG por lo que tomará como un antecedente válido de estudio “Las cartas a la opinión ilustrada” de J-A.Miller, donde aparece el significante “opinión”, pero como destinatario. En otra reunión Carlos, en tanto ingeniero politécnico, nos habló de algunos modos de hackeo en tiempos de servidumbres digitales, y rememoró el debate entre eficiencia y eficacia.

Fabián Mosquera, intelectual, periodista cultural y poeta, pasa del estudio de fondo de la poética de Paul Celan al comentario de los textos: “Marx y Freud en América Latina” (Bruno Bosteels) y “The spirit of revolution…”, último que compartirá. Anotó su deseo de seguir vinculado al cartel, -al tiempo que estará haciendo un doctorado en Pittsburgh-, para trabajar sobre Pier Paolo Pasolini, considerando que hace poco Miller hubo lanzado la “Petición a la no reducción de Pasolini a un intelectual orgánico”. Una precisión es el funesto destino que puede resultar la academia para un pensamiento vivo, siguiendo la crítica de Derrida sobre la “neutralización” de Marx en la Universidad. Plantea que hay que sacar al marxismo de la lógica libresca. Nos preguntamos si aquello le ocurre hoy a Freud y Lacan en la Universidad…

Jessica Jara, psicoanalista. Acabada la lectura del “El narrador de Benjamin”, su interés es continuar trabajando el paso lógico del “testimoniar” al “ser hereje, de la buena manera”. Indagará sobre el estilo y la materia de la que está hecha esa “opinión” planteada por Miller: la que a sería una opinión más viva y real, es decir una que ya no sea un dar testimonio de un acontecimiento traumático sufrido, en tanto que sobreviviente que vive sólo para contarlo; sino, a su entender, de un decir que implica una transmutación[iv], un saber-hacer allí y el embrollo. Trabaja el seminario 23 y “Topología y tiempo” de Lacan, testimonios de pase y “La regla del juego…” (JAM y BHL). Le proponen leer “Mondos” para atender al acto sin Otro. El planteo es ¿cómo “hablar con propiedad” cuando se sigue vivo después del acontecimiento? El arraigo a la letra ante el desarraigo contemporáneo es una de sus conjeturas.

Patricia Ballén, catedrática y amiga de la literatura y el psicoanálisis[v]. Es nuestra amable anfitriona, quien hoy trabaja en torno a la ficción que consumen los adolescentes, los jóvenes. En esta ocasión se trata de la cultura “freaky”. Nos dice que el chat también sirve para interrogarse, aunque parezca que este consumo es de quienes “no creen en nada”. Hay un revival de la ficción en las nuevas generaciones, nos dice, y habrá que estar atentos.

Fernanda Carrera, comunicadora social vinculada a los derechos humanos. Escribe en medios populares. Fernanda se pregunta por lo que es la “sociedad civil”, después de los estragos causados por un estado que pretendía anularla a título de “lo público” o del interés público, pero también por la escalada de la cultura de la demanda y lo políticamente correcto. Así, se interesa por lo que sucede en un twitter sin ley, en lo que llama “guerra virtual”. Fueron interesantes sus preguntas sobre aquello que llega a ser Trending Topic en tanto que, -muy a parte del trabajo de los trolls-, el hecho de que algo se vuelva “tendencia” a veces ocurre de “milagro”. Sus referencias son Rawls y Hobbs, y ahora se dedica a Hegel y Lacan.

El este cartel ampliado también participarán Cecilia Ballén, psicóloga clínica que ingresó al Hospital Psiquiátrico en la iniciativa “Proyecto de psicoanálisis” iniciado en 1991, donde ha logrado sostenerse; y, Jhonny Burgos, arquitecto y catedrático que dice que se “pondrá al día” para asistir. Héctor Bujanda, catedrático y escritor venezolano, se sumará más adelante al trabajo del cartel pues está concluyendo la redacción de su tesis de doctorado.

Quedan invitados a participar nuestros amigos: Tina Zerega[vi], Héctor Chiriboga[vii] y Javier Rodríguez, a la distancia.

Este texto fue publicado en Lacan Cotidiano N° 23, Sección La Movida ZADIG.

[i] http://estudioslacanianosecuador.blogspot.com/2017/02/resena-cartel-nuevas-subjetivaciones.html

[ii] http://laconversacion.net/author/antonio-aguirre-fuentes/#tab2

[iii] http://laconversacion.net/author/carlos-tutiven-roman/#tab2

[iv] http://estudioslacanianosecuador.blogspot.com/2014/11/el-pivote-irreductible-de-un-analisis.html

[v] https://nelguayaquil.wordpress.com/2016/09/28/boletin-14-violencias-y-pasiones/

[vi] http://www.expreso.ec/guayaquil/tina-zerega-investigadora-LRGR_8198194

[vii] https://nelguayaquil.wordpress.com/2016/10/12/boletin-16-violencias-y-pasiones/

https://nelguayaquil.wordpress.com/2017/09/12/violencias-y-pasiones-el-libro-de-la-nel/

Sombras tenebrosas del Buen Vivir

Por: Antonio Aguirre F.

Lo que importa es el mecanismo que ha hecho fácil el saqueo. Se llama concentración de poder, hiperpresidencialismo, democracia “participativa” (manipulada por la propaganda), caudillismo.

“¡Cámara escondida!, ¡Sonría!”. El descaro usual y obsceno. La diversión de masas embrutecedora. Son los que ayer, mentirosos, defendían su “honra” personal cuando algún insulto les llegaba en el oficio público. Delicadeza fingida, caritas de chicos indignados. Puro teatro montado, vergonzosamente, en los tribunales de justicia… manipulados por teléfono o con simples correitos electrónicos.

¡Ah!, el buen vivir socialista. La buena vida que se han dado. Sibaritas revolucionarios. Toda una alegre banda de cantantes y bailarines en la tarima. O sea, unos farsantes. Porque en las sombras del “backstage” cambiaban de oficio. Se hacían de la Checa, de la NKDV, de la GPU, de la KGB, de la STASI, del G2 cubano. Es decir de su versión partidista, la SENAIN.

No hay que llamar a eso “policía política”. La política es otra cosa que las conspiraciones partidistas. Se trata de policía secreta y partidista. Defienden al gobierno, no importa el medio. Van del chantaje a la paliza. Luego sería cárcel, desaparición, muerte.

Estamos impresionados por la corrupción de la “mesa servida”. Y claro que da repugnancia la hipocresía de la izquierda en el poder defendiendo, por “lealtad”, el saqueo. Oigamos sus razones: el dinero, a fin de fines, es para la causa. Los jefes sabrán manejarlo. Ellos además tiene necesidades “extraordinarias”, etc, etc. El pueblo llano, y oportunista, simplemente se niega a creer que sus líderes lo hayan hecho. Lo cierto es que tuvieron bono, beca, sueldo de inspector y archivista, entradas gratis, préstamos y el circo de insultos a los ricos. Esto último no tiene precio. ¿Quién va a pagar la mesa servida y el espectáculo? “Yo no”, piensa el pueblo ingenuo.

“Pedir prestado y regalar” decía Marx de la ciencia financiera del estatismo lumpenburgués. Lo hemos constatado. Pero este es el lado libidinoso, vividor, hasta lujurioso de nuestros socialistas. Son simples raterías en grande, estafas hollywoodenses, “hoguera de vanidades”. Lo que importa es el mecanismo que ha hecho fácil el saqueo. Se llama concentración de poder, hiperpresidencialismo, democracia “participativa” (manipulada por la propaganda), caudillismo.

El caudillismo conduce a un destino. No sólo el despilfarro de bienes materiales, sino la esclavitud y el sacrificio de las conciencias, que en “una manipulación concertada de las imágenes y de las pasiones… darán lugar a nuevos abusos de poder” (Jacques Lacan, la Psiquiatría inglesa y la guerra). Los demagogos caudillistas no creen en el progreso. Entienden la historia como un ciclo infernal, una repetición maníaco depresiva. Si a la fiesta totémica sigue un recogimiento realista para pagar las deudas, ya llegará otra vez la hora del triunfalismo agresivo y violento.

La demagogia es una falta moral. Lacan, en “Televisión”, explica esta falta como un rechazo del bien decir, rechazo que conduce siempre a una excitación maníaca mortal. ¿Después de un tiempo de tristezas y frustraciones volverá el momento de los incitadores del odio y la lucha, la hora de los consumidores de almas?

 

Histeria y feminidad en la primera enseñanza de Lacan – Silvia Tendlarz

Al pedido del blog de la sede, Silvia Tendlarz nos ha enviado el texto “Histeria y feminidad en la primera enseñanza de Lacan”. Hemos tomado algunos fragmentos para su publicación, con la seguridad de que enriquecen el trabajo en curso en la sede, como preparación para su Primera Jornada: “¿Qué quiere una mujer? Los tratamientos de lo femenino. El psicoanálisis y otros discursos” Agradecemos a Silvia su amable contribución.

“… Lacan encara la temática de la sexualidad femenina es en relación al caso Dora en el Seminario 3… Aquí la histeria y la feminidad quedan diferenciadas: la histeria recurre a la identificación viril para responder a su pregunta acerca de qué es una mujer; en cambio, el volverse mujer no supone de ninguna manera este tipo de identificación, de allí que Lacan señale que volverse mujer y preguntarse qué es son dos cosas diferentes y opuestas. ¿Cómo se situaría entonces un sujeto histérico en relación a la feminidad?

… A partir de la inclusión del falo como significante del deseo, Lacan retoma el análisis del caso Dora desde otra perspectiva. La Sra. K es el objeto de deseo de Dora por ser el objeto de deseo del padre. Lacan muestra entonces cómo en el grafo del deseo la histérica se detiene en la identificación viril con las insignias del Otro a nivel de lo imaginario, en una puesta en escena fantasmática, para sostener el deseo del Otro –situado en el S(A) barrado-. De esta manera, el punto central de la identificación viril se mantiene pero se articula a la incidencia enigmática del deseo y a su acción como sostén del deseo del Otro.

… En esta misma época, Lacan introduce la dialéctica fálica del ser y el tener el falo en el tratamiento de la relación entre los sexos…

… En las mujeres el amor y el deseo convergen sobre el mismo objeto. Predomina “hacerse amar y desear” por lo que “no es” para obtener el falo añorado puesto que a través de la metáfora del amor reciben el falo que les falta. Esta demanda de ser el falo las vuelve más dependientes de los signos de amor del partenaire, y hace emerger un matiz erotómano en el que se enfatiza el hacerse amar, diferente al amor fetichista del hombre…

… en cuanto a la relación con el hombre Lacan indica: “El hombre sirve de relevo para que la mujer se convierta en ese Otro para sí misma como lo es para él”…

… El relevo del hombre, su mediación, le permite a la mujer alcanzar la alteridad radical que representa su feminidad. El obstáculo histérico, dice Laurent, es que al hacerse el sujeto idéntico al hombre, no hay manera de alcanzar al Otro o la remisión al padre muerto puesto que el sujeto ya es el Uno fálico. La variante del sujeto histérico es que sólo logra efectuar la estructura normal del relevo a condición de introducir a la otra mujer en lugar de volverse Otro para sí misma. En lugar de interrogar el misterio de la posición femenina, su propia alteridad, con la ayuda del hombre en posición fálica, la histérica lo interroga con la mujer que es convocada. No usa al hombre como relevo para abordar el Otro goce sino que interroga con el Uno fálico a la Otra mujer.

En la feminidad la elección del hombre recae sobre la imagen paterna o el hombre que pueda amarla (que entrega su castración), y al hacerlo guarda siempre su dirección al Otro. En la histeria, su posición frente al deseo hace que la castración del amante o la del padre idealizado sea una expresión de su lugar de excepción con el que enaltece su identificación fálica. Ser única para un hombre (feminidad) no es equivalente a ser la única (que remite a la excepcionalidad buscada en la histeria)…

“En la posición femenina el sujeto debe soportar también ser falicizado –porque no tiene otra opción-, esto es lo que soporta el fantasma $ à a. Si se quiere, es el operador fálico el que circula entre los dos términos del fantasma, el que lo soporta. La mascarada femenina se presenta en ese lugar fálico para encontrar una inserción en el fantasma del hombre. Y sin embargo, para que el sujeto realice realmente su posición es preciso que no se adhiera a esa identificación imaginaria. De allí la paradoja de lo que se le pide en nombre del fantasma: por un lado, presentar el valor fálico, la mascarada, y a la vez, no creer en ella, no ser embaucado por el semblante mismo que debe ser presentado. He aquí toda la dificultad de la realización de la posición femenina, el famoso “saber operar con nada”, poder calcular su lugar, hacerse, en efecto, el Otro para un hombre, simbólicamente, sin adherencia la imaginario del Uno”.

…en la feminidad el lugar del falo no está encarnado, por lo que Lacan indica que la mujer “sabe dónde está eso y sabe dónde ha de ir a buscarlo, al padre y se dirige hacia quien lo tiene”. Ella no es el falo, sino que guarda su dirección al hombre e intenta captar su deseo a través del parecer serlo. La identificación viril de la histérica oculta la castración imaginaria; en cambio, la feminidad toma como punto de partida su modo particular de tratamiento de la falta…

Extracción realizada por Mónica  Febres-Cordero