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Boletín # 6 II Conversación Clínica: espac

II Conversación Clínica de la NEL

 La transferencia: motor y obstáculo 
Guayaquil – 20 de octubre de 2016

Boletín Nº 6

Letras en línea
 

Cada día estamos más cerca de nuestro encuentro en Guayaquil, seguro que cada una de las instancias organizativas de la Jornada de la NEL en Guayaquil afinan los últimos pequeños detalles, aquellos que hacen la diferencia e instalan la singularidad de cada uno de nuestros encuentros.

Cada día estamos más cerca de nuestro encuentro en Guayaquil, seguro que cada una de las instancias organizativas de la Jornada de la NEL en Guayaquil afinan los últimos pequeños detalles, aquellos que hacen la diferencia e instalan la singularidad de cada uno de nuestros encuentros.

Tanto el Seminario del INES como nuestra segunda Conversación Clínica requieren para su organización de una pre inscripción, por ello incluimos en este número especial del boletín Letras en línea, la ficha de inscripción para el Seminario del INES y para la II Conversación Clínica de la NEL.

Se deben llenar los datos y enviarlos a:

Fernando Gómez: fernandogomezsmith@gmail.com

Elida Ganoza: elidaganoza@gmail.com

La inscripción está abierta para miembros, asociados y participantes en los CID.

Fernando Gómez Smith


 Ficha de inscripción para II Conversación Clínica y para Seminario INES

Nombre y Apellidos: …………………………………………………………………..

E-mail: ……………………………………………………………………………… ………..

Miembro    O    Asociado    O    Alumno o ex alumno del CID  O

Sede o Delegación:………………………………………………. ……………………

Está inscrito en el CID: ……………………………………………………………….

Costo

Marcar con un aspa (X) en que espacio se va escribir:

. Solamente Seminario de Formación del INES (USD 30.00)         O

. Solamente II Conversación Clínica (USD 30.00)                            O

. Seminario del INES y  II Conversación Clínica (USD 40.00)         O

EL pago se puede realizar en la Sede con el tesorero correspondiente o los días 19 y 20 de octubre en Guayaquil, en los momentos previos al Seminario y a la Conversación Clínica.


Responsables del Boletín Letras en línea

Susana Dicker

Claudia Velásquez

Fernando Gómez

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Boletín #6: II Conversación Clínica

La transferencia: motor y obstáculo 
Guayaquil – 20 de octubre de 2016

En esta  ocasión, hemos invitado a conversar a Martha Carolina Forero y Adriana Meza, alrededor de una cita de Miller que pone en perspectiva el significante de la transferencia y su incidencia sobre el síntoma. Ellas han tomado una vía en la cual se ponen de presente las variaciones de la transferencia y de la posición del analista, según los distintos momentos que se producen en una experiencia de análisis.

Les deseamos una productiva lectura.

Claudia Velásquez


 Martha Carolina Forero y Adriana Meza conversan

J.-A. Miller – “Para terminar, ilustraré, tomando prestado un ejemplo de la cristalografía, la función del significante de la transferencia.

Para que se produzca un cristal a partir de una solución llamada metaestable, es necesario introducir un germen cristalino. A partir de la ruptura del equilibrio que induce esa singularidad local, ésta se extiende en una reacción en cadena que termina convirtiendo toda la solución en cristal. Pues bien, digamos que, del mismo modo, el síntoma cristaliza a partir del significante de la transferencia.” (“C.S.T” en Clínica bajo transferencia. Ocho estudios de clínica lacaniana, Manantial, Buenos Aires, 1985, p. 9)

Claudia Velásquez – Con base en esta imagen que propone Miller para pensar la manera cómo opera el significante de la transferencia sobre el síntoma, ¿podrías Carolina, ampliar esta idea bajo la perspectiva que plantea el título de nuestra Conversación Clínica: La transferencia: motor y obstáculo?

Martha Carolina Forero – Miller con este ejemplo tomado de la cristalografía condensa lo que ha desarrollado en su texto, C.S.T[1] sobre la función del significante de la transferencia, donde la “solución metaestable” nos coloca en el primer tiempo del síntoma, aún desconocido para el sujeto en tanto se camufla bajo el velo de lo imaginario y que frecuentemente es adjudicado “a los avatares del destino”. Con ello Miller nos lleva a pensar nuevamente en la condición previa a la precipitación del síntoma. Aquello que antes de la demanda de análisis se experimenta como una repetición que se sufre pero que no remite aún a un interrogante por su sentido.

Debe darse entonces la introducción de este “germen cristalino que romperá el equilibrio”.  El significante de la transferencia, que una vez aislado por su efecto de enigma demandara su significado al analista. Miller lo dice de diferentes formas: “El síntoma en la definición que recibe en análisis, exige la implantación del significante de la transferencia”. Es entonces un “implante”, una re-inyección de un significante “distinguido, singular” que ha sido extraído en el establecimiento de la relación con el Otro, generando la solicitud de significación al S.s.S. de tal manera que este significante, que si bien venía siendo repetido incesantemente (o evitado una y otra vez…como lo advierte Miller en el Partenaire-síntoma) será condensado, reducido y re-introducido desde la transferencia como una piedra que cae en el espejo de agua, generando un movimiento. Miller dirá que es en el III tiempo que la demanda al analista se establece. 

Se ve aquí una precisión, una insistencia de Miller en torno a lo indicado por Lacan sobre la condicio sine qua non para que se inicie un análisis: el establecimiento de la transferencia, a partir de la cual el síntoma analítico tomará consistencia. La pregunta sobre el sinsentido del síntoma es lo que generará la demanda de análisis. Permitirá creer en el inconsciente y adjudicar al analista este poder de interpretar el enigma.

Sin embargo, la puerta que abre la transferencia, tiene a su vez una condición que la bloquea… Miller advierte como éste pasaje del significante al campo del Otro, es el cierre mismo del síntoma, su cristalización, su consistencia, es al mismo tiempo su trampa. Es el cierre del síntoma, en tanto ha sido erigido para el Otro.

Para Beatriz Udenio[2] el establecimiento del dispositivo del análisis provee al sujeto un nuevo modo de gozar de la interpretación de su inconsciente al que luego deberá renunciar, así como implica una advertencia para el analista:

“La importancia de la cuestión del deseo, de prestarse a ese deseo, a ir más allá de la curación por el saber implica, que a la entrada, la entrada por la suposición de saber a un sujeto, no engañe al analista mismo: que es preciso articular allí el objeto, ese que no está en el algoritmo de la transferencia pero sí en el discurso analítico; ese objeto que el analista es, antes que nada, la envoltura de la nada de esa significación del inconsciente. Esa nada es la no-relación sexual puesta en escena”

Los obstáculos a sortear se abren y se quedarán en el transcurso de un análisis. Bassols plantea el problema de la articulación entre los restos sintomáticos y los restos de la transferencia al final del análisis.

¿Cómo maniobra el analista frente a este cierre del síntoma, para pasar de la interpretación, de dar sentido y sostener la transferencia simbólica, para orientarse por lo real del síntoma y entonces trabajar con lo real en juego en la transferencia?

Claudia Velásquez – Con esta pregunta, enmarcada en bajo dos perspectivas de la transferencia, la simbólica y la real, le doy la palabra a  Adriana, para que dé su opinión sobre este hacer del analista puesto allí en juego.

Adriana Meza.- Miller en su texto Sutilezas analíticas propone que hay tres modalidades en las que se presenta el análisis: un análisis que comienza, un análisis que dura, y un análisis que termina o se detiene. Estas distintas modalidades exigen del analista que no tenga la misma posición y que obre de manera diferente. Miller plantea que el inconsciente en tanto es real, se presenta como “el lugar del goce opaco al sentido” y al que el analista debe emprender la tarea de “hacerlo charlatán”[3].

En cada una de estas modalidades el analista debe apuntar a hacer con eso que se presenta como lo real del inconsciente. Es el analista quien “dirige la construcción del inconsciente y es porque él está ahí que el inconsciente cobra sentido y se lo interpreta”[4] El inconsciente construido por el analista en el análisis deviene “inconsciente transferencial”[5]

Un análisis que comienza está caracterizado por “una atmósfera de revelaciones”[6]. La pregunta preponderante de esta modalidad es “¿qué quiere decir eso?”[7]. El analista parte de la asociación libre para interpretar, y es haciendo uso de ella que “las emergencias de la verdad se ordenan en un discurso articulado”[8]

En un análisis que dura, la revelación es reemplazada por la “repetición que confluye en el estancamiento”[9].  Es el lugar del inconsciente real “donde la interpretación no tiene más alcance”. Para operar con este estancamiento el analista debe explorar los límites de lo real fuera de sentido: el sinthome, lugar donde el goce implica una satisfacción sostenida en “un funcionamiento que incluye el exceso, que lo vuelve rutina”[10].  La pregunta ¿qué quiere decir eso? “palidece”[11], y debe ser reemplazada por la pregunta “¿qué satisface eso, de qué modo satisface?”[12] Se trata aquí de la desinvestidura, implicada al aislar esta función.

La apuesta, tal como la formula Miller, es la de extraer “todas las consecuencias de la estructura de la ficción de la verdad”[13]. Entonces, si bien el análisis consiste en esta construcción de una ficción, al mismo tiempo, es una “experiencia que consiste en deshacer esta ficción”[14], demostrándose no como “triunfo de la ficción”[15] sino como una “puesta a prueba”[16] de una “impotencia para resolver la opacidad de lo real[17]”. 


[1] Miller, J.A. C.S.T., en Clínica bajo transferencia. Ocho estudios de la clínica lacaniana. Editorial Manantial, Buenos Aires, 1985.

[2] Udenio Beatriz. Puntuaciones sobre la entrada (y la salida) en http://www.nel-mexico.org/ articulos/seccion/ textosonline/subseccion/ Principios-y-finales-de- analisis/471/Puntuaciones- sobre-la-entrada-y-la-salida

[3] Miller, Jaques-Alain. Sutilezas analíticas. Editorial Paidós, Buenos Aires 2011. p. 121

[4] Ibídem, p. 121

[5] Ibídem, p.120 – 121

[6] Ibídem, p.114

[7] Ibídem, p.120

[8] Ibídem, p.131

[9] Ibídem, p. 118

[10] Ibídem, p.120

[11] Ibídem,

[12] Ibídem,

[13] Ibídem, p. 116

[14] Ibídem, p. 135

[15] Ibídem, p.

[16] Ibídem, p.

[17] Ibídem, p.


Referencias bibliográficas sobre la transferencia

Bassols, Miquel. Las paradojas de la transferenciaVirtualia Digital #29.virtualia.eol.org.ar/029/ template.asp?Las-paradojas-de- la-transferencia.html

La transferencia es un objeto oculto que está, al mismo tiempo, a la vista de todos; un objeto que actúa y trabaja como un significante de lo que no sabemos el significado, y que secretamente determina el destino de cada uno de los personajes.


Serra Marta. Texto de presentación del seminario de casos del seminario del Campo Freudiano de Barcelona. Barcelona, octubre de 2011.

www.scb-icf.net › Inici › Índex cronològic › NODVS XXXV

El analista sólo podrá funcionar como tal para un sujeto cuando la transferencia esté en marcha. Es ella la que le da su lugar, y sin embargo, siempre hay que poner a cuenta del analista haberla producido, por su acto


 

Responsables del Boletín Letras en línea

Susana Dicker

Claudia Velásquez

Fernando Gómez

II Conversación Clínica de la NEL

La transferencia: motor y obstáculo 

Guayaquil – 20 de octubre de 2016

Tute

Boletín Nº 5

Letras en línea

 


Con esta nueva entrega, Letras en línea continúa con la propuesta de invitar al diálogo a dos colegas, en “una conversación por escrito”. Esta vez, los invitados son Alejandro Reinoso (Chile) y Orlando Mejía (Bogotá), quienes dialogarán con Jacques Alain Miller a partir de una cita de su seminario Sutilezas analíticas.

Alejandro tomará como referencia la cita de Miller, para ir más allá, buscando acercarse a esa condición de la transferencia que ya Freud había subrayado: “motor y obstáculo” a la vez. De allí que considere dos momentos en la experiencia analítica, el primero, “gloria” de la transferencia, movilidad, cambios, efectos terapéuticos; y el otro, el del análisis que dura, allí donde se pone a prueba el deseo del analista.

Sacando provecho de la y de hysterización  y de hystorización, para rescatar lo singular de cada quien, incluso la del analista, invitará a Orlando al diálogo. Invitación aceptada con gusto por nuestro colega de Bogotá, quien a partir del juego lacaniano ficción-fixión, retomará la doble vertiente de la transferencia, para orientarnos en lo que sería una dirección de la cura por la cual poder sortear esa condición de obstáculo inherente a la transferencia misma.

La experiencia de un AE será el broche con el que cerrará la oportunidad que el guante arrojado por Alejandro le desafiara con una simple letra y.

¡Buena lectura!

Susana Dicker


 

Alejandro Reinoso y orlando Mejía conversan
 

Miller– “La experiencia analítica comienza por la histerización del sujeto. ¡Y bien! (…) continúa también con la histerización del sujeto, y en la transferencia, es decir, que relata para ustedes, les teje una hystoria, por eso es una elucubración. Construye un saber que es una elucubración y pertenece al registro de la verdad por cuanto ésta tiene estructura de ficción”.[1]

Susana Dicker– Nos gustaría que comentaras esta cita de Miller y que desarrolles si encuentras allí un nexo con el tema de nuestra conversación clínica: “La transferencia, motor y obstáculo”.

Alejandro  Reinoso– La cita inicia con una distinción entre dos momentos de la experiencia analítica. El comienzo “se desarrolla en un atmósfera de revelación […] a partir del momento en que el sujeto hace el esfuerzo de trasladar el acontecimiento del pensamiento a la palabra”[2]. ¿Y cómo continúa la experiencia? “en un análisis que dura la revelación se hace más escasa, se detiene e incluso desaparece […] un análisis que dura pide atravesar el estancamiento, soportarlo, es decir, explorar los límites: la jaula delsinthome”[3]

¿Qué relación tiene la cita con el tema de nuestra Conversación Clínica: “La transferencia, motor y obstáculo”?

Ambos momentos acontecen bajo transferencia: el análisis que comienza está plagado de acontecimientos y mutaciones, “la transferencia es la palabra gloriosa para calificar esta mudanza”[4], marcada por el placer del analizante y del analista –dice Miller. En el análisis que dura la transferencia tiene otro tono: la repetición y lo inmóvil, con “el posible peso de los reproches que puede acarrear: Usted no hace nada para sacarme de ahí”[5] y donde el mismo Miller reflexiona sobre cómo sostenerse en ese lugar: “Y o aguanto, pero la cosa es saber cómo […] tengo a Lacan como compañero […] es esa mano la que encuentro para orientarme en esta selva oscura que es el análisis que dura”[6].

La histerización del sujeto es comienzo y continuidad de la experiencia analítica.

Lacan en el Prefacio a la edición inglesa del Seminario XI señala que el análisis

“está hecho de historia o lo que es lo mismo de histeria”[7], jugando con los términos “historia” e “histeria” en el neologismo “hystoria”. Así indica “en la cura hay que contar al analista”[8]. Para Miller “el análisis mismo, en primer lugar, es una hystoria.

De modo que un psicoanálisis tiene estructura de ficción puede decirse: es unahystoria, es decir, un relato, incluso una novela, con su continuidad, y ordenada según el deseo del Otro”[9].

Sí, esta hystorización está dirigida al Otro. Por ello la cita de Miller insiste: “…y en la transferencia, es decir, que relata para ustedes, les teje una historia”.

La historia hace referencia a la emergencia de la verdad (F unción y campo). El discurso de la histérica “se sitúa y ordena alrededor del síntoma”[10] el cual toma el valor dominante. La hystoria incluye la letra (y) que condensa la cifra de la estructura, que se lee pero que no se escucha y está referida a cada sujeto neurótico en su rasgo singular en la relación al discurso del Otro[11].

La hystorización no sólo compete al analizante. Lacan precisa, releyendo la máxima de la Proposición del 67, que el “analista no se hystoriza más que por sí mismo[12], ubicando la hystorización en el lugar de la autorización y propone que el pase es la “puesta a prueba de la hystorización del análisis”[13].

¿Qué significa entonces construir, bajo transferencia, un saber elucubración (hystoria) que tiene estructura de ficción?

Susana Dicker– Orlando, tienes aquí una pregunta interesante que Alejandro deja abierta y con la que te invita a un diálogo. Lo interesante es que Lacan ubique al pase como la “puesta a prueba de la hystorización del análisis”, cuando nos hemos acostumbrado a pensar esa hystorización para los inicios de un análisis.

Orlando Mejía– Ficción en sus dos acepciones homónimas ficción fantasía y ficción lo que fija, que Lacan condensa en el neologismo fixión, se anuda sin forzamiento a algunos de los conceptos enunciados por Alejandro Reinoso, en relación al saber.

Inicialmente el paciente trae sus ficciones fantasías, su historia, buscando ese saber que le supone al analista, esos S2 que completarían lo que falta por añadir al S1. Ahí es donde la transferencia motor se puede volver un obstáculoinsalvable, si caemos en la tentación de agregar esos S2 que pide el analizante; en cambio, si nos orientamos por lo Real, apuntando al goce y no al sentido justamente es aquí donde el corte, entre otros, opera apuntamos a que en un segundo tiempo de un análisis largo se pueda reducir ese S1 singular, letra que condensa la cifra de la estructura como nos recuerda Lacan, y que cada sujeto neurótico mediante su propia invención, elucubración de saber, hará oír esa voz áfona que ha sido su fixión.

Si el pase es la puesta a prueba de la hystorización de un análisis, evoco a Bernard Seynhaeve, en una conversación memorable en Bogotá en una Noche de Escuela, que pueden leer en nelbogota.blogspot.com.co, donde nos ilustra cómo un primer tiempo largo, 25 años, el inconsciente transferencial se nutría de S1S2 aún con los equívocos, requiriendo lo que Bernard llama <una intervención que comprometa el cuerpo del analista: una mirada, un gesto, una palabra…> para aislar ese S1, fuera de sentido, en su caso la frase “Usted ama demasiado sus fantasmas” (ficciones) y luego… no solamente saber hacer (savoir faire) sino arreglárselas con (savoir y faire), remarco la y como en hystorizar, que en su caso produce… un analista decidido!

En Guayaquil, con motivo de las Jornadas de la NEL, tendremos la oportunidad de discutir más sobre este y muchos más temas del psicoanálisis de orientación lacaniana de hoy.

¡Nos encontraremos allí!


[1] Miller, J. A.-: Sutilezas analíticas, p 133

[2] Op. Cit., p 11

[3]Op. cit., p 114 -115

[4]Op. cit., p 110

[5]Op. cit., p 115

[6] Ibid.

[7]  Lacan, J., Prefacio a la edición inglesa del seminario 11, en Otros Escritos , p. 600.

[8] Op. Cit.,

[9] Miller, J. A- Sutilezas Analíticas, p 121

[10] Lacan, J.-Seminario XVII El reverso del psicoanálisis, p 46

[11] Bonneau, Ch.- Hystorización, en Scilicet UN Real para el Siglo XXI, p 174, Grama ediciones, Argentina 2014

[12] Lacan, J.- Prefacio a la edición Inglesa del Seminario 11, en Otros Escritos, p 600

[13] Op. Cit., p 601

 

Referencias bibliográficas sobre la transferencia

Miller, Jacques-Alain. La transferencia. El Sujeto supuesto Saber, en Seminarios en Caracas y Bogotá. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2015. Pág. 220

Al respecto, es el psicoanalista quien representa el residuo de la operación analítica. Y Lacan elaboró esta teoría que hace del psicoanalista el desecho de toda la operación, y al mismo tiempo la causa que, en el fondo, desde siempre animaba el deseo del paciente.


Salman, Silvia. Lo que resta de la transferencia al final del análisis. En www.wapol.org/es/las_escuelas/ TemplateImpresion.asp?intPUBLI CACION

J.A.-Miller indica que si habría algo de la transferencia en la última enseñanza de Lacan, sería al nivel de lo que llama “efecto de agujero“. El analista en este caso agrega un vacío. No se refiere solamente al equívoco del sentido al que apunta la interpretación, sino a hacer resonar un vacío de significación.


 

Responsables del Boletín Letras en línea

Susana Dicker

Claudia Velásquez

Fernando Gómez

II Conversación clínica de la NEL – Boletín #4‏

II Conversación Clínica de la NEL

La transferencia: motor y obstáculo 
Guayaquil – 20 de octubre de 2016

Boletín Nº 4

Letras en línea

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En este número que se presenta hoy, y en los que seguirán en adelante, se ha querido pasar a otro modo de poner a circular la palabra, distinto al de la entrevista. Se trata de un intento de conversar por escrito. En esta ocasión los invitados a dialogar brevemente con Lacan, son: Carlos Márquez y Lorena Greñas. Partiendo de unas enigmáticas palabras de Lacan, relativas a la transferencia en su vertiente del amor, diferenciada de lo que podría producir el goce de la mujer, Carlos tomará primero la palabra para dar vida a Lacan y luego plantear una provocadora pregunta respecto a lo que puede ser una transformación de la transferencia en un análisis; pregunta que retomará Lorena, quien aportará claridad y precisión a esta problemática.

Les deseamos una amable y estimulante lectura.

 Claudia Velásquez


 Carlos  Márquez y Loreña Greñas conversan

Lacan – Trataremos de extraer algunas consecuencias: lo que finalmente nos muestra el análisis, la llamada transferencia, es decir, lo que recién llamé el amor, el amor corriente, el amor sobre el cual se asienta uno tranquilamente y después basta de historias… no es completamente igual a lo que se produce cuando emerge el goce de la mujer. Pero qué quieren ustedes, esto se los reservo para el año próximo. Por ahora intentemos lo que el análisis ha revelado como verdad es que el amor –el amor del que acabo de hablar- se dirige al sujeto-supuesto-saber. (Seminario 21: Les Non-Dupes Errent: Los no engañados yerran; también, Les Noms Du Père: Los Nombres del Padre. Clase del 11 de junio de 1974, inédito)

Claudia Velásquez – Lacan propone en esta cita a la transferencia como el “amor corriente”, el que se dirige al sujeto-supuesto-saber, y lo diferencia de aquello que se produce cuando emerge “el goce de la mujer”.  Carlos, ¿podrías sugerir alguna idea respecto a esta proposición de Lacan?

Carlos Márquez – Hubo que esperar a Lacan para operar esta distinción, que no es para nada evidente, pues en la religión que adora al Amor como el único Dios se soporta la feminización que aporta la causa del deseo a condición de que quede excluido del discurso el goce de la mujer.

El varón para amar tiene que fetichizar una parte del cuerpo de una mujer para entonces ponerse como estando en falta frente a ese objeto precioso. Pero eso no es suficiente. Ese objeto, además de ocupar el lugar de la causa del deseo, debe hacer señuelo de que hay otra realidad que no se agota en el acto sexual. Lo que Freud llamaba la degradación general de la vida amorosa es la pérdida de la posibilidad para alguien de que ese objeto elevado a la condición de la causa del deseo se convierta además en señuelo del goce de la mujer, al que solo puede acceder por reflejo, ubicándolo en el cuerpo del Otro sexo.

Del lado de la mujer que no existe, un vector se dirige al falo simbólico, que siendo pura palabra se encarna en el cuerpo del varón. Ironía de nuestro destino de seres de habla, como dice Lacan en “La significación del falo” es fetichizando un pene como una mujer accede al deseo sexual. Sin regulación por un universal, esta solución se torna erotomaníaca. Pero la falla de este fetiche abre la clínica de ese desgano femenino que puede extenderse hacia otras esferas de la vida. Su no poder querer es el reverso estructural del querer y no poder de la impotencia masculina.

Pero la diferencia esencial entre los sexos no está en las relaciones con el falo. Sólo puede ubicarse a partir de una invención de las mujeres que se escribe como Significante de la falta en el Otro. El vector que va desde la inexistencia hacia éste podría escribir eso que llamamos el goce de la mujer, y que se distingue netamente del camino de la fetichización.

La aspiración unitiva y complementaria es propia del amor corriente, de la religión y de la transferencia. Pero lo que es una virtud en la religión es un obstáculo en el psicoanálisis. Pues hace de motor de la cura siempre y cuando dirija esta aspiración al psicoanalista y desde Freud se sabe que no hace falta que la transferencia se torne negativa para que obstaculice la cura.

¿En nuestro discurso esta aspiración unitiva del amor corriente y de la transferencia, que se dirige al falo simbólico encarnado, debe dar paso a un uso del cuerpo y del vínculo social que no aspire a la relación sexual?

Claudia Velásquez – A partir de esta sugestiva pregunta que plantea Carlos, podrías, Lorena, proponer alguna idea sobre lo que puede ser en un análisis pasar de un vínculo fundado sobre el amor de transferencia a un vínculo que no aspire a la relación sexual, y cómo en ello participa el goce de la mujer?

Lorena Greñas – Siguiendo a J-A Miller en Sutilezas Analíticas[1]me parece que la pregunta que Carlos nos plantea hace referencia a dos órdenes no homogéneos:  el inconsciente y el sinthome y la cuestión es saber de qué manera están presentes ambos en la práctica del análisis.  Desde esta perspectiva, la cita de Lacan distingue dos modalidades distintas del análisis que pueden referirse a momentos distintos: Un primer momento, el inicial de la exploración del inconsciente y sus formaciones regido por el principio del sentido del síntoma y cuyo resorte es el SsS. Al respecto, Miller señala que este es el momento en que el análisis se desarrolla en una atmósfera de revelación en el que la transferencia “es una palabra gloriosa” para calificar lo que acontece y que constituye una “luna de miel” analista – analizante. Mientras, que en un segundo momento, el de un análisis que dura, la revelación es reemplazada por la repetición y donde se trata de explorar los límites: la jaula del sinthome, de hacer la experiencia de lo real. Nos da una precisión más cuando dice que dichas modalidades no se presentan en absoluto de la misma manera y que exigen en todo caso del analista que no tenga la misma posición ni el mismo modo de obrar.  En el análisis que dura se opera con la oposición entre el inconsciente como saber y el goce.

Por su parte, Leonardo Gorostiza indicaba que con la última enseñanza de Lacan  se produce un cambio de perspectiva que opera desde el inicio de las curas y afirma  que … de esto no se concluye que podamos ahorrarnos el “doloroso camino de la transferencia”, como decía Freud, o imaginar un cortocircuito que no pase por el inconsciente transferencial o la instalación del sujeto supuesto saber.”  También nos indica que en la conferencia de “Joyce el síntoma”, Lacan dice con todas las letras que el goce opaco del síntoma sólo puede ser localizado a través del sentido llegando a su límite mismo y, para ello, además, no hay otra vía que “hacerse incauto del padre”.[1]

Lacan hace del goce femenino el régimen del goce como tal, un goce opaco que escapa al sentido y se dirige al S(A) tachado. Me parece que el analista puede posibilitar dicho pasaje en la medida en que consienta a ser destituido de la posición de Otro completo que subyace al SsS . ¿La vía? El deseo del analista.


[1] Miller, J-A. Sutilezas Analíticas. 1ª ed. Buenos Aires: Paidós, 2011. Pags. 109-122

[2] Gorostiza, Leonardo. ECOS DEL X CONGRESO DE LA AMP: EL CUERPO HABLANTE. SOBRE EL INCONSCIENTE EN EL SIGLO XXI. Disponible enhttp://www.eol-laplata.org/blog/index.php/preguntas-del-blog-responde-leonardo-gorostiza/


Referencias bibliográficas sobre la transferencia

Miller, Jacques-Alain. La transferencia negativa. Tres Haches, Buenos Aires, 2000, pág. 81

“Creo que su esfuerzo es articular los dos aspectos: que la transferencia está fundada sobre una articulación de saber siendo la articulación misma del sujeto con el saber, Sujeto-supuesta-Saber, pero que todo eso no funciona sino se vincula con la realidad sexual del inconsciente”


Gorostiza, Leonardo. La dialéctica del sujeto en la entrada en análisis, en: Las entrevistas preliminares y la entrada en análisis. Cuadernos del ICBA Nº 9. Buenos Aires 2004, pág. 222.

“Esto me permite entender una frase que antes no comprendía de ninguna manera. En el Seminario 11, Lacan afirma -después de decir que la transferencia es el SSS, que el SSS es el pivote de la transferencia y que al analista se le supone saber- que la transferencia se ve asomar, despuntar, precisamente, en la operación de separación. En verdad, hasta ese momento parecía que era al revés porque en la operación de separación se trata del cierre del inconsciente. Pero él no sólo dice que esa puesta en acto de la realidad sexual del inconsciente podría ser el momento de cierre del inconsciente, es decir la transferencia como obstáculo, sino que al mismo tiempo afirma que la transferencia se ve asomar ahí mismo, en esa operación. De allí se deduce que algo de esta operación de separación tiene que estar efectuada en la entrada”.


Responsables del Boletín Letras en línea

Susana Dicker

Claudia Velásquez

Fernando Gómez