Lo imposible de soportar

Por: Francisco Maquilón

Constantemente hay médicos y enfermeras llorando al final de su jornada laboral, muchos indican no poder más físicamente y emocionalmente, algunos presentan angustia, estrés, insomnio. Profesionales de UCI describen que es un ambiente laboral titánico: el silencio de los enfermos intubados, puertas siempre cerradas, precariedad en insumos de protección, el mismo sueldo. Son sujetos que están sometidos a una sobrecarga de trabajo, miedo al contagio. La presencia del coronavirus viene a sacudir el arreglo que cada sujeto ha hecho en su vida. Los psicólogos del comportamiento aconsejarán: “¡No digan caos! ¡No digan pánico! ¡No piensen en ello!, hay que motivarlos, darles charlas”.

Pero es lo mismo que decir: “no pienses en un elefante blanco”, que es la mejor forma de pensar en un elefante blanco.

Los profesionales de salud se enfrentan a la angustia que provoca la dificultad de afrontar la atención médica del COVID-19: la muerte de pacientes, familiares, amigos, colegas, elegir a quien darle un respirador artificial.

El COVID-19 ha venido a recordarnos nuestra fragilidad como sujetos.

Ahora se contratan profesionales de salud, luego que en muchas instituciones públicas despidieron a los mismos por órdenes de la Presidencia y Vicepresidencia del país. ¿Qué sucederá luego con esos cuando el virus del COVID-19 termine? ¿Les darán estabilidad laboral a esos servidores de la salud?

Esa política es la que revela lo que el virus ha venido a sincerar. Como dice Gustavo Dessal: “al borde del final del mundo siempre hay lugar para el deseo de vivir.”

El psicoanálisis: una práctica a la altura de la época

Por: Miguel De la Rosa

Gracias a los aportes de Lacan y quienes han continuado con su enseñanza, la práctica del psicoanálisis ha variado en como Freud la pensaba en un inicio. La interpretación de los sueños, el acto analítico, la concepción de las psicosis, así como la formulación del dispositivo del pase son claros ejemplos. No por ello hemos dejado de leer a Freud. El error que comete un practicante de psicoanálisis al no hacerlo, puedo compararlo al de un viajero que se contenta con contemplar unas ruinas sin adentrarse en ellas para descubrir su historia.[i]

Con ello, podría decir que el psicoanálisis no es un dogma; sino una experiencia con principios que no dejan de estar sujetos a las características de la época. La nuestra se encuentra habitada por la presencia de la tecnología. Seguramente hasta hace algunos años, era inimaginable la atención virtual, pero no necesariamente debido a la falta de recursos. Estará para pensar en los argumentos y lecturas que nos hacían tomar distancia de esta posibilidad.

La pandemia del COVID-19 nos ha forzado a mantenernos en nuestras casas y con ello a realizar teletrabajo. La atención analítica no se ha quedado atrás. Por ello, pienso que es necesario escribir un poco al respecto.

Entender cada demanda de atención como una urgencia, nos orienta a poner en acto la escucha del malestar subjetivo bajo las condiciones que se presenten.

Si bien Lacan pone de manifiesto que la persona del analista es el soporte de la transferencia[ii], en esa referencia no hace equivaler la persona en tanto presencia física, sino en tanto semblante. Tal como lo elabora años más tarde, la transferencia se ubica en la dimensión del significante[iii] y además puede sostenerse en la presencia de una voz, su silencio, la mirada o su ausencia.

Gustavo Dessal[iv], nos dice en que si bien el psicoanálisis es una práctica que implica el cuerpo, este no deja de estarlo por más que la atención sea virtual y por ende, ser afectado por una voz o una imagen. Nos invita a pensar, más bien, qué se añade a la definición de cuerpo a partir de esta modalidad. Me he topado con una cita que resuena en lo escrito: …si existe algo denominado discurso analítico se debe a que el analista en cuerpo, con toda la ambigüedad motivada por ese término, instala el objeto a en el sitio del semblante. (Lacan, 2012, p. 26) Ya allí Lacan, nos invita a pensar en lo que respecta como cuerpo del analista.

Me parece que la atención virtual pone la dimensión del malentendido al descubierto: al interrumpirse la conexión o el video, entrecortarse el enunciado, etc. Creo que la indicación de Lacan de no caer en los espejismos de la comprensión es clave. El psicoanálisis es sin duda una práctica que se sirve del malentendido para hacer existir la dimensión de lo singular, allí donde el paciente se encuentra parasitado por el discurso del Otro.

Lacan equipara la posición del analista a la del muerto en el bridge, posición que permite que el juego marche, no sin indicar que no se trata de una posición cómoda[v]. De pronto y la pandemia nos hace salir de la comodidad habitual del consultorio y repensar nuestra práctica, dando lugar a la invención, que considero debe caracterizar a un analista de orientación lacaniana, así como una ética que reconoce la singularidad del sujeto que consulta, al costo de dejar por fuera la propia.

Habrá que ver si los analistas podremos estar a la altura de la época y vencer nuestras propias resistencias al respecto. En ello Lacan ha sido muy claro en decir:

Mejor que renuncie quien no pueda unir su horizonte a la subjetividad de la época. ¿Cómo podría hacer de su ser el eje de tantas vidas aquel que no supiese nada de la dialéctica que lo lanza con esas vidas en un movimiento simbólico? (2003, p. 309)

Las incidencias de esta modalidad las estudiaremos après-coup, para lo cual, hará falta que nos reunamos y conversemos del tema.

Bibliografía

Lacan, J. (2003). Función del campo de la palabra y el lenguaje. En Escritos 1 (pág. 309). Buenos Aires: Siglo XXI.

Lacan, J. (2012). Los cuerpos atrapados por el discurso. En El Seminario 19: … o peor (pág. 226). Buenos Aires: Paidós.

 

[i] Símil encontrada en Etiología de la histeria.

[ii] Tomado de La dirección de la cura y los principios de su poder.

[iii] Encontrado en La proposición del 9 de octubre de 1967.

[iv] Conversaciones sobre psicoanálisis y época 1: Gustavo Dessal, encontrada en Youtube.

[v] Ibídem, nota al pie ii.

Los discursos y la peste: otra perspectiva

Por: Antonio Aguirre Fuentes

El COVID 19 ha puesto a los psicoanalistas en una situación inédita. Es un real de la vida, uno del que la ciencia nos hace su informe.

Pero este real, ahora objeto de la ciencia, que se atraviesa en la vía de los discursos, del amo, de la universidad y de la histeria, no es el real del psicoanálisis.

Véase lo que Lacan dice en 1974, en Roma (1).

Nuestro real emerge en lo imposible que atenaza al sujeto. Pero, ¿quién lo atenaza, quién lo encierra, quién lo castiga?

Estamos frente a las respuestas del discurso del amo. Tiene -felizmente- variaciones. Un campo de contradicciones donde están dictaduras, democracias liberales, democracias populistas, teocracias, monarquías.

Se nos anuncia una maravillosa promesa. Que es también siniestra. Un mundo estrictamente biopolítico: disciplina, control, evaluaciones médicas. El discurso universitario, con sus dispositivos seriados, pondría el semblante de saber para esta nueva distopía. En el lugar de la verdad de este semblante está siempre el significante de la orden.

El sujeto, para este discurso del saber, no cuenta. Es un número. Tantos en sus casas, tantos en los hospitales, tantos aquí, tantos allá. El sujeto puede convertirse en un exceso, congestionando los hospitales, difundiendo la peste. Hay que someterlo a un control policíaco y militar. Hay que vigilar, amenazar y castigar a los rebeldes. Estos son los enemigos visibles, contra los que se libra la famosa “batalla”. Porque los virus, como diría Lacan, se orientan por lo real, ninguna amenaza los impresiona. Un día nos dejarán, algún otro volverán.

Bien lo ha recogido Thomas S. Szasz. En el estado moderno providencial, todos cuidarán de los demás y nadie cuidará de sí mismo. El salubrismo encierra un poder ominoso. Es el Das Ding del que nos ocupamos los analistas en la cultura.

Muchas noches veo el programa de Jaime Bayly. Él sí es un auténtico bufón, un payaso de verdad, uno que dice cosas serias. Se solidariza con los trabajadores ambulantes de Lima, los que salen todos los días a trabajar. ¿Qué más les queda? Viven del día a día y son objeto del acoso de periodistas y autoridades.

Freud recordaba el lema de la Liga Hanseática: vivir no es necesario, navegar es necesario. ¿Cuál es el trabajo necesario que tenemos los analistas frente a los discursos que afrontan la peste ?

1) http://elpsicoanalisis.elp.org.es/numero-27/entrevista-a-jacques-lacan-en-la-revista-panorama-1974/

http://www.psicoanalisis.org/lacan/roma74.htm

Lo ominoso, la peste y el COVID- 19

Por: Gabriela Játiva Moyano

Freud realiza detenimientos en las acepciones acuñadas por el tiempo y el decir, tomando las singularidades de lo unheimlich, escudriñando su idioma natal, comparando otras voces y ecos en idiomas diferentes, para dar cuenta que la palabra misma ha evolucionado 1, tomando, no sin cuestionamientos, la definición dada por Schelling: “Se denomina UNHEIMLICH todo lo que , debiendo permanecer secreto, oculto… no obstante se ha manifestado 2”.
Lo ominoso¸ otro nombre más de éste concepto elaborado por Freud, es aquello que después de 101 años, se muestra en total vigencia; la pandemia en su apogeo
mediático, social,médico y mortal, da cuenta de la actualidad de lo unheimlich.

Desde el siglo XX laspelículas, libros, series y comics han presentificado en escenarios cotidianos avatares epidemiológicos que, en un mal encuentro causal, abordan a toda la humanidad llevando a ésta a pérdidas de toda clase. Si en 1919, Freud se sirvió de los poetas y escritores para desarrollar el concepto de lo ominoso, en el 2020, no sería sin la literatura con la que se pueda sostener éste encuentro – ya novelado- con el doble de la pandemia, escritos que resuenan como “(…) siniestros mensajeros de la muerte 3”.

“La peste”, de Albert Camus, se nos muestra como un regresar de los pasos frente a un
camino que, siendo no transitado, parece haber sido recorrido; “Los ojos de la obscuridad”, de Dean Koontz, esgrime a manera de presagio, en 1981, un escenario donde la coincidencia literaria con la realidad actual no es más que un retorno de lo semejante, de aquello de lo que no se puede escapar, estando siempre sin preparación. Freud de la mano de E.T.A. Hoffmann, hace varios recorridos sobre “Lo semejante” y el ”El doble” ; a través de su re-lectura del texto “Los elixires del diablo” expone “el tema del «doble» o del «otro yo» , en todas su variaciones y desarrollos (…) 4”. En ésta misma línea siguiendo las investigaciones de Otto Rank agrega el acento sobre la función del doble en tanto éste “fue primitivamente una medida de seguridad contra la destrucción del yo, «un enérgico mentís a la omnipotencia de la muerte (…) 5». Las creaciones literarias citadas en éste escrito (“La Peste”, “Los ojos de la obscuridad”) no serían más que artilugios yuxtapuestos que exponen a manera de un doble un ocultamiento ante la omnipotencia de la muerte.

El texto de Dean Koontz, dibuja un panorama contemporáneo, el mismo que entre otras pérdidas, da cuenta sobre un hallazgo, un virus llamado “Wuhan-400”: “La llaman ‘Wuhan-400’ porque fue desarrollada en unos laboratorios de manipulación genética en las afueras de la ciudad de Wuhan y resultó la cepa viable número 400 de los microorganismos de factura humana que se crean en ese centro de investigación. 6”. El recurso escrito que en primera instancia actúa como soporte ante lo terrorífico en el lector y/o escritor, se conjuga frente a la vivencia de lo leído, fuera de sus páginas, como un “factor de repetición de lo semejante 7”, Freud describe incluso que en éste suceso, que puede darse mediante “(…) ciertas condiciones en combinación con determinadas circunstancias(…) 8”, lo que devendría es la sensación de inermidad en el sujeto.

Referencias bibliográficas

1 Freud, S., Obras completas – Tomo III – Lo siniestro, Biblioteca Nueva, Madrid, 3era edición, pág. 2488
2 Ibíd., pág.2487
3 Ibíd., pág.2494
4 Ibíd., pág. 2493                                                                                                                                              5 Ibíd., pág. 2494
6 Libros publicados desde 1981 llamarán al virus Gorki-400, en publicaciones desde 1989 retoma el
nombre mencionado.
7 Freud, S., Obras completas – Tomo III – Lo siniestro, Biblioteca Nueva, Madrid, 3era edición, pág.2495
8 Ibíd.

Volveremos a juntarnos…

Volveremos a juntarnos

Por que lo nuestro es el “encuentro de los cuerpos”, pero…

…hasta tanto, como nos recuerda Miquel Bassols: ante el “distanciamiento social”… el “acercamiento subjetivo”:

La NEL-Guayaquil propone actividades para quienes les interese una lectura o escritura de la situación actual desde el psicoanálisis como tratamiento al malestar de los otros y el propio.

Estaremos haciendo convocatorias a carteles, a presentar textos y otras actividades…

hasta volver a juntarnos…

Lo nuevo y el hito de la marca

Por: Rodolfo Rojas Betancourt

Tomado de: http://www.upsocl.com/lulu/algunos-ya-se-estan-haciendo-tatuajes-inspirados-en-el-coronavirus-la-pandemia-les-afecto-la-cabeza/

Cuando empezaron a llegar las primeras noticias de una extraña y lejana enfermedad, recordaba aquella premisa leída hace mucho: por su corto y rápido ciclo de vida, los virus evolucionan mucho más rápido que los organismos pluricelulares.

Fueron apareciendo cada vez más noticias de aquel aún extraño virus: que no era sino la mitad de letal de la tan cotidiana influenza, que resultaba mucho menos letal que problemáticas como hepatitis, violencia de género, accidentes de tránsito y un largo etc., pero algo no se ajustaba, ya que…entonces ¿por qué tal cobertura mediática?… ¿por qué tanta gente comentándolo y comparándolo?

Finalmente, el extraño se volvió cercano, llegó a Ecuador, generó un enorme revuelo: había buenos argumentos para justificar tal movilización: toda vida es valiosa, la vida por sobre el dinero.  El hecho de que no exista un tratamiento, es algo que en efecto preocupa.  Ante el contagio, solo hay que esperar, y las atenciones médicas en casos extremos son soportes vitales, no se ataca el problema en sí, sino se trata de suplir lo que el virus inhabilita: principalmente los pulmones.

Pero me sigo preguntando: ¿cómo es que este virus, ha calado tan profundo en la opinión pública?, ¿como es que ha logrado movilizar de una manera tan basta y profunda el imaginario colectivo?  Ya las gripes “aviar” y “porcina”, el doble o más de letales, estuvieron presentes y no causaron tanta movilización.  Veamos, este nuevo virus es mortal, no tiene cura pero además se propaga de manera muy eficiente: en pocas semanas fue declarado pandemia por parte de la OMS.  Aquí encontré una respuesta, esto es nuevo: las posibilidades de viajar muy lejos en poco tiempo de forma tan habitual, unida a la propagación eficiente, produjeron la presencia del virus en muchos países con miles de contagiados y un incremento exponencial en donde llega.

Los tiempos actuales y sus formas de transporte: ¿habrá otras incidencias de los tiempos que corren en esta problemática?

Se me ocurren varias.  Es también la primera vez que la tecnología tiene la posibilidad de prometernos la ayuda suficiente para lograr un cerco epidemiológico que sirva: con pruebas a granel, estadísticas en tiempo real, toda la población en vigilancia, termómetros y hasta cámaras digitales con reconocimiento facial, han logrado que en China se repliegue la honda expansiva del virus. Korea del Sur sigue ese camino y Alemania.  En Ecuador, en dos hospitales de Guayaquil, un algoritmo de Inteligencia Artificial ayuda para el diagnóstico: desarrollado en China por Huawei, promete un diagnóstico con un 96% de precisión en minutos.  Lo también nuevo es que por primera vez está en el horizonte la promesa de controlar una hecatombe sí “ponemos todos de nuestra parte”, “no salgas de casa”.  Y sí, es necesario ahora, tiene la mejor de las intenciones.  Tenemos que estar atentos a esta cesión, a lo que nos puedan pedir luego en este sentido, como dice el adagio popular: el camino al infierno…

También está una pregunta, que cruza por lo que queremos como sociedad y que se actualiza: ¿sistema sanitario público o privado?, por ser muy reduccionista.  Por ejemplo, hay iniciativas en China, Alemania y USA para crear una vacuna y el intento del presidente de Estados Unidos de comprar los derechos exclusivos de una de estas iniciativas.  Por la misma vía, los tratamientos con Hidroxicloroquina y Azitromicina prometen salvar vidas en personas infectadas, lo mismo que el Interferón Alfa 2B.

La necesidad de contar con suficiente cantidad de camas de hospital se revela: 13,4 en Japón; 13,2 en Korea; 4,2 en China; 8,3 en Alemania; 3 en España; 3,4 en Italia; 5 en Argentina y 1,5 en Ecuador.  Pero de estas, las que cuentan en verdad son las de cuidados intensivos, los respiradores para las personas vulnerables, una interesante propuesta de hacerlos a partir de impresoras 3D surge como alternativa.

Por otro lado, los índices de mortalidad siguen siendo bajos, lo que no resta importancia que sean miles ya y contando, con nuevos récords de contagio y mortalidad por día.  ¿ha contribuido esto a la histeria generalizada de pensar que si se sale de casa la muerte espera?…no es así, de seguir así la propagación, en pocas semanas prácticamente todos habremos contraído el ahora éxtimo Coronavirus, generando nuestros propios anticuerpos.  El verdadero objetivo de la cuarentena es menos evidente de forma directa: no colapsar el sistema de salud, para que no corra peligro aquella población en riesgo: inmunodeprimidos, niños, ancianos, personas con problemas respiratorios, más del 90% de los infectados no van a tener complicaciones y en 14 días estarán sanos.

Pero toda esta cobertura mediática, corregida y aumentada en redes, ya tiene incidencia en las subjetividades, el hecho de que se trate de un virus que produce “dificultades para respirar”, lo liga en tanto marcas subjetivas que pueden articularse a ataques de pánico: hay notas por todas la red de personal de salud quebrado, abrumado ante la falta de tiempo y exceso de pacientes, personas con ataques de angustia que salen a la calle con excusas y hasta en francos actings… Ante esto, ¿cual es el rol del psicoanálisis en estas problemáticas? ¿cómo estar a la altura del malestar de nuestra época?  Surgen propuestas de asistencias telefónicas y por videollamadas para dar apoyo y contingencia, ¿qué esperar de este tipo de ayudas? La propuesta de atención a Urgencias Subjetivas con dispositivos como PAUSA o DATUS pueden ser de gran orientación, pero es un trabajo y un camino para recorrer, a empezar, donde la emergencia en cambio no espera.

El Coronavirus es un hito que marca un antes y un después… el asunto se resolverá en cuanto un porcentaje de la población genere anticuerpos, entonces ya no habrá posibilidad de que se saturen los sistemas de salud… por ahora.  Y es por esto que constituirá un cambio en la forma de relacionarnos: en cuanto acabe la emergencia, volveremos a nuestra tan querida cotidianidad… hasta la siguiente pandemia… últimamente vinieron: gripe aviar, porcina, ahora los coronavirus… ¿se ve el vector?  Habrá que reformular el marco jurídico, revisar la forma de relacionarnos, incluso de hacer clínica.  No es asunto de “hay que atender virtual”, no es tan fácil como eso, hay que revisar los alcances y posibilidades de nuestra práctica.

COVID-19: Lo que (com)porta el humor y otra escritura de lo real

Por: Jessica Jara de Aguirre

1.      Catástrofes naturales: del terremoto al virus.

La semana pasada me encontraba entregando mi texto “Lo catastrófico más allá de la catástrofe” al Departamento de Publicaciones de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil; esta tesis de maestría que devendrá libro, lleva por subtítulo: Del Terremoto 16-A a la escritura de un litoral lacaniano, y hoy cuenta con el generoso prólogo de Miquel Bassols. Esa misma semana las Universidades de Ecuador cerraron sus puertas.

Ese libro parte de la constatación de que si bien Guayaquil no fue el epicentro del Terremoto del 16 de abril del 2016, lo cierto es que a partir del “16-A” se recibió en consulta psicoanalítica a afectados por el sismo: por el agujero que se abrió de modo abrupto en la malla simbólica y donde surgió eso catastrófico, literalmente, más allá de la catástrofe. La orientación se escribió: el Uno del terremoto, lo que se presentificó en sus repeticiones llamadas “réplicas” y, paradójicamente, en los simulacros. Se trataron así, los temores, temblores, rupturas y otros sismos tan íntimos que remecen y estremecen la subjetividad.

Ante el desamparo del ser hablante por la potencia devastadora de la naturaleza (sea el gran desastre de Lisboa de 1755 o el suscitado por el minúsculo Coronavirus, hoy), la ausencia de relación sexual y el simulacro generalizado en tiempos del Tsunami Digital, nos aproximamos al acontecimiento imprevisto y a las respuestas singulares a eso catastrófico, a los estragos que sí que tragan y a las réplicas válidas que tornan la tragedia en comedia. Además de dar cuenta allí de cómo un analista-mujer, al responder a las sirenas del superyó en el simulacro, posibilitó invenciones vitales y sostuvo el despegue de un pequeño Ulises.

También me refiero a los memes creados a propósito de un sismo que “se adelantó” veinte minutos a un simulacro (des)programado. Así, funcionarios públicos y habitantes del centro de la ciudad debieron evacuar los edificios dos veces: ante el temblor real y el simulacro. Algunos de esos memes se volvieron trend topic. Entonces, con Freud nos preguntarnos, ¿cómo, ante la existencia de un “yo” intimidado por la contingencia, por el (mal) encuentro, podemos entender la cuota de risas a partir de los memes?

2.      Lo que porta el humor…

Como José Ubieto de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis ha destacado: el COVID-19 es un nuevo nombre de lo real. Lo real es lo imposible de soportar en el cuerpo. Lo real no se asimila y no tiene origen, sin embargo lo han llamado el “Virus chino”. En Ecuador se habla desde el inicio de casos “importados”, así tendríamos que decir que también tuvimos nuestro caso “exportado”. El virus hoy es tan nuestro que hasta la Alcaldesa de Guayaquil ha reportado hoy, que lo porta.

Hay otros modos de portar el virus que no son en lo real del cuerpo. Por ejemplo, Crudito Ecuador publicaba un emoji de un brazo en un gesto de fuerza junto a otro de la Bandera Nacional, exclamando: “Manabí lo volvió a hacer!!!”. Siendo que, supuestamente, se inscribió en la parroquia Abdón Calderón, a un niño con el nombre “COVID DIECINUEVE”. Y puede ser, porque hasta hoy han sido inscritos en Chone: Año Bisiesto, Sietepuntoocho[i], Conflicto Internacional, Victoria Apretada, Nostalgia Inefable, Adolfo Hitler (algunos), Telefunken, Ángel Siete, Justo Empate, Espíritu Santo, Martes Trece[ii]… La inscripción simbólica de un real inquietante, se ha vuelto tradición en esos lares; quedando para el registro un modo particular de hacerle frente a la tragedia-impensable con el humor. Y, ¡qué manera de escoger los nombres del Almanaque Bristol![iii] Ahora bien, la nominación tiene efectos reales en el cuerpo del hablanteser y algunos choneros lo han testimoniado.

Ante este real sin ley “COVID-19” se resucitó una supuesta advertencia con un “símbolo increíblemente parecido… al Coronavirus” de Nostradamus de 1.555 para el año de los gemelos (2020). ¿Acaso el 20-20 podrá llegar a llamarse el año del empate? Lo sabemos al final, o casi. Al menos si se trata del empate de la versión “Al empate, Calceta”, del grito que se dejó oír a mediados de los años cincuenta por parte del vendedor ambulante, alias Mayor Tufiño, cuando el equipo local “Calceta” metió un gol dos minutos antes de la finalización de un encuentro contra Bahía, en el que perdían “11 – 0”. Causando primero risas sonoras y luego que ese nombre lo lleven un montón de lugares en Manabí. Al empate Calceta forma parte del argot popular, es un chiste de la parroquia del Ecuador

 La religión fue golpeada desde el primer anuncio gubernamental para hacerle frente al Coronavirus, pues se prohibió la misa; como anticipo a lo que será la suspensión de las populares procesiones en la Semana Santa. Desde allí y luego de que tuviera lugar aquella gran boda en la que los novios posaron vestidos muy apropiadamente con mascarillas, ha circulado un número para la denuncia ciudadana de fiestas y reuniones. Entonces, vimos salir el memeIglesia dará misa por Youtube y pide a los feligreses dar limosna por Paypal. Hostias serán enviadas por #UberEats. Antes del Estado de Excepción decretado por el Gobierno, -descrito por Agamben en todo el curso de su pensamiento y sobre el que Jean-Luc Nancy ha matizado con acierto-, el tratamiento por parte de la ciudadanía a este real “natural” ha sido el humor.

Para Freud, la ganancia de placer por el humor se da en tanto que la situación ocurrida habría de producir un afecto previsible: enojo, quejas, dolor, terror, espanto; pero, el humorista se salta estos efectos previsibles, haciendo una broma. Este ahorro de sentimiento provoca el placer humorístico del oyente (Obras completas, tomo XXI, 2006, p. 158). De este modo, se producen risas con culpa[iv] ante la salida “con bien” ante un posible destino funesto. El humor presenta una victoriosa confirmación de la invulnerabilidad de un “yo” que rehúsa dejarse ofender y sufrir, empecinándose en que no pueden afectarlo los traumas de mundo exterior. Y, ¿del interior? Para esto también hay memes que buscan dar cuenta de lo imposible de soportar del Otro de la pareja, del Otro familiar y hasta vecinal[v] desde el Día 1 de cuarentena.

Publicado en Twitter: @tutehumor

Los memes incorporan imagen, texto y algo de lo inesperado. Estas creaciones producidas para ponerse a circular en las redes, al igual que los chistes y los piropos, aspiran la sanción del Otro, su re­tweet. Si el chiste es la contribución que lo inconsciente presta a lo cómico, para Lacan el humor es la tránsfuga en lo cómico de la función misma del superyó.

Ram Mandil en LA BOLSA, (EL VACÍO) Y LA VIDA. Una experiencia de análisis, recordará que el superyó es el fundamento del lazo social, que el humor no se resigna pues carga una rebeldía y es un modo de defensa frente lo real, asociado a un goce narcisístico. Mandil indica que un psicoanálisis llevado a su final muestra que la dimensión insaciable del superyó no se negativiza, y que la contingencia como acontecimiento, permite nuevos arreglos con esa figura de lo que no cesa (2017, pp. 25-6).

Y si el discurso de amo cada día aprieta más la tuerca de la prevención, ordenando y disponiendo… El superyó, por otro lado, “en la medida que aterroriza (…) construye… síntomas (…) que se encargan de representar el punto en que la ley no es comprendida (…) pero sí actuada” (Seminario 1, p. 199). Pues, un enunciado discordante dirá Lacan, al ser situado en primer plano por un acontecimiento traumático, reduce la ley a la emergencia de la instancia ciega del superyó e impulsa a actuar.

3.      Escrituras que (so)portan un real.

Más allá de las amenazas de guerra, este entretiempo nos está danto ocasión de tomar nota de los diferentes modos de goce en un mismo país: una ciudad que vive del comercio y al día, y otra donde todos están en sus casas porque se vive del sueldo fijo de la burocracia (igual hay que quedarse en casa); donde hay “gente en crisis porque no puede salir ni juntarse con amigos por el coronavirus” y otros que dicen: “yo tranqui porque igual ni salgo ni me junto con nadie”. Aún con imágenes de gatos, se busca marcar un antes y un después del Coronavirus, tomándolo como un acontecimiento. La EXTRA nos muestra a quienes: Se “inmunizan” con licor, pues ¡les vale COVID!. ¡Qué usos del tiempo, del dinero, del cuerpo, del lenguaje!

Al final de mi tesis proponía hacer una serie de escrituras del terror: “11-S”, “11-M”… “16-A”, y leerlas cuales insignias de goce. Le podemos agregar “COVID-19”, con lo que vehiculiza de real; si me permiten el parafraseo de Lacan sobre el número. También buscaba notarizar eso que itera en el síntoma… Y trazar una salida a la devastación por el acontecimiento de una nueva escritura, un cierto arraigo a la letra y la invención de una Nueva República de las Letras.

Este “COVID-19” al igual que el “16-A” no es esa naturaleza que vuelve al mismo lugar y nos da la tranquilidad de las estaciones, sino que es una naturaleza Otra que nos despierta de mala manera y que no se inmuta con nuestra desaparición. A esta hora en Ecuador hay cuatro fallecidos y 260 personas con el virus. Ante la muerte real, seguimos en el esfuerzo de construcción de un lazo social que contrarreste la indiferencia, el imperio de los Unos solos, el biopoder andante… aún cuando no contemos más que con la atención de un personal de médicos esforzados, a quienes reconocemos en estos difíciles momentos.

¡Qué siga nuestra escritura en chats y posteos, historias creativas en Instagram, bitácoras a mano alzada, editoriales, comidas más sabrosas en familia y nuestro deseo de que superviva el psicoanálisis: lugar de encuentro de los cuerpos, donde el decir inédito acontece!

Cierro con palabras de Miquel Bassols -de un prólogo que aguardamos ver publicado- sobre la operación de reescritura a la que se apresta el psicoanálisis ante el trauma: “una vez llevada al campo de la política y de la memoria colectiva con la que se construyen los vínculos sociales de un pueblo, es una operación radicalmente nueva en la historia del psicoanálisis. Es una operación que Jacques-Alain Miller propuso en el año 2017 como una extensión de la experiencia analítica de las Escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis en el campo propio de la política”.

En tiempos del Noli me tangere, estemos atentos a que no-todo es posible en nombre de la prevención. Si sigue la cuarentena global, quizás alcance a escribir un artículo sobre lo que dice Jean-Luc Nancy en su Ensayo sobre el levantamiento del cuerpo y el seminario de Lacan La Ética del Psicoanálisis, sería una suerte de introducción al seminario de textos del CID de este año 2020, que sostendremos con Antonio Aguirre en la NEL Guayaquil.

 Pd. Noticia de hoy 20-03-2020: “Guayas es el epicentro del contagio nacional”.


[i] 7.8 fue la magnitud del terremoto 16-A que causó la muerte de 673 personas.

[ii] Gracias a mi hija por su búsqueda y por la confección de un listado de esos particulares nombres.

[iv] Como destaca un editorialista honesto en un artículo de hoy.

[v] Léase el artículo de Roberto Aguilar del 19/03/2020