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La NEL celebra y felicita a Jacques – Alain Miller

El Comité Ejecutivo de la NEL celebra el merecido nombramiento como Doctor Honoris Causa otorgado por la Universidad de Buenos Aires a Jacques-Alain Miller, fundador de la AMP y sus siete Escuelas, responsable del establecimiento de los Escritos y Seminarios de Jacques Lacan, autor de numerosos artículos, conferencias, seminarios y cursos que vivifican día a día la formación de psicoanalistas del mundo entero.
¡Felicitaciones por este merecido nombramiento!
Comité Ejecutivo de la NEL

Clara Holguín (Presidenta)
Marcela Almanza
Raquel Cors
Claudia Velásquez
Gabriela Urriolagoitia
Carlos Márquez

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Violencias y Pasiones: el libro de la Nel*

El desafío de lidiar batallas continuas por lo que nos concierne, sin desanimar.

Por Héctor Chiriboga Albán

El libro que hoy presentamos, es el resultado del trabajo realizado por la sede Guayaquil de la Nueva Escuela Lacaniana, en el marco de los preparativos de las IX Jornadas Regionales de la NEL, realizadas en Octubre del 2016, en nuestra ciudad.

A prácticamente un año de efectuadas las Jornadas, contamos con un libro que recopila los trabajos realizados desde distintas perspectivas profesionales, disciplinares, dando cuenta de los intereses que cada una de las subjetividades participantes, dejó deslizar en cada escrito. En este sentido, por heterogéneo y dispar, es un valioso aporte pues a mi manera de ver, retoma el principio central del psicoanálisis: el trabajo de un sujeto, que se autoriza a hablar de manera particular de algo que considera, le concierne.

Este libro, lo veo así, es una apuesta por darle un lugar al psicoanálisis. Un lugar que, ciertamente, ya tenía en el espacio universitario y en la sociedad, labrado a pulso en los escritos, las opiniones, los seminarios, los carteles y los espacios que han ido transformándose a lo largo de la historia del psicoanálisis en Guayaquil, desde los años 80´s. Pero un lugar que, al mismo tiempo, tiene que permanentemente pensar su realidad como un saber en situación de desventaja frente a los poderes académico-políticos que no desean saber nada acerca de lo que no marcha en el sujeto y que por el contrario, exigen respuestas, curas, alivios definitivos a los malestares. Tiene que saber lidiar el psicoanálisis con las lógicas de la evaluación que las administraciones imponen.

Y esa apuesta por el lugar del psicoanálisis, en Guayaquil, en el año 2016, condensada en este libro, es una memoria, que no es el recuerdo nostálgico de las personas que se relacionaron en esos días, de los debates, las discusiones sobre lo que iba o no en los boletines, sino que es el registro de una historia que en esos días se construyó y que no cesa de escribirse, en el trabajo serio y cotidiano de carteles, analistas y analizantes.

Presentar un libro, siempre es una apuesta, una elección. Entonces tomamos algo de aquí y algo de allá,  que nos interesa y, por tanto, nos ponemos en juego. Luego, esta presentación no podrá considerar todos los trabajos, ni siquiera todos los temas, sino que será –como dice Tina Zerega en su comentario a Días Frívolos, el  libro de Maritza Cino, “los restos que han quedado…del libro que leyó. Del libro que creyó leer.”

Si quiero ser formal, Violencias y pasiones nos propone dos entradas: la primera, donde se nos presenta la articulación de las nociones de pasión y violencia a partir del repertorio de los conceptos de Freud y Lacan, realizada por miembros de la NEL. La segunda en cambio, mayoritariamente corresponde al trabajo de aquellos que, sin ser analistas, se orientan en sus diversas prácticas por el psicoanálisis.

Clara Holguín siguiendo a Lacan, nos dice que la violencia “no es sin” pasión. Los sujetos se constituyen a partir del significante que se introduce en lo real y el cuerpo, esto es, a partir de los dichos y particularmente, del afecto puesto en los dichos. Así, la pasión sería, de acuerdo a Eric Laurent, “el efecto de los afectos sobre el cuerpo”. El sujeto lo sería del inconsciente estructurado como un lenguaje, y también un cuerpo atravesado por los afectos de los dichos.

Por otro lado, la violencia y la pasión se realizan en referencia a un Otro. Es en el odioamoramiento, la pasión fundamental del ser humano, que se construye la identidad segregativa con la que conformamos los distintos grupos, a partir de la exclusión del otro que goza de manera distinta. Necesitamos del otro para afirmarnos, pero odiamos su goce; Elena Sper nos dice incluso que suponemos en el otro un saber sobre nosotros y por eso, lo necesitamos y lo odiamos. Luego, en la base de las distintas formas de violencia se encuentra el odio al goce del otro.

Antonio Aguirre nos habla de que es a ese Otro, al que va dirigida la agresión dispersa y cotidiana, la misma que actúa como una “transferencia salvaje” en la terminología de Lacan. Es el acting out que, siendo del orden de lo inconsciente, en el nivel social, no pone en peligro a la humanidad; y en nivel de uno por uno, el de la clínica, y con las palabras de Mayra de Hanze, es un “volver a decir”, con otros medios, lo que el analista no entendió o no interpretó.

Pero también está el pasaje al acto, solitario, autodestructivo, mortífero. Donde el otro no es considerado como sujeto a ser interpelado. No hay nada en el acto que esté dirigido a llamar su atención, aunque cuando sucedan las cosas, sea ese otro el que ponga las alertas. Mayra de Hanze nos dice que el pasaje al acto no se encuentra del lado del inconsciente, y por consiguiente su acción no constituye un llamado al otro de parte de un sujeto. El pasaje al acto, se encuentra del lado de la pulsión y por consiguiente está dominado por la prisa, su acción se agota en sí misma.

Rescato del texto de Elena Sper, más allá de la reiteración de la agresividad intrínseca en la constitución subjetiva el hecho de que, por esa misma razón, la agresividad del ser humano siempre será un tema de actualidad, a despecho de propuestas utopistas que buscan por la vía de la educación o de la propaganda eliminar lo que quizás sea, lo más profundo, humano y natural del ser humano. Me parece que ella destaca la relación de la violencia con el saber: los adolescentes en la búsqueda de su identidad sexual  presuponen que el otro sabe lo que ellos son. Así, como hemos mencionado arriba, ese Otro es necesario, pero su presencia genera angustia y rechazo; en el caso de la violencia hacia las mujeres, y más allá de la obvia fuerza física, los golpes de los hombres son la expresión de la impotencia frente al enigma de “lo que quiere una mujer”; por último, las instituciones, al clasificar a los individuos de acuerdo a sus necesidades insatisfechas, los despojan del estatuto de sujetos, ignorando la pregunta por su deseo, aplanándolos al convertirlos en “usuarios”.

En el pequeño texto que reseña el comentario sobre la película de Margarethe von Trotta, Hannah Arendt, ubico la actualidad de lo que puede ser denominado “la violencia del hombre común y corriente”. Como sabemos Arendt -filósofa judía, que logró escapar del nazismo y emigrar a Estados Unidos- fue corresponsal de The New Yorker, en el momento del juicio a Adolf Eichmann, en 1961. Observó en este hombre –que llegó a ser coronel de las SS y fue responsable de la deportación de judíos europeos a los campos de concentración-  no un monstruo o un rabioso antisemita, sino alguien que se consideraba a sí mismo como un individuo que cumplía eficientemente con su deber, con las órdenes que sus superiores le habían dado. Eichmann era burócrata que quería hacer bien su trabajo y en función de eso, había –como muchos otros durante el régimen nazi- renunciado al juicio sobre las consecuencias de sus actos.

Aprender a obedecer, la obediencia, es algo que está presente en no pocas culturas, como una suerte de virtud, al menos durante la infancia. El texto nos recuerda que, en “Los orígenes del totalitarismo”, Arendt ya había analizado la renuncia del pensar como la exigencia del totalitarismo nazi, de cualquier totalitarismo.

Este es un libro que aborda la violencia y las pasiones desde distintas entradas. Dentro del entorno educativo, Isabel Ramos nos habla de la práctica perversa del acoso escolar, soportado ahora digitalmente, asegurando una especie de maldición para la víctima: no habrá descanso en la exposición de tus miserias, ni así te alejes, ni así mueras. Y Juan de Althaus, en su referencia a Elephant, la película de Gus van Sant, nos habla de los perpetradores de las matanzas escolares en Estados Unidos, y del horror suscitado frente a la falta de la más mínima cobertura simbólica, semblante, que de sentido a la matanza. Solo se observa en los asesinos el hastío con su propia vida, puesto que, nada de lo existente –las comodidades de las que disfrutan, la tecnología omnipresente en sus vidas, la agresión de terceros– llama su atención, los lleva a sorprenderse o indignarse; en el caso de Florencio Compte, nos habla desde la arquitectura, de la violencia en la planificación de la ciudad, cuando a partir de intereses en proyectos inmobiliarios se junta discursivamente la criminalidad con el diseño de los espacios públicos, llamando a su privatización. En una entrevista, Mauro Cerbino, repasando la violencia del terrorismo islamista, pero atribuyendo en parte la responsabilidad a Occidente, regresa a la concepción de la audiencia manipulada por los medios.

Yo, sin embargo, prefiero centrarme en dos temas: la guerra y el amor.

Cuando Victor Davis Hanson, historiador militar conservador, nos dice que la guerra es el origen de todo, está reconociendo que la organización social, la cultura y la civilización se asientan sobre la violencia de unos sobre otros. Un grupo estableció, a través de la vía violenta, las fronteras con otro. Y, con el tiempo, en el momento de constitución de los estados nacionales, le llamaron a eso patria. La patria, el amor a ella, ha convocado en los nacionalismos a miles de hombres jóvenes que, se anunciaba, estaban dispuestos a dar la vida por ella. No se decía, sin embargo, cuántas vidas estaban dispuestos a quitar por ella. Por supuesto, la lírica de la patria, que estaba bien, para la guerra limitada del siglo XIX, perdió su efecto movilizador con el desarrollo de la guerra de masas, la Primera Guerra Mundial. Así lo ilustran Stanley Kubrick, con “Senderos de Gloria”, cuando pone en boca de uno de sus personajes la frase lapidaria “la patria es el último rincón de los canallas” y Erich María Remarque en “Sin novedad en el frente”, cuando el soldado alemán encara a su profesor desmitificando la supuesta gloria del campo de batalla.

Y, sin embargo, el discurso de la patria sigue vigente. O al menos, se sigue escuchando y los soldados siguen peleando, lo que nos lleva a la recuperación que hace Antonio Aguirre del interrogante de Freud: ¿por qué los humanos luchan? Y a su respuesta: porque les gusta. Habría que ver, ¿qué es lo que gusta en la lucha? ¿Qué se satisface?

Para una pregunta similar, ¿por qué pelean los soldados? El documentalista y periodista norteamericano, Sebastian Junger, que ha filmado, en tres documentales distintos, a los soldados norteamericanos en Afganistán, cree saberlo: para Junger, los soldados hacen uso de su libertad, escogen ir a la guerra por la misma razón que los hombres jóvenes juegan a ella: la guerra es una empresa atractiva, irresistible; los jóvenes –algunos- van a la guerra porque no se es realmente hombre sino hasta que se enfrenta una dificultad y la guerra es una dificultad. Es como un rito de pasaje, implica dolor. Además, en las situaciones de la guerra  y sus efectos, el stress, por ejemplo, los hombres sobrellevan eso a través de los lazos que construyen. La guerra les da a los hombres jóvenes un grupo de iguales y un propósito en la vida, cosa que normalmente, en la sociedad norteamericana pocos tienen. Junger, por supuesto, no es bien visto por el progresismo, el feminismo y la corrección política actual.

Otro Junger, está vez alemán y escritor, nos retrata en Tempestades de Acero, unos hombres que toman la guerra de trincheras como un asunto deportivo, con trofeos y premios incluidos para aquellos que, en vez de descansar en un día sin actividad bélica, prefieren organizar una pequeña incursión sobre territorio enemigo y sólo para oficiales.

Pero estas nociones, de masculinidad, de ser y hacerse hombre, están presentes en el imaginario, que el cine se encarga de explotar. Así, en Jarhead, de Sam Mendes, ambientada en la Guerra de Irak de 2003, el sargento Sykes le dice al soldado Swofford, en medio de los incendiados campos de petróleo iraquí, que él podría tener un trabajo civil mejor pagado y más tranquilo,  pero que eso que vive en ese momento, pocos lo conocen, pocos lo viven, y por eso no lo cambiaría; en The Hurt Locker, de  Kathryn Bigelow, el personaje, que ya ha estado dos veces en Irak, no se halla, limpiando los canaletes del techo, lavando los hongos en la cocina o jugando con su hijo de meses, luego, en la escena final, lo vemos regresar a lo único que le hace sentido; por último, Clint Eastwood y Ridley Scott, nos ponen respectivamente en Banderas de nuestros padres y La caída del Halcón Negro, frente a soldados que luchan por su país, pero mueren por el compañero que tienen a su lado, remarcando ese sentimiento de pertenecer a algo distinto.

Esta, por supuesto, no es una visión feliz de la guerra ni de lo que hacen los soldados. Quizás realismo sea la palabra más adecuada a la descripción que hago, para evitar caer en la corrección política progresista que condena, sin reflexión alguna, este tipo de violencia.

Pero, así como observo en Sebastian Junger –quien es crítico de la izquierda y la derecha de su país- su comprensión sobre por qué pelean los hombres y puedo pensar en una multitud de respuestas individuales, arraigadas en la cultura y en la subjetividad, no puedo dejar de anotar, retomando el texto de Antonio Aguirre, la manera en que, “los caudillos de cada banda, la canallada colectiva del partido, y el clero mentiroso y asesino”, capturan a través de la guerra, para sus propios fines, manipulando emociones y pasiones, a la multitud. Se trata aquí de controlar, de ordenar, de regular, de evitar que los sujetos se expresen. Y esto, es quizás, otro de los efectos de la modernidad en la guerra, no en balde es en la modernidad que la guerra deja de ser un asunto sólo entre ejércitos para convertirse cada vez más en un asunto donde las poblaciones –es decir, los civiles- sufren.

La violencia de la guerra se ha justificado por el amor a la patria y los que en ella participan, terminan aceptándola por el amor hacia los que consideran más próximos. Es la banda de hermanos de la que hablaba Shakespeare en Enrique V. Es un amor que, como todo amor, tiene algo de ficción, para encubrir lo que difícilmente aceptamos: que no marcha como quisiéramos. Es eso lo que se observa en las secuelas que la guerra deja en hombres contrahechos física y emocionalmente y que vagan por ahí, algunos con la convicción de que la sociedad tiene que ocuparse de ellos.

Hay casos, en que el amor es parte de una instrumentalización pura y dura. No hay ahí ficción de ningún tipo. Es la razón política y militante llevada a sus extremos. Carlos Iván Degregori (2013), antropólogo peruano nos habla, a propósito de la violencia de Sendero Luminoso, que asoló el Perú de los 80´s, que los senderistas y su violencia no eran, como muchos creían una manifestación de la tradición andina prehispánica, sino, al contrario, era expresión del exceso de razón de los últimos hijos del Siglo de las Luces, que en los Andes peruanos llegaron a convertir la ciencia en religión. La pasión del odio desatada por Sendero, debe ser entendida, nos dice Degregori, invirtiendo la frase de Pascal “el corazón tiene razones que la razón no conoce”, por “la razón tiene pasiones que el corazón no conoce”. Y para ilustrar, cita una frase de la dirigente senderista Laura Zambrano, la camarada Meche, que debería convertirse en un clásico digno de estudio: a una pregunta sobre el amor, ella respondió: “el amor tiene carácter de clase y está al servicio de la guerra popular”.

Hay amores que no son los de la patria, esto es, son menos colectivos. Son aquellos donde en el día a día, hay que lidiar batallas continuas usando estrategias y tácticas, donde las armas son el ingenio y la palabra y el saber reconocer que, como se señala en Violencias y pasiones, no hay relación sexual, en el sentido de que no existe la complementariedad del uno con el otro; pues, lo que entra en juego en el amor son dos sujetos anudados cada uno de distinta manera a lo simbólico, que desean y que gozan de manera particular. El valor también juega un papel inestimable porque, inevitablemente, algo va a fallar y lo que queda es no desanimar.

En este juego, como nos dice el texto de María Leonor Baquerizo, “Narrar la pasión desde el odio”, -a propósito de un cuento de Rubem Fonseca-, el hombre poderoso, un delincuente llamado Zinho, el dios de la favela, es hábilmente manipulado por su mujer, Soraia,  dócil, sumisa y obediente en la cama y en la vida. Un agua mansa que, sin embargo, guarda la pasión profunda del amor por otro hombre y del odio y la venganza hacia otra mujer. Si Zinho cree que él manda en Ciudad de Dios, alguien debería recordarle que, con El padrino aprendimos que, en el mundo de las mafias “nada es personal, solo negocios”.

Soraia, no es prepotente, ni pretensiosa, es como una víctima; de hecho, sufre por amor y busca de alguna retorcida forma, reparación. Su palabra aparece como seductora, aunque ella misma no se asemeje a eso… pero, quién sabe, siempre hay hombres dispuestos a rescatar a una mujer, aunque sea por un tiempo.

Este libro, que hemos presentado hoy, hecho de reflexiones teóricas, de trabajos individuales, de carteles y de testimonios, sobre malestares e instituciones; ora presencial ora virtual, permite construir  un territorio donde el psicoanálisis se puede mover en medio de los convocados, proyectándose más allá de las fronteras trazadas en mapas, ahí donde Uno –físico o virtual- haga lazo con otros para un trabajo. Es el “país del psicoanálisis”, como lo dice Mónica Febres-Cordero de Espinel en la presentación, que existe mientras se produzcan los encuentros, las conversaciones, las memorias, los trabajos y que contribuye, como hemos dicho, a una memoria como el registro necesario de los aportes del psicoanálisis a la historia de este territorio concreto llamado Guayaquil, pero a su vez, nutrido de las experiencias de otras latitudes.

Los invitamos a leer entonces este libro, como un desafío siempre recurrente a agregar nuevas interpretaciones a viejos fenómenos actuales que nos conciernen, que nos importan.

 

*El libro “Violencias y pasiones” fue presentado el 6 de septiembre en la Feria Internacional del Libro 2017 de Guayaquil.

1º Encuentro de Elucidación de la NEL

El Comité Ejecutivo de la NEL

 

Tiene el agrado de invitar a miembros, asociados
y participantes del CID (Centro de Investigación y Docencia)
para asistir al1º Encuentro de Elucidación de la NEL 

con la presencia de

Miquel Bassols
AME de la ELP y la AMP, Presidente de la AMP

y al

XVII Seminario del INES (Instituto Nueva Escuela) 

con la presencia de

Guillermo Belaga
AME de la EOL y la AMP

***
NUEVA ESCUELA LACANIANA

Buenos Aires, 13 Septiembre, 2017

PROGRAMA

8:00 a 8:30 Acreditación

INES

8:30 a 12:00
(Miembros, asociados, participantes CID)

“Alocución sobre las psicosis del niño”

Apertura:
Flory Kruger (Directora del INES)
Marcela Almanza (Presidenta del Comité Consultivo)

Argumento: Guillermo Belaga

Expositores: José Fernando Velásquez – Elida Ganoza – Carolina Hernández

CARTELES SIPA

12:00 a 13:00
(Miembros, asociados, participantes CID)

 “Lo que enseñan los carteles SIPA:
La incidencia de la formación en la posición del analista”

Apertura: Claudia Velásquez (Secretariado de Carteles)

Expositores: Ricardo Torrejón – Alejandro Reinoso – Rodolfo Rojas B.

13:00 a 13:50 (Almuerzo)

CONVERSACIÓN CLÍNICA

14:00 a 15:45
(Miembros, asociados, participantes CID)

“El acto analítico entre sorpresa y verificación”

Con la presencia de Miquel Bassols

Apertura: Marcela Almanza

Caso:  “Verificación” Por Heidi Gehler
Presenta: Juan Fernando Pérez

Caso: “Cuando el mundo tiene dos dimensiones” Por Marita Hamann
Presenta: Ana Ricaurte

15:45 a 16:00 (Coffe break – miembros)

CONVERSACIÓN POLÍTICA

16:00 a 18:00
(Miembros)

1º Encuentro de Elucidación de la NEL

¿Cómo y desde dónde se autoriza el analista para intervenir en el campo de la política de su tiempo?

Con la presencia de Miquel Bassols

Apertura: Clara Holguín

Expositor: “Política para-todos” Por Raquel Cors Ulloa

Expositor: “Cero abyección”  Por Gustavo Zapata

***

Buenos Aires, 13/Sept/2017 Hotel Panamericano de 8:30 a 18:00
Más información en www.nel-amp.org

Colegas invitados NEL


Heidi Gehler
(NEL-La Paz)


Marita Hamann
(NEL-Lima)


Ana Ricaurte
(NEL-Guayaquil)


Juan Fernando Pérez
(NEL-Medellín)


Ricardo Torrejón
(NEL-Tarija)


Alejandro Reinoso
(NEL-Santiago)


Rodolfo Rojas B.
(NEL-Guayaquil)


José Fernando Velásquez
(NEL-Medellín)


Elida Ganoza
(NEL-Lima)


Carolina Hernández
(NEL-Maracibo)


Gustavo Zapata
(NEL-Caracas)


Raquel Cors Ulloa
(NEL-Santiago)

De matrimonios en tiempos de la utopía del género

DE MATRIMONIOS EN TIEMPOS DE LA UTOPÍA DEL GÉNERO*

Por Jessica Jara Bravo

¿DEL UNO SOLO AL OTRO DEL AMOR?

El malestar en la cultura actual, desde la lectura psicoanalítica lacaniana, está signado por el declive de la imago paterna, la declinación del Nombre-del-padre y, su consecuente pluralización. J.-A.Miller señala que el mundo ha sido reestructurado por los discursos de la ciencia y el capitalismo, los que desde su aparición “han empezado a destruir la estructura tradicional de la experiencia humana… tal vez… hasta los fundamentos más profundos de dicha tradición”. Podemos anotar como sus efectos lo que Laurent llama la fragmentación de los modos de vivir la pulsión y el individualismo democrático de masa[i]. Este individualismo se juega en las comunidades de goce, y allí cabe la pregunta por el rasgo[ii].

El siglo del bio-engineering es el del auge de los unos solos, donde la expresión cínica “yo no me caso con nadie” es insignia. El discurso del amo contemporáneo que “hace-vivir” y “deja-morir”, ha producido mutaciones en la subjetividad y los modos de subjetivación como tal. Tanto así que, en la actualidad, es el propio sujeto quien sigue el mandato de “hacer-vivir”, interiorizándolo, sin que el Otro lo demande. Lo hace activamente, adictivamente, solo. Se trata de individuos que hacen su propio bio-control higienista y obsesivo del cuerpo con gadgets y dispositivos electrónicos: al estilo foucaultiano de un controlado cuidado de sí. Otros, respondiendo a la ética del soltero, son seguidores de múltiples estilos de vida prêt-à-porter, adscribiéndose a unos objetos de goce y a un tipo de lazo social sin sorpresas. Están los que se auto-producen y auto-promocionan, siguiendo el mandato imposible “Be yourself!”[iii], y cuyas sus relaciones amorosas son reducidas a relaciones personales donde el otro sólo sirve si “te hace crecer”. Los militantes de la causas colectivas, no perdidas sino triunfantes, son activistas actuantes, no incautos que no se permiten el engaño del amor y rechazan el inconsciente empujando a dejarse llevar: Let it be![iv]; quienes, guiados por una supuesta fraternidad universal, y en búsqueda de reconocimiento, trabajan sin saberlo, por la homogenización y el racismo, al rechazar el goce singular del parlêtre.

Cuando el Edipo va perdiendo su estrellato vemos elevarse un reinado del simulacro y el “handicraft”. La rizomática web permite subir y mostrar en la plataforma un proliferante saber hacer/arreglar objetos mediante tutoriales. El individuo mismo sabe hacer(se) y sin tacha ni gesto artístico se sube al escabel para verse bello y hacerse ver. El acto de subirse a este escabel niega al inconsciente para volverse “amo de sí”. Este saber-gozar pronto se vive como un deber-gozar. Esta nueva sublimación nos remite a un narcisismo actuante y a subjetivaciones que adquieren “ser” en esta exhibición triunfalista, y que, eventualmente, colindan con la sumisión. En Occidente, son muchos quienes sólo surfean en la superficie de lo virtual para no detenerse y sentir el peso de la palabra que cuenta, en un hablar con propiedad. Y, es creciente el número de entes que preferirían-no-hacerlo; aunque, lejos de “Oriente” existen cada vez más fanáticos solitarios aullando que sí prefieren hacerlo[v].

En este auge global y amenazante de los unos solos, ¿por qué alguien querría casarse?

EN ECUADOR: MENOS MATRIMONIOS, UNIÓN DE HECHO PARA DOS QUE QUIERAN Y “MI GÉNERO EN MI CÉDULA”.

El matrimonio en Ecuador, según las estadísticas del 2012, ha decrecido: por cada cuatro matrimonios hubo un divorcio y la tendencia iba al alza[vi]. Sin embargo, el matrimonio sigue siendo noticia: matrimonios civiles colectivos celebrados por las autoridades, y también eclesiásticos[vii]; que el sacramento del matrimonio no cuesta, pero que la ofrenda sí[viii]. Sobre su contraparte, el divorcio, se sabe que: ha crecido un 119,1% en diez años[ix]; los ajustes decretados no favorecen la nulidad de los matrimonios, sino la prontitud en el proceso (el Papa actual dixit)[x]. Hay nuevas reglas para el matrimonio, el divorcio y la paternidad[xi], que de ahora en más es suplantada por la “parentalidad”[xii].

A nivel legal, existe el matrimonio civil para las parejas heterosexuales y la unión de hecho para dos personas que quieran legalizar su unión, sean hombre-mujer o parejas del mismo sexo (Constitución del Ecuador del 2008). Desde el 2014 la unión de hecho como estado civil puede ser inscrita, sin distinción de género, en el Registro Civil y constar en el documento de identidad[xiii], lo que garantiza los mismos derechos y obligaciones que el matrimonio, excepto la adopción. La adopción es posible para parejas de distinto sexo y personas solteras. El “matrimonio igualitario” no tiene lugar y, según activistas, no se trata de una “novelería” como el oficialismo ha declarado, sino del “reconocimiento de que todas las personas, independientemente de su opción sexual, puedan acceder a los mismos derechos”[xiv].

La primera pareja en Guayaquil en hacer uso de este derecho adquirido de poder inscribir su unión libre fue la pareja trans conformada por la activista y psicóloga Diane R. y Nicolás G.[xv], relación que no duró mucho tiempo: “Me separé porque no funcionó bien la relación…[xvi]. En el 2015 esta activista, presidenta de una Asociación, escribió el twitter “voy a ser mamá, mi novio está embarazado de mí”[xvii]. Registraron al niño con el primer apellido de la “madre-biológica” de género masculino, porque: “Él llevó el proceso de gestación, y porque las mujeres históricamente han sido discriminadas”. El mismo 2016, Diane fue criticada por convocar a un Desfile del Orgullo GLBTTI donde “los desnudos y el exhibicionismo” quedaron prohibidos, y sólo se permitirían “manifestaciones artísticas que tengan un justificado sentido de reclamo o reivindicación de derechos”[xviii]. Esta censura parecería adquirir sentido en tanto ella ahora es “madre” y anunció que en ese mismo evento presentaría a su hijo. Para este abril ya se había separado de F. “por el bien de los tres”[xix].

La Ley Orgánica de Gestión de la Identidad y Datos Civiles (Art. 74) reza: “voluntariamente al cumplir la mayoría de edad y por una sola vez, la persona por autodeterminación podrá sustituir el campo sexo por el de género, que puede ser masculino o femenino”. El artículo 78 permite también el cambio de nombres por una sola vez. Este trámite se realiza desde el 3 de agosto del 2016 para mayores de edad con cédula y requiere de dos testigos. Se subraya que estas decisiones son irrevocables: no se podrá dejar sin efecto la decisión asumida[xx]. La campaña que precedió esta ley se denominó “Mi género en mi cédula”, y al salir a luz la ley, los colectivos GLBTTI lamentaron que el “género” en el documento no fuera implementado de manera universal[xxi]. Pero, aseguran que su lobby sigue logrando avances.

DESAFÍO, DE-EXCEPCIÓN Y UN DESARRAIGO CON DESEOS DE PERTENECER.

En el 2003 Jacques-Alain Miller en “¿Gays en análisis?” apuntó que la operación gay busca instituir un nuevo significante amo y poner en el mercado una representación social del homosexual que, en tanto minoría, debe reivindicar sus derechos, tal como hemos visto en el apartado anterior. El modo sería el mismo que se juega en la clasificación: uno se adscribe a un S1, esperando que este movimiento y el consecuente activismo en favor de La causa, le permita curar, colectivamente, la angustia de castración, al responder la pregunta filosófica: “¿qué soy?”, con una certidumbre: “Soy gay”. Esto como un esfuerzo de nombrar más que su síntoma, el goce que los habita, en esfuerzos que dan cuenta de que se trata de domesticar un goce que nunca es “straight”. Al ominoso ¿qué soy?, ¿quién podría soportar la respuesta de Yahvé: “Soy lo que soy”? Miller indica que el precio a pagar es la falta de autenticidad.

Y aunque se alivie un poco de angustia, luego se producirá un malestar por el ingreso de este “gay”, a un grupo identificatorio que te dirá “cómo-ser-gay”. Allí, un modo de responder al malestar es parti-cipar activamente en la multiplicación de un dispositivo clasificatorio cuyas siglas proliferan GLBTTI… y donde, en cada casilla, se replica el malestar. En cualquier caso, como no hacen lo que deberían, o no obtienen la satisfacción que suponían, sienten ahora doble culpa por no poder cumplir con el ideal “heteronormativo” ni el “gay”. Las redes sociales también colaboran para el encasillamiento del goce, así 22 nuevas identidades han ingresado a Tinder[xxii], disidentes queers incluidos. El cofundador de la app señaló: “Queríamos hacer esto bien… respondemos a las necesidades de todo el mundo”. Así, precisamos que ante la declinación de la figura paterna tiene ocasión la “feminización del mundo”. Y como señaló Freud sobre Medusa: la proliferación lo que señala es la castración.

Si la militancia gay lucha por el reconocimiento, Miller subrayará que la práctica analítica está en contra de la identificación, y se pondrá más bien, del lado del queer; siendo que, para el queer el goce es “estar en infracción”. Así, el gay renunciaría a su deseo homosexual porque modela su deseo sobre lo que imagina que es el deseo hétero: el gay busca legalizar el deseo homo. Lo que se pone en evidencia es lo que hay de ilegítimo y no de ilegal en el deseo, y el que desea más bien es siempre un ladrón. Ante esa diferenciación, Mónica Torres toma partido por los gays, indicando que los queers son activistas del género, teorización que el psicoanálisis no asume, en tanto se atiene a la sexuación. Para Torres, la legalización del matrimonio homosexual es todavía una rebeldía que apunta no sólo a la igualdad sino a la diferencia: es buscar introducir en la institución matrimonial la diferencia.

En términos de segregación podemos decir que la constitución de cualquier grupo identificatorio procede por el rechazo a otro grupo y por autosegregación. Que el gay imagine, se pregunte qué es el deseo hétero para modelar el suyo es una operación tendiente a una subjetivación en la mezcla, con miras a la integración, a una integración que pudiera responder de algún modo a un sentimiento de inautenticidad que no es histérica, y que Miller hará convergente con el “Todos debemos representar”, de André Gide. Así, podemos anotar que hay homosexuales que quieren ser integrados de ese modo, y que a su vez, esta integración, potencialmente, introducirá una diferencia en cualquier conjunto.

¿La cuestión es entonces cuál es el mejor modo de “pertenecer” y a qué conjunto?

Desde una lista pseudoborgeana podemos apuntar la existencia de: 1) Gays que quieren-ser-integrados por la vía de la identificación, ya sea por medio de su adscripción a un grupo GLBBTI… y su implícito malestar, o al matrimonio como institución del “tú eres… mi pareja”, sin participar del equívoco “tú eres mi mujer”/ “maten a mi mujer”. 2) Quienes se han creado un lugar en el Otro, a partir de restos, por un trabajo de sublimación. 3) Algunos que luchan activamente para no ser integrados, considerándose en desarraigo permanente, y rechazan o están desabonados del inconsciente. 4) Otros, que se aplican a eso que no marcha en un tratamiento psicoanalítico orientado por el síntoma. 5) Aquellos que de lejos parecen disidentes furiosos y que están en transferencia salvaje[xxiii].

Ese sentimiento de estar excluido de la relación con el otro, que para Lacan tiene que ver no con lo imaginario sino con la articulación más íntima del sentimiento de la vida[xxiv], lo expresa el artista Eduardo Solá Franco (Guayaquil 1915-Santiago 1996) como “un desarraigo… con deseos de pertenecer”[xxv]. Desarraigo que se le tornó un avatar, en su equivocidad, y del que testimonia en su bellísimo diario ilustrado “My book of pleasure” de 3.600 páginas. Solá, mundano (I. Zapater[xxvi]), el excéntrico (R. Kronfle[xxvii]), el trasplantado como titulará a uno de sus poemas, logró una producción artística incesante e inclasificable: más de 150 retratos, incontables novelas, cortos, obras de teatro… Para él se trató de “lo escenográfico”, invención a la que responde su saber hacer, sus múltiples semblantizaciones que proliferan “en medio del gran desierto sin nombre”, y donde antes sólo estaban “los restos del Titanic”.

El queer, en cambio, no quiere ser integrado: es un disidente declarado. El llamado queer vive en la inseguridad, navega permanentemente, está en tránsito entre las identidades sin anclarse en alguna, pues esto le remite a la muerte. Es conducido por el imperativo de lo nuevo: quiere ¡más! y quiere ser “lo” único, sin que esto remita, necesariamente, a la singularidad. No se trata para ellos de la experiencia sino de la experimentación. El queer es el homosexual que no quiere ser alegre, sino que aspira ser “libre”, y cual activista, tampoco quiere saber nada de la comedia/la tragedia. El queer no fantasea sobre cómo goza el Otro, tiene una certeza de goce que no le permite flaquear ante la, siempre posible, deflación del deseo. El queer está en un permanente pasaje al acto, queriendo ahorrarse la castración. En ese devenir, exhorta Paúl Preciado (antes Beatriz) en Haz tus maletas sin saber donde te mudas: “Destruye la carpeta Dropbox de tu ordenador. Prepara una maleta vacía y vete. Pasa una frontera. No hagas ninguna obra nueva. Abandona a tu mujer por un caballo. Abre tu maleta en cualquier calle y acepta aquello que los demás te den. Aprende el griego. Entra en un matadero y reproduce la escena central de Rebelión en la granja…”.

Lacan anticipó la llegada a la consulta de sujetos problematizados porque no son buenos homosexuales. Y nunca está por demás recordar que el análisis no tiene como fin la normalización: la norma-macho. Hoy existen sujetos homosexuales que viajan a un país liberal y sufren por no sentir el orgullo gay, que “deberían”. Siguen llegando al analista sujetos divididos porque su elección amorosa no converge con su deseo, sean estos dos hombres/mujeres o no. Otros están registrados en aplicaciones para contactos sexuales y mantienen relaciones amorosas, lo que les resulta un “pero” al imperativo de goce. Algunos hacen existir a La mujer sosteniendo un matrimonio blanco a lo Gide o privilegian un partener sexo de ángel. Uno quiere saber por qué lo “muchachean”, mientras hace existir un Otro que lo “detiene” en su metonimia… Otro dijo que quería operarse para “marcar los rasgos”, idea que dio ocasión a un relanzamiento de su trabajo como analizante para ir más bien en búsqueda de esos “rasgos que marcan”, mediante la operación analítica. Una mujer comentó que su novia le dijo para casarse, pero que ella no le creyó porque “eso se lo decía a todas”…

El psicoanálisis es una opción válida para quienes quieren salir de una angustia infernal; de la compulsión mortífera de ir, tanto en busca de la plaga como de “hacerse la prueba”. El análisis conviene a sujetos con particulares elecciones de sexo y de amor, incluso a quienes preferirían no hacerlo y se ausentan de la elección a lo Bartleby. Muy particularmente lo requieren cuando se les dificulta dar sustancia y color a su propia persona y sexo. Los analizantes, algunos de ellos artistas, traductores y poetas, están en la búsqueda de un nuevo amor y de modos renovados de hacer con el deseo y el goce que los habita, algunos entre el desafío y la de-excepción. Quizás, alguno de ellos, en algún momento, se interese y consienta en pertenecer a un conjunto Otro, uno que nos es caro: de singulares, dispersos, descabalados.

 

¿POR QUÉ SE QUIEREN CASAR LOS “HOMO” CUANDO CADA VEZ MENOS “HÉTEROS” LO HACEN?

  1. AMOR, MATRIMONIO Y DESEO.

La pregunta de por qué los homosexuales se quieren casar ha sido abordada por Marie- Hélène Brousse en una entrevista[xxviii] en la que indica: “A mí lo que me sorprende es que quieran casarse. Mi generación puso en cuestión el matrimonio porque era un modelo paternalista, no nos parecía importante la necesidad de casarse. Pero poco a poco voy entendiendo… El amor no garantiza nada, no permite una permanencia en el marco en el que el sujeto vive, y creo que los homosexuales reivindican este marco, esta garantía”.

Por otra parte, en la actualidad, hombres y mujeres, homos y héteros, se desgastan compulsivamente en un circuito de goce mortífero, respondiendo, sin chistar, al mandato: ¡Goza! La posibilidad de contactos/contagios sexuales ha aumentado exponencialmente con el uso de las aplicaciones en los dispositivos móviles, y el atractivo responde a que se trata de un acto/goce infractor o fuera de la ley. En el “mundo gay” las exigencias serían: la adscripción a un “ser” (de los grupos identificatorios enlistados), la disponibilidad (según el GPS) y tener el órgano. En lo obsceno de una escena sin velos no caben ni el deseo ni la palabra: el amor está fuera de contrato en tanto amamos a quien responde nuestra pregunta por el ser y aquí no hay decir por fuera del fantasma; y pues, amar es dar lo que no se tiene.

El amor le hace contra al discurso capitalista que empuja al más, buscando dejar fuera la castración. Miller indica en una entrevista que: “Algunos saben provocar el amor en el otro, los serial lovers…. Saben qué botones apretar para hacerse amar… Aquellos que creen estar completos solos… no saben amar… Manipulan, tiran de los hilos, pero no conocen del amor ni el riesgo ni las delicias”[xxix]. Y como ha dicho Lacan, el amor, permite condescender el goce al deseo, lo que en principio responde al por qué alguien querría hacer pasar su goce Uno por el cuerpo del Otro para gozar, finalmente, (d)el cuerpo propio.

El matrimonio implica un acto performativo de palabra, un equívoco del tipo “tú eres mi mujer/maten a mi mujer”, siendo una declaración que produce efectos subjetivos. Sin embargo, no podemos hacer corresponder el amor al matrimonio, como lo destacó pertinentemente Héctor Gallo, al hacer corresponder en términos lógicos: el matrimonio a lo necesario y el amor a lo contingente, pudiéndose escribir como pacto y teniendo como fondo lo imposible de la relación sexual. El amor ni el deseo están garantizados por el matrimonio. En esa vía, podemos decir que si bien había amor antes de que tuviera lugar el matrimonio-blanco de André Gide y Madeleine, los objetos de satisfacción de él –en la frase de André Walter- eran: “los golfos de carreteras que durante todo el día merodean bajo el sol”.

Que no haya correspondencia entre los parteners es un motivo de consulta frecuente en los análisis, es la queja femenina de que “no me ama igual que yo”. Siempre habrá un desbalance en la cuenta por los modos distintos de amar: ilimitadamente o en la que el falo introduce una limitación. Así, dirá Miller que cuanto más un hombre se consagra a una sola mujer, ésta tomará para él una significación maternal, y que los homosexuales casados desarrollan mejor este culto de La mujer; y que, cuando una mujer se apega a un solo hombre, lo castra. Lacan lo precisó indicando: ¿qué es lo quiere una mujer? Un hombre para castrarlo. Concluye Miller en que el mejor destino del amor conyugal es la amistad, que esa era la esencia de Aristóteles.

Si bien el amor suple la ausencia de la relación sexual, nos introduce en un “laberinto de malentendidos cuya salida no existe”[xxx]. El desacoplamiento y el diálogo imposible entre los sexos es inevitable; pero eso, ¿ahorra o asegura la existencia de relación entre dos del mismo sexo? La cuestión se complica, pues el amor siempre feminiza, lo que debe ser diferenciado de la obediencia al superyó femenino contemporáneo que ordena: ¡Sé mi otro!, ¡compréndeme como mujer!, ¡vuélvete mujer!, como ha apuntado Eric Laurent, y que hoy resulta muchas veces lo “políticamente correcto”. Entonces, ¿es que realmente puede elegirse a un igual para amar, en un amor puramente imaginario donde el goce del Otro no despierte la angustia que suscita lo hétero? Y si por un lado, como dice Lacan, saber lo que la pareja va a hacer no es una prueba de amor; por otro, el goce en algún momento, se tornará extraño a pareja e incluso a sí mismo. Suele ser el momento en que se vuelven “intensos”. La disimetría es del modo de gozar, que el pacto o los hijos amortiguarían, eventualmente.

El matrimonio homosexual sería un esfuerzo más por “curar” la angustia de castración, en un ir más allá de la respuesta colectiva “soy gay” a la pregunta por el ser, en una elección de a uno, que como efecto lo colocará frente a la castración de otro modo. Si del enlace matrimonial los que participan lo hacen a título de amado y amante, este amor como metáfora puede suplir la ausencia de relación sexual y quizás empuje a ceder al goce de “ser” en la infracción, desde sus propios imperativos y objetos, ocasionando nuevas emergencias sintomáticas que, esta vez, incluyan al Otro. También algún analizante se ha referido a su pareja como “soporte”, quien de algún modo lo protege de la caída, la soledad y la angustia.

Y si la tentativa matrimonial aporta a la pareja una cierta estabilidad, no logra cerrar del todo la brecha entre dos, no ahorra el sufrimiento y la posibilidad de que uno se convierta en un estrago para el otro. Sin embargo, el lobby por el “matrimonio gay”, se contrapone en su paso necesario del Uno al Dos, a los pedidos de reconocimiento de otras comunidades identificatorias que buscan legalizar sus modos de goce solitarios.

Lacan ha señalado que una mujer es un síntoma para un hombre, a lo que contraer matrimonio podría ubicarse como contraer una enfermedad. Lo que se ha evidenciado en tanto que los sujetos sufren porque están acompañados/no tan acompañados/demasiado acompañados. El malestar por la convivencia, por la elección de la pareja, por la decisión de casarse renunciando a quien sabe qué, por un necesario pactar/ceder, por la inexistencia de la relación sexual. Sin embargo, estudios indican que la existencia de la legalización del matrimonio gay ha disminuido el suicidio en jóvenes y que, el matrimonio ha servido para estabilizar por la promesa de una cierta seguridad en las turbulencias de un mundo líquido. Hay que anotar que el analista-partener también sirve/encarna/ funciona como un “soporte”, un estabilizador de goce, ante errancias muchas veces suicidas. Algunas veces es literal, en tanto el mismo consultorio puede llegar a ser un enclave. Entonces, el trabajo analítico será hasta cuando se logre inventar un recurso propio para orientarse ante la deslocalización o invasión de goce.

Y, ¿EL DIVORCIO?

Para concluir este apartado, anotamos que la posibilidad del divorcio siempre está a la vuelta de la esquina. Contraer matrimonio no se trata solamente de una cesión de goce sino, incluso, abonarse un tiempo para comprender antes de una separación repentina, loca y destructiva. Ante el rompimiento amoroso o del pacto, la puesta en escena del divorcio introduce un tiempo de espera obligada: una escansión para una revisión de la decisión apresurada, el surgimiento de la cobardía frente al deseo, entre otras posibilidades. Sin embargo, el tiempo que implica un divorcio continúa recortándose… En esta vía, un paso efectivo que tendrá lugar es la separación de los bienes conyugales: objetos de goce, hijos incluidos. Así, tomamos nota de una pelea apasionada y mortal por una casa muy particular en La guerra de los Rose (1989), o de expropiaciones comandadas por un odio infinito como las de H.Chávez. Esto en un movimiento estragante que pasa del darlo todo por amor a quitarlo todo por odio.

La historia material de la relación entre dos y sus objetos, se muestra en la lógica o locura de la distribución, al final: la masculina mitad, que deviene igualmente loca en su literalidad. Así, un hombre canta (salsa): “ahí tienes media cama medio armario media almohada media sala media toalla media plancha… (eso y más sin respiro), y cuando el perro hace de límite propone: “cara o sello pa´ que no haya discusión”. En otra canción se entrega fácilmente la imitación del Picasso, para luego ella decir: “Antes de que… bajemos el telón/ Si tú te vas y yo me voy, ¿con quién se queda el perro?” Pero, más allá de ese “tener” surge una pregunta femenina: “¿dime quien se queda con los restos de este amor?” Otro cantautor se refiere a la entrega indignada de su objeto valorado: “¿La lavadora?, quédese con ese tiesto… Eso sí, no se le olvide que en ese electrodoméstico invertí mi mejor sueldo/ que lo lleve a las costillas del almacén a la casa/ Que lo quiero como a un hijo porque no teníamos perro/”. Allí el goce femenino se hace presente como el estrago de la guarapera (“¡Bébase la casa entera!”).

Cada decisión da cuenta de la posición subjetiva de los ex –contrayentes, incluso de aquel que se exime de decidir apelando a la suerte. ¿Y lo imposible de dividir? ¿Y los hijos?

 

  1. ¿SE CONTRAE MATRIMONIO COMO SE CONTRAE UNA ENFERMEDAD?

Con esa introducción podemos preguntarnos: ¿es que el acto del matrimonio, como pacto escrito e inscrito en el Otro legal, puede pensarse hoy como un recurso para poner un freno al goce, cual barrera legal-simbólica o fundamento imaginario de una neo garantía simbólica[xxxi], que vendría a suplantar a la barrera del estragante y terrorífico SIDA?

Del libro-testimonio-testamento de Reinaldo Arenas “Antes que anochezca”, -sobre el que la crítica ha apuntado: hay dos grandes silencios en este texto, el primero es la historia del padre que abandona el hogar y el segundo el SIDA-, quiero destacar en esta ocasión:

“Veo que llego al final de esta presentación, que es en realidad mi fin… no he hablado mucho del SIDA. No puedo hacerlo, no sé qué es. Nadie lo sabe realmente. He visitado decenas de médicos y para todos es un enigma. Se atienden las enfermedades relativas al SIDA, pero el SIDA parece más bien un secreto de Estado… no es una enfermedad al estilo de todas las conocidas (…) El SIDA es un mal perfecto porque está fuera de la naturaleza humana y su función es acabar con el ser humano de la manera más cruel y sistemática posible. Realmente jamás se ha conocido una calamidad tan invulnerable. Esta perfección diabólica es la que hace pensar a veces en la posibilidad de la mano del hombre. Los gobernantes del mundo entero, la clase reaccionaria siempre en el poder y los poderosos bajo cualquier sistema, tienen que sentirse muy contentos con el SIDA, pues gran parte de la población marginal que no aspira más que a vivir y, por lo tanto, es enemiga de todo dogma e hipocrecía política, desaparecerá con esta calamidad. (Pág.15).

En esta cita el SIDA aparece como un real en tanto Arenas nos dice: “no he hablado mucho del SIDA. No puedo hacerlo, no sé qué es. Nadie lo sabe realmente. He visitado decenas de médicos y para todos es un enigma”. También: “está fuera de la naturaleza humana… jamás se ha conocido (esta) calamidad”. Ciertamente, debemos pensar que en ese momento no se sabía sobre su prevención ni existían tratamientos posibles como hoy. Este real llamado “calamidad” es respondido con ideas paranoides en las que esta “perfección diabólica” es creada por “los gobernantes del mundo entero…”, y que puede leerse en la HipocreCÍA[xxxii].

Casi al final de su autobiografía dirá sobre los ochentas en New York: “Era verdaderamente un sueño y una fiesta incesante. Yo trabajaba mucho entonces, pero nunca Nueva York fue tan vital; quizás nunca vuelva a ser como entonces, pero me queda el consuelo de aquellos últimos años, antes de que llegara la plaga, antes de que la maldición cayese también sobre la ciudad, como siempre cae sobre todas las cosas realmente extraordinarias”. (Pág. 318).

La plaga, la maldición, vino a despertarlos del sueño y a parar del peor modo, la fiesta incesante. Un acontecimiento, ¡quizás nunca vuelva a ser como entonces! Aún la angustia por saber si se tiene SIDA o no, ¿si-da/ no-da?, continúa vigente como pre-ocupación sobre todo en los homosexuales masculinos, empujándolos a un, a veces insensato, “hacerse la prueba”: manteniéndolos entre la inhibición, la angustia, el acto compulsivo… hasta dejarse caer. ¿Será que en estos momentos, cuando en estricto, ya no es como antes, el matrimonio pueda venir a cesar la fiesta, como un pacto que incluya el amor anudado a un deseo vital? ¿Será que esa neo garantía simbólica en algo estragará el estrago sufrido por los gozantes?

Lacan recurrió a una metáfora al indicar que el ser hablante contrae el virus del lenguaje; en esa vía pareciera que algunos, literalmente, llegan a contraer un virus, un síndrome… peor que un síntoma. Es posible y deseable que un cuerpo hablante, tomado por la angustia, pueda tomar la palabra, ponerse a hablar en la experiencia psicoanalítica, prometido a pasar de una angustia de muerte a un síntoma que lo pueda colocar del lado de la vida, sin ser dejado caer.

La postmodernidad trae consigo límites porosos, indefinición, identidades en continuo tránsito, errancias subjetivas, géneros permanentemente en construcción, transmigraciones corporales remitidas a lo estético: búsquedas de la salida del dispositivo. Esta inclasificación es la verificación de un des-orden simbólico. Son estas multitudes las que hacen temblar a clásicos politólogos. Esto también conmueve y horroriza a los “psicoanalistas tradicionalistas”. Apostamos desde el psicoanálisis a que para algunos sea posible llegar a un cierto enclave sintomático, inventando un modo singular de saberhacer con el goce del síntoma, aún sin ser artista: uno que responda al exilio del goce, al desarraigo como condición ineliminable del ser hablante. Por el hecho de que, contingentemente, pueda contarse con un arraigo singular, ante la posibilidad siempre presente, de ser un desterrado.

*Texto escrito en el marco de la Conversación hacia ENAPOL “Leyes de identidad de género y matrimonio igualitario” y en un cartel local que conformamos en esa dirección junto con Andrea Robles, César Torres, María Beatriz Paredes y Alicia Macías. Este trabajo fue expuesto en la Nel-Guayaquil el viernes de Escuela del 26 de agosto del 2017.

 

[i] http://www.telam.com.ar/notas/201403/56862-la-epoca-en-que-la-politica-daba-respuestas-a-la-pregunta-por-el-sentido-esta-terminada.html

[ii] La pregunta por el rasgo fue formulada en el cartel por María Beatriz Paredes (MABE).

[iii] Anotación de César Torres, cartelizante, quien se pregunta por la identificación, en este caso imposible.

[iv] La cartelizante Andrea Robles indicó este imperativo, en relación a los padres que han avalado el cambio de sexo de sus hijos a muy temprana edad aduciendo que si ellos son felices, ¡let it be!

[v] Lamentablemente vemos repetirse los efectos de esta tragedia sin Otro en Las Ramblas de Barcelona y en Cambrils.

[vi] http://www.andes.info.ec/es/actualidad/3464.html

[vii] http://lahora.com.ec/index.php/noticias/show/1101964689/-

[viii] http://www.expreso.ec/guayaquil/el-matrimonio-en-la-iglesia-no-cuesta-la-ofrenda-si-GB333239

[ix] /El_d%C3%ADa_en_que_107_parejas_se_casaron_en_una_Catedral.html

[x] eluniverso.com/noticias/2015/09/13/nota/5120336/tramites-nulidad-matrimonio-catolico-se-agilitan

[xi] http://www.elcomercio.com/actualidad/nuevas-reglas-matrimonio-divorcio-paternidad.html

[xii] Tema de interés de Andrea Robles. Los colegas de la EBP indican que un punto de orientación es ubicar si se reproducen o no los malentendidos de sus genitores y otros accidentes.

[xiii] euavisa.com/articulo/noticias/nacional/80239-asi-comenzo-inscripcion-uniones-hecho-guayaquil

[xiv] http://www.planv.com.ec/historias/sociedad/razones-que-ecuador-se-rezaga-el-matrimonio-igualitario

[xv] La información sobre este apartado ha sido tomada de los medios de comunicación, exclusivamente.

[xvi] http://www.elcomercio.com/tendencias/dianerodriguez-transexualidad-fernandomachado-embarazo-redessociales.html

[xvii] http://cnnespanol.cnn.com/2015/10/16/voy-a-ser-mama-mi-novio-esta-embarazado-historia-de-una-pareja-transgenero-que-espera-un-bebe/

[xviii] La convocatoria decía: “Somos lo que expresamos, tú decides/ No confundas Libertad con Libertinaje /Arte con desfachatez/ Desnudo con Exhibicionismo/ Originalidad con Ridiculez”.

[xix] Según la revista VISTAZO.

[xx] https://www.registrocivil.gob.ec/?p=6769

[xxi]http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/4/los-colectivos-trans-piden-que-el-genero-sea-universal-y-no-optativo

[xxii] http://www.eluniverso.com/vida/2017/06/28/nota/6252334/genero-ya-aparece-como-opcion-perfil-tinder

[xxiii] Diana J. Torres, en medio performance en nuestra ciudad gritaba: “¿A quién le gusta Freud?”, “¿hay aquí algún freudiano?”, según comentaron César Torres y Diego Huerta en el Grupo de Psicoanálisis Aplicado.

[xxiv] Siguiendo a Miller en “Acerca del Gide de Lacan. Fragmento de un seminario de lectura”.

[xxv] Como indicó en su Encuentro con el minotauro.

[xxvi]http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/7/la-obra-de-eduardo-sola-franco-fue-disidente-politica-estetica-y-socialmente

[xxvii] SOLÁ FRANCO: el teatro de los afectos.

[xxviii] http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2012/11/10/amor-real-amor-piedad/

[xxix] https://soydondenopienso.wordpress.com/2011/09/24/entrevista-a-jacques-alain-miller

[xxx] Ibíd.

[xxxi] Laurent, E. Un nuevo amor por el padre. En TRANSformaciones. Ley, diversidad, sexuación. Grama, 2013.

[xxxii] Este error ortográfico estaba en la versión del libro en línea sobre el que trabajé.

Transmisión: De la estructura autística

Lugar de transmisión: Sede NEL Guayaquil, Kennedy Vieja calle H, Edificio Exágono 2, dpto. 5
Hora: 9:00 AM a 12:30 PM
 
Notifica tu asistencia al correo anaricaurt@yahoo.com
Inscripción: $5,00 

Marta Davidovich – IN MEMORIAN

Marta Davidovich.
IN MEMORIAN
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“Me pregunto si la identidad personal consiste precisamente en la posesión de ciertos recuerdos que nunca se olvidan”
Jorge Luis Borges.
Hoy, esta mañana, martes 25 de julio, cuando uno esperaba encontrarse con Marta en esa cita casi cotidiana. Cuando esperábamos su compañía en este extraño territorio que es AMP-UQBAR. Cuando uno estaba convencido de que Marta nos traería una vez más, un día más el hilo que teje las vicisitudes de la AMP. Entonces, lo esperado, eso a lo que uno se acostumbra, por pura ingenuidad tal vez, se transforma en la ultima notica que uno quisiera leer, que uno quisiera escuchar. El golpe helado de su muerte nos sorprendió sin compasión. Y no hay cálculo anticipatorio posible que pueda dar tregua al dolor y a la tristeza que significa su pérdida.
He tenido el privilegio de compartir y de transitar junto a Marta una parte de la historia de la historia de la Elp, en sus instancias, en sus jornadas, en su palpitar cotidiano… Y por supuesto de la AMP en esa apuesta, hoy ya lejana, que significaba construir y sostener este soporte inédito desde el que hoy escribimos nuestra historia. Hacer de lo virtual un lugar habitable y que vehiculizara el affectio fue siempre el espíritu que oriento a Marta en nuestros intercambios. Ella formó parte desde el principio del comité Internet de la AMP y la presencia de su deseo decidido siempre fue una brújula.
Fuimos verdaderos compañeros de ruta, y la distancia geográfica que nos separaba nunca fue un obstáculo para ir tejiendo en el tiempo una de esas amistades teñidas bajo el manto de la complicidad y la confianza. On the road del Campo freudiano nos encontramos y ahí seguimos viaje hasta ayer nomas por decirlo así. Hasta hace tan solo unas semanas en que mantuvimos la última conversación, por teléfono, lo hacíamos con asiduidad. Uno sabía que Marta estaba ahí, que se podía contar con ella. Que su delicado estado de salud no había mermado un ápice su deseo inquebrantable por la causa analítica, su entusiasmo casi perenne, su humor, agudo y sorprendente. Y su valentía para hacer frente con una templanza envidiable a cualquier tipo de adversidad. Marta transmitía serenidad. Sabía relativizar de la buena forma la tragedia.
Me quedo con un recuerdo, el que me viene a la cabeza, lejano. Una noche de enero de un París helado. Una cena en Le Select, ese lugar que tanto le gustaba. La recuerdo porque en ese hablar de todo, en esa conversación que hace que el reloj desconozca las horas del tiempo. Algo hizo que dos soledades se encontraran. Hablamos del exilio, del suyo, muy distinto al mío. De Argentina, de París, de los hijos, de España, del mundo, imposible recordar de todo lo que hablamos. Pero fundamentalmente hablamos como dos analizantes. Y eso sin duda fue la marca privilegiada de una amistad que ya empiezo a extrañar. Hasta siempre compañera.
Queridos colegas, queridos amigos tomo transitoriamente la responsabilidad de la moderación de AMP-UQBAR bajo la triste ausencia de la que hasta ayer fue su moderadora.
Oscar Ventura.

Transmisión de la Jornada Extraordinaria: El psicoanálisis y la libertad de la palabra

https://www.youtube.com/channel/UCJrX-18RWd2vdI3tMtGUk3g/featuredLink: