Comentario al texto de Leonardo Gorostiza “El cogito Lacaniano y el cuerpo”.

Por: Elena Sper

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Arte: Jackson Pollock

Leyendo el texto de Leonardo Gorostiza que se ha publicado en los papers preparatorios al congreso de la AMP en Brasil, podría  decir que hace un recorrido del cogito cartesiano al cogito lacaniano. Este texto nos  ilustra los cambios que Lacan realiza  en el desarrollo de la teoría acerca del cogito y el cuerpo. Pero lo hace a partir del cogito cartesiano.

En la tercera Lacan nos dice que el pensamiento tiene un lugar, está enraizado en el ceño  en los pliegues de la  frente, una superficie en la imagen del cuerpo. Diciendo, que: ciertas palabras introducen en el cuerpo algunas representaciones imbéciles”. Aquí tienen a lo imaginario. Y concluye que el pensamiento es lo más embrutecedor que hay, al agitar el cascabel del sentido. (1)

En una primera aproximación entonces, el cuerpo queda reducido a lo imaginario, lo primero que salta a la vista es que lo imaginario es el cuerpo. Pero al mismo tiempo Lacan introduce otras referencias para hacernos saber que el cuerpo no se reduce solo a lo imaginario.

Miller en su texto “Del síntoma al Matema” nos indica que; “el cuerpo, como tal, no existe, lo que existe” lo que hay, son  diferentes estatutos del cuerpo que, por lo tanto, no son el cuerpo, de lo que podemos decir entonces que el cuerpo no existe como tal, y lo que si existe es la substancia  gozante.

La sustancia gozante la ubicaríamos en el fuera del cuerpo del goce fálico, lo  que Lacan se refiere en la tercera  en la referencia a Paul Mathis sobre Mishima. 

Cito:   “Que el goce fálico se vuelva anómalo fuera del cuerpo, es algo que se ha percibido sopotocientas veces” ………….. “El fuera- de- cuerpo del goce fálico, lo entendimos esta mañana gracias a mi apreciado Paul Mathis……”Esta mañana nos dio un magnífico ejemplo, el tal Mishima no es  ninguna lumbrera. Y para que venga a decirnos que fue un San Sebastián el motivo de su primera eyaculación, tiene que haberlo dejado bien pasmado esa eyaculación. (2)

En efecto este goce fálico no bien del interior,. El cuerpo se introduce en la economía del goce, por la imagen del cuerpo.

Pero también es cierto que  en el empuje a calzar un pensamiento con otro, modalidad propia de la neurosis obsesiva, se genera un plus, un exceso, ya no reabsorbible en la buena forma del cuerpo imaginario.  Es un goce que se sitúa fuera del cuerpo, lo llama goce fálico, que está presente en el síntoma, pero no agota todo el goce del síntoma.

La referencia  que hace al ronroneo del gato aquello que no solo sale de la laringe, sino que sale de todo el cuerpo, lo introduce para dar cuenta del nuevo cogito  “Pienso luego Se goza.”

Cito: “El ronroneo, sin duda alguna, es el goce del gato. Nos e si sale de la laringe o de otra parte: cuando los acaricio parece que saliera de todo el cuepro”(3)

Ya no se trata aquí de los pliegues de la frente, de la superficie del cuerpo, sino de aquello que Lacan llama todo el cuerpo. 

Lo dice así: “Pienso, luego Se goza”. Rechazo el “luego” (donc) y entonces seria “gozoy  (Je souis). Juega con el  Je suis (Soy), y Se jouit(“Se goza”)  y Je souis (“Gozoy”). 

Tenemos entonces dos transformaciones del cogito cartesiano  “Pienso, luego soy”                   (Je pensé,donc je suis) , y la segunda seria “Pienso luego gozoy ” (Je pensé,donc, je souis) , para finalmente  dar cuenta del nuevo cogito (“Pienso , luego Se goza”) . (Je pensé, donc Se jouit) .

Que supone un rechazo forclusivo del gozoy, que va a reaparecer en lo real, precisamente bajo la forma de un  “Se goza”.

Así podríamos ubicar del lado del “gozoy”, producido por el  pensar, un goce ligado al ser, al objeto “a”, semblante de ser, ya que el ser le es supuesto a dicho objeto. Mientras que en el lado que aparece en lo real en esa forma absoluta del “Se goza” ubicamos el cuerpo en su dimensión real, como algo que “Se goza” que no es del orden del ser sino de la existencia.

Lacan debate una vez más con Descartes introduciendo, frente a las dos substancias propuestas por el filósofo, que son: la  substancia pensante y  la substancia extensa, propone la substancia que supone la experiencia analítica que es la substancia gozante. Es decir la que surge de la acción del significante sobre el cuerpo, del significante que es la causa del goce.

El cogito y el cuerpo habalnte

Lacan opera cada vez más hacia el final de su enseñanza en una  reintroducción del cuerpo, en el mismo lugar en que el cogito lo había expulsado.  Si Descarte funda su cogito sobre la expulsión de un cuerpo, Lacan hace un movimiento  inverso, construye un cogito a partir del cuerpo, pero por supuesto de “un cuerpo afectado  por el significante”, lo que deduce de la formula “el significante es la causa del goce”, estrechamente vinculada con la definición  de, que a partir de Joyce , Lacan dio del síntoma ; “como acontecimiento del cuerpo”.

Miller nos indica que tal vez convenga explorar si Lacan no tomo del propio Descartes el punto de apoyo para esta operación. Cuando dijo que: “el cuerpo hablante era un misterio” Miller señala en la conferencia preparatoria para el próximo congreso en Rio,  que en Descarte lo que constituye un misterio es: “La unión del cuerpo con el alma” y subraya que dicha unión en lo concerniente a mi cuerpo, meun corpus, que en las meditaciones cartesianas de Husserl afirma que mi cuerpo no es simplemente el cuerpo físico, (el que correspondería a la sustancia extensa de descartes ) sino que lo nombra como una “carne”, “ mi carne” . Que correspondería a la unión del alma y el cuerpo.

 Miller concluye que el misterio cartesiano de la unión sicosomática para el psicoanálisis  se desplaza hacia el misterio de la unión de la palabra y el cuerpo, pero ya no en el registro de lo imaginario, sino como un hecho de experiencia, que es del registro de lo real.

El pensamiento es goce

Aquí es importante diferenciar que no es lo mismo decir; el pensamiento como causa de goce que decir que “el pensamiento es goce”.

Pero además, Miller también señalaba entonces que la neurosis obsesiva por su parte evidencia la tesis de que el pensamiento es goce, un goce que perturba el alma, que es lo que da unidad imaginaria al cuerpo. 

 “Ciertamente –dice Lacan-, el cuerpo no se evapora, y, en ese sentido, es consistente, el hecho se constata incluso entre los animales. Cosa que resulta antipática a la mentalidad, porque ésta cree tener un cuerpo para adorar. Esta es la raíz de lo imaginario.”  (4)

Tenemos aquí dos estatutos del cuerpo: uno que se corresponde con la imagen que se adora, el otro como algo que no se evapora y que Lacan pone en correspondencia con el cuerpo animal.

Hasta aquí la traducción al castellano es perfecta. Pero a continuación surge una variación posible en la traducción. Así, cuando en la versión al castellano leemos “Yo lo curo, es decir, lo engordo, luego, lo sudo” y en  la versión francesa “Je le panse, c’est à dire, je le fais panse, donc, je l’essuie” entiendo que hay una equivocidad a considerar. Porque si bien es cierto que al escribir pensar (penser) con una a (panser), que puede traducirse por “remediar” o “curar”, indicando así que el pensamiento es como un emplasto47, creo que esta dimensión del pensamiento, ligada a lo imaginario, diluye esa otra dimensión del pensamiento que no deja de tener efectos sobre el cuerpo real.  Es desde esta perspectiva que la otra traducción que me parece conveniente para mantener ambas dimensiones en juego  sería la que sigue, y que traduce bien cómo lo visceral, la panza está ligada al pensamiento: “Yo lo panzo, es decir, lo hago panza, luego, lo sufro.” Porque Lacan juega aquí con el equívoco en francés entre “pense”, es decir, “pienso”, y “panse”, es decir, “panza”. Por otro lado, “essuie”, puede traducirse por “sufro” y también “sudo”. En este caso creo que hasta se podría decir: “Yo lo panzo, entonces lo sudo.  Lo sexual miente ahí por contarse demasiado”. (5)

Bibliografia

1.- Lacan, J. “Intervenciones y textos 2” Manatial “ La tercera” pag 78,79. 

2.- Ibid. Pag. 90, 91.

3.- Ibid ´Pag. 74, 75.

4.- Lacan, J. Seminario 23 Paidos “El Sinthome” pag. 64

5.- Ibid.  Pag 64

 

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