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La Histeria del Siglo XXI

Por: Nora Guerrero de Medina

orlan

Arte: http://www.orlan.eu/works/sculpture/

¿Qué ha pasado con las histéricas de Freud en el siglo XXI? Se habla de histerias rígidas, de histerias sin nombre del padre, de locuras histéricas; acerca de esta neurosis tomaremos como referente un texto de Jean Claude Maleval, quien habla al respecto.

Más allá del gran esfuerzo que hizo Freud para fundar una clínica psicoanalítica original, fue  en 1.955 en que se logró un paso decisivo, cuando Lacan presentó el concepto de forclusión del nombre del padre.

Es este concepto el que permite circunscribir la estructura de la psicosis en lo que la separa de la neurosis.  Maleval sostiene que “cuando la forclusión del Nombre del Padre deja de ser concebida como una referencia verbal, y obligada al supuesto saber de Lacan, se advierte que sus manifestaciones clínicas no aparecen en muchos sujetos que son, sin embargo, delirantes”.

¿Entonces  como aprehender a los psicóticos?

Es necesario aislar los delirios oníricos, en los cuales nada esta forcluido y con los cuales, dice Maleval, el acceso terapéutico obtiene a veces éxitos notables.

El interés de Maleval es tratar  de disipar la confusión entre las locuras  y las psicosis, pues solamente esclareciendo las diferencias, es posible que el profesional enfrente un tratamiento posible. Podríamos señalar algunas diferencias entre la locura histérica y las psicosis disociativas.

  1. La causa desencadenante de la locura histérica usualmente es el encuentro con el objeto sexual
  2. En lo que concierne a las psicosis disociativas la deformación del discurso parece deberse a la deriva metonímica de la cadena significante suscitada por un vacío que ella, la paciente, no lo puede decir. Mientras que en las locuras histéricas se trata sin duda, de metaforizaciones cuyo sentido es integrable en las asociaciones del sujeto.
  3. En la locura histérica se puede subrayar hechos característicos: la presencia o incluso la omnipresencia de la significación fálica y de la temática sexual.

La proyección delirante en la locura histérica es una defensa menos eficaz que la represión, permite que los deseos prohibidos se transparenten con mayor facilidad. A ello se debe sin duda que en el mundo del histérico delirante pocas veces falte una intensa culpabilidad.

El delirio histérico puede pensarse como un caso particular de los delirios oníricos, tales como los suscitados por el alcohol o las drogas alucinógenas; en ellos el sujeto experimenta satisfacciones narcisistas extremas, a veces ininterrumpidas o precedidas por terrores de pesadillas, o con la presencia muy rica de alucinaciones visuales.

En resumen el delirio, la locura, la internación, si son fuente de angustia, sirven también para ligar al sujeto.

 

 

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