Archivo de la categoría: Textos Políticos

Sombras tenebrosas del Buen Vivir

Por: Antonio Aguirre F.

Lo que importa es el mecanismo que ha hecho fácil el saqueo. Se llama concentración de poder, hiperpresidencialismo, democracia “participativa” (manipulada por la propaganda), caudillismo.

“¡Cámara escondida!, ¡Sonría!”. El descaro usual y obsceno. La diversión de masas embrutecedora. Son los que ayer, mentirosos, defendían su “honra” personal cuando algún insulto les llegaba en el oficio público. Delicadeza fingida, caritas de chicos indignados. Puro teatro montado, vergonzosamente, en los tribunales de justicia… manipulados por teléfono o con simples correitos electrónicos.

¡Ah!, el buen vivir socialista. La buena vida que se han dado. Sibaritas revolucionarios. Toda una alegre banda de cantantes y bailarines en la tarima. O sea, unos farsantes. Porque en las sombras del “backstage” cambiaban de oficio. Se hacían de la Checa, de la NKDV, de la GPU, de la KGB, de la STASI, del G2 cubano. Es decir de su versión partidista, la SENAIN.

No hay que llamar a eso “policía política”. La política es otra cosa que las conspiraciones partidistas. Se trata de policía secreta y partidista. Defienden al gobierno, no importa el medio. Van del chantaje a la paliza. Luego sería cárcel, desaparición, muerte.

Estamos impresionados por la corrupción de la “mesa servida”. Y claro que da repugnancia la hipocresía de la izquierda en el poder defendiendo, por “lealtad”, el saqueo. Oigamos sus razones: el dinero, a fin de fines, es para la causa. Los jefes sabrán manejarlo. Ellos además tiene necesidades “extraordinarias”, etc, etc. El pueblo llano, y oportunista, simplemente se niega a creer que sus líderes lo hayan hecho. Lo cierto es que tuvieron bono, beca, sueldo de inspector y archivista, entradas gratis, préstamos y el circo de insultos a los ricos. Esto último no tiene precio. ¿Quién va a pagar la mesa servida y el espectáculo? “Yo no”, piensa el pueblo ingenuo.

“Pedir prestado y regalar” decía Marx de la ciencia financiera del estatismo lumpenburgués. Lo hemos constatado. Pero este es el lado libidinoso, vividor, hasta lujurioso de nuestros socialistas. Son simples raterías en grande, estafas hollywoodenses, “hoguera de vanidades”. Lo que importa es el mecanismo que ha hecho fácil el saqueo. Se llama concentración de poder, hiperpresidencialismo, democracia “participativa” (manipulada por la propaganda), caudillismo.

El caudillismo conduce a un destino. No sólo el despilfarro de bienes materiales, sino la esclavitud y el sacrificio de las conciencias, que en “una manipulación concertada de las imágenes y de las pasiones… darán lugar a nuevos abusos de poder” (Jacques Lacan, la Psiquiatría inglesa y la guerra). Los demagogos caudillistas no creen en el progreso. Entienden la historia como un ciclo infernal, una repetición maníaco depresiva. Si a la fiesta totémica sigue un recogimiento realista para pagar las deudas, ya llegará otra vez la hora del triunfalismo agresivo y violento.

La demagogia es una falta moral. Lacan, en “Televisión”, explica esta falta como un rechazo del bien decir, rechazo que conduce siempre a una excitación maníaca mortal. ¿Después de un tiempo de tristezas y frustraciones volverá el momento de los incitadores del odio y la lucha, la hora de los consumidores de almas?

 

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¿Pornografía política?

Por: Juan de Althaus

En todos los espacios sociales del siglo XXI existen medios tecnológicos que posibilitan como nunca antes la posición voyerista. Pero es paradójico, porque a su vez, estos aparatos facilitan considerablemente ‘pescar’ al voyerista en su acto. Hay un desplazamiento de la política como discurso, como debate de ideas y planteamientos, a la ‘pornografía política’.

El voyerismo está generalizado en nuestros días. Es un término proveniente del francés (voyeur, del verbo ver), sin traducción al español. Se le acerca ‘mirón’ y ‘fisgón’, pero tales acepciones están más de lado de la burla y la curiosidad. Lo que busca el rasgo voyerista de un sujeto es mirar lo oscuro y oculto en el otro, sin ser visto. Trata de ver la desnudez del alma del otro. Para eso, la palabra queda descartada para dirigirse al otro. Opta por un goce o satisfacción desde el rincón de su soledad, la pasión de observar la falla en el observado sin ser descubierto, como quien ve una sombra indefinida detrás de una cortina. En lo que hay que insistir es que esa posición del sujeto fracasa, porque de lo que puede ver en el otro siempre quedará un resto ‘invisible’, y por otro lado, siempre puede ser ‘descubierto’ por otro. Tal cosa le puede producir vergüenza, pero lo importante es que se incomoda porque ya no puede ver sin ser visto.

Lo de ver sin ser visto es utilizado en muchos ámbitos: Espionaje y contraespionaje político, entre estados, comercial, industrial, investigación policial, el crimen organizado, etc. Se suman todo tipo de cámaras de vigilancia en muchos lugares, generándose una la lista interminable. En el escenario político, John Edgar Hoover (1895-1972), primer director de la Oficina Federal de Investigación de los EE.UU. (FBI), utilizó por primera vez el voyerismo. Fue durante la época macarthista, dedicándose a investigar obteniendo e-videncias de los ‘errores’ y ‘fallas’ de los sospechosos de oposición política de izquierda, de los activistas por los derechos civiles y opositores a la guerra de Vietnam, para luego acusarlos o chantajearlos.  El caso de los ‘vladivideos’ de ese personaje oscuro apellidado Montesinos en el gobierno de Fujimori en el Perú, es un precedente relevante. Recientemente, el presidente del Ecuador Lenin Moreno descubrió una cámara en su despacho presidencial que produjo la inquietante pregunta: ¿Quién se oculta detrás de esa cámara?

Vivimos en una época donde la moral, los ideales, las ideologías, las palabras y lo simbólico se han debilitado. Parece que el voyerismo es un rasgo del siglo XXI. La masificación de la pornografía lo ilustra bastante. Ante esta situación, el sujeto actual pretende sostenerse con el culto a la imagen, ya sin los límites del pudor ni la vergüenza y donde el uso de la palabra es la última rueda del coche. Todo indica que están encarnadas las máximas de “una imagen vale más que mil palabras” o “ver para creer”.

El voyerista, solitario y medio autista, ha asumido una posición subjetiva que hoy es difícil que no pueda dejar de asumir las consecuencias de su acto. El psicoanálisis propone que el voyerista no es una estructura clínica, tampoco una enfermedad ni condición. La estructuras clínicas se refieren a la psicosis, neurosis y perversión, y el rasgo voyerista será diferente en cada estructura y según la singularidad de cada sujeto.

En todos los espacios sociales del siglo XXI existen medios tecnológicos que posibilitan como nunca antes la posición voyerista. Pero es paradójico, porque a su vez, estos aparatos facilitan considerablemente ‘pescar’ al voyerista en su acto. Hay un desplazamiento de la política como discurso, como debate de ideas y planteamientos, a la ‘pornografía política’. En esa dirección, el asunto irá de mal en peor. En otra dirección, se pueden hacer combinatorias interesantes: Que un canal del estado transmita todos los supuestos ‘debates’ de la Asamblea Nacional. Así el ciudadano podrá sopesar mejor los argumentos de cada quien y forzará a los asambleístas a ejercer debates serios con resultados más convincentes.

En todo caso, el voyerista siempre puede tener la posibilidad de cuestionar su goce y transformarlo en un síntoma interpretable mediante la palabra. Tal propuesta se hace extensiva al campo de la política, ya que la mirada no es todo, y lo simbólico de la palabra atenuaría lo insoportable del fracaso de ver lo que no se puede ver

Texto e imagen tomado de: http://laconversacion.net/2017/09/pornografia-politica/

*El artículo publicado en este Blog tiene la autorización del autor para la actual reproducción.

Orden, libertad y lenguaje (Segunda Parte)

Por: Antonio Aguirre Fuentes

PARADIGMA  POÉTICO

 
Sólo hay dos pasiones en el ser humano: la del poder y la de la libertad.
La libertad es el poder del pueblo; el poder es la libertad de los grandes.”
Jiang Qing, viuda de Mao.
 
1.Una consigna se alzó en las calles de Venezuela. Los venezolanos decían: “¿Qué queremos?, ¡libertad!” Una evocación del espíritu dieciochesco de la revolución norteamericana de independencia y de la revolución francesa: la Constitución de los Estados Unidos, la Bill of Rights, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
Nada más extraño para un izquierdista, cualquiera que sea su especie. Para éste los significantes son “revolución”, “poder popular”, “socialismo”. Bernard-Henri Lévy quiere recuperar el sentido positivo de lo “liberal” para una izquierda que no sea dictatorial (ver su Left in Dark Times). Un izquierdista no quiere libertad. La juzga una consigna burguesa. Busca el poder revolucionario para implantar el orden socialista.
Los partidos de izquierda no hacen la revolución, la organizan. Fue la precisión que hizo Lenin. En cambio Boris Pasternak en el Congreso de Escritores Soviéticos de 1934  rogó a los escritores que no se organicen, pues en el arte solo cuenta la independencia personal. La organización es la muerte del arte. También se constata que es la sustitución de la política por la milicia.
La lucha empieza por ser una lucha de palabras, de las interpretaciones que se les da, del sentido que trasmiten. Iskra (La Chispa) era el nombre del periódico que fundó Lenin para centralizar la propaganda bolchevique y  así -como diría más tarde Mao- “encender la pradera”. Para el maoísmo la lucha de ideas  es el alfa y el omega de una larga marcha. Hay que ganar la guerra en el último rincón de la ideología, del pensamiento, organizando una Revolución Cultural Proletaria.
2. El orden revolucionario siempre invoca la justicia y los ideales igualitarios: habrá satisfacción de las necesidades de todos… poco a poco. Los medios, inmediatos, también se justifican: la propaganda, el adoctrinamiento, la violencia contra el enemigo señalado por esa propaganda. Hay un saber totalitario acumulado, tanto crítico como perfeccionador. El giro histórico lo da el fascismo y el nazismo: cómo arribar a un totalitarismo por la vía electoral. Allí se introduce la figura del caudillo, el hombre de la excepción, al que no lo afecta la castración de la ley, pues él es la ley.
Para Freud toda psicología individual es también social. Los mecanismos de la identificación de los grupos tienen un objeto en común, un líder por ejemplo, que cada uno convierte en su ideal del yo, quedando así ligados vertical y horizontalmente. El texto “Psicología de las Masas y Análisis del Yo” fue escrito en el entorno de 1921, en el crisol de los movimientos socialistas y nacionalistas. Benito Mussolini y Adolf Hitler serían los líderes a venir. Stalin llega al poder desde la muerte de Lenin en 1924.
3. Los psicoanalistas, en lo que atañe al para-todos, asumen que la castración simbólica de la ley rige la colectividad. Es lo que se llama, ambiguamente, un Estado de Derecho que garantice las libertades relativas para la convivencia. Hay que apostar, hoy más que nunca, por la libertad de palabra. Jacques Lacan incluso definió una función social para el psicoanálisis: reintroducir la ironía en la colectividad. ¿Por qué la bondad de un gobierno se vería conmocionada por palabras mentirosas, calumnias e insultos de sus opositores? ¿debido a que hay un grano de verdad, que se trasmite en medio de las usuales acusaciones tendenciosas de dichos opositores?
4. La palabra, puesta en acción del lenguaje, tiene dos caras. Ella presentifica un orden simbólico, que es el fundamento de todo orden. La palabra se cristaliza en La Orden, el imperativo superyoico aberrante y dictatorial.  De otro lado, la enunciación del sujeto de la palabra continúa. Cuando alcanza el límite de los imperativos hay un momento para la decisión: o retrocede al circuito de los imperativos e ideales o hace surgir un nuevo significante, una nueva interpretación. Esta es la dimensión de la libertad de la palabra.
5. En otro entorno convulso, el de los años 60, Lacan escribió su teoría de los cuatro discursos: el del amo, el de la histérica, el universitario y el del psicoanalista. Ellos dan el marco estructural para la palabra, pero esa sobredeterminación inconsciente no es el hallazgo final. Lacan propone el concepto de “pase” como un “más allá” de los saberes imperativos de cualquier tipo. El pase, al final de la experiencia de un análisis, da un sentido propio, una “diferencia absoluta” para cada uno y nos hace también menos capturados en las tendencias caóticas y nihilistas de la tecnociencia capitalista contemporánea.
6. Simone Weil (1909-1943), esa musa que Jacques Alain Miller propone para acompañar a los psicoanalistas que se inician en los debates políticos, tenía a la poesía como una acción ejemplar en este campo (ver el libro Echar raíces). La política no sería la suma de consignas para el ataque y la defensa, ni la técnica de la agitación y la propaganda, ni la conspiración permanente. En su nivel eminente el sujeto político, como el poeta, selecciona sus palabras y sus silencios, condicionado por sus dichos pasados y por los que van a venir, para obtener el logro más equilibrado y bello, no con la palabra demagógica  e incitadora, sino con una que haga acuerdos y reconozca los desacuerdos. Porque, como recalcaba Freud, gobernar es una tarea imposible.

NOTA SOBRE VENEZUELA Y LA SOBERANÍA 

El régimen de Venezuela y su coro de gobiernos y grupos solidarios piden respeto a su soberanía.
Simone Weil afirma que la destrucción de todo sentido de convivencia, de vida civil y cotidiana, conduce a la idolatría del Estado, como la única entelequia que puede ser amada.
La soberanía que quieren los estatistas es la que protege y justifica la acción de su policía partidista. “Cuando se habla de soberanía de la nación se alude únicamente a la soberanía del Estado” (Weil, S. Echar raíces, pág. 102. Ed. Trotta, 2014)
Para el régimen venezolano la soberanía no está comprometida con la presencia de los intereses geopolíticos de Rusia, China, Cuba e Irán. Una oscura alianza de gobiernos represivos, expansionistas y policíacos.

El Seminario de la NEL: Episteme, Clínica y Política

Conversación Política en la NEL
La Escuela y la movida ZADIG
Hacia el 1er encuentro de Elucidación de la NEL
13 de Septiembre
Boletín N° 4
Para una conversación sobre política
En la conferencia de Madrid del 13 de mayo del 2017, Jacques-Alain Miller invita a estudiar la noción de Estado de Derecho, marcando así una dirección, en tanto la posibilidad del psicoanálisis se juega allí, en lo que hace a su relación con la libertad de expresión. Antonio Aguirre, acogiendo el pedido de proponer algunas ideas sobre dicha noción, introduce la perspectiva de lo plural:  “Estados” de Derecho y “Populismos”. Una perspectiva de interés para pensar el problema, en una época de pluralizaciones.

ESTADOS DE DERECHO POPULISTAS Y BIOPODER

Antonio Aguirre Fuentes

La Constitución norteamericana, la Bill of Rights, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la revolución francesa, la Constitución soviética, la del Tercer Reich, la de la república islámica de Irán, la de Cuba, la de Venezuela con Chávez, todas, se proclaman democráticas y definen unos derechos civiles. Las constituciones, simbólicas, se anudan en imaginarios diferentes y agrupan colectivos encarnados, de goce, que se enfrentan con otros colectivos. En último término encontramos siempre un biopoder.

La propuesta democrática más cautivante de nuestro tiempo, en nuestra región, es el populismo. Se trata de una práctica de lo que se llama una democracia radical. Ernesto Laclau ha descrito su estrategia general (1). Mediante una Asamblea Constituyente se cambian las reglas de gobierno de tal modo que quede concentrado en la persona del líder. La nueva constitución es un aparato centralizado, biocontrolador y represivo, que como consuelo a las libertades perdidas, es un escaparate de derechos para todos los grupos comprometidos en la alianza electoral. La multitud de Antonio Negri se transforma en el  bloque de poder hegemónico de Laclau e instala una nueva clase dominante. En las experiencias nazi y fascista que estudia Nikos Poulantzas había también, transitoriamente, una clase reinante pequeño burguesa. Es el lugar de la facción militar que reina en Venezuela, o de un grupo de intelectuales y burócratas de izquierda en Ecuador.

Los populismos se asientan en geografías y culturas nacionales diversas (ver la importante obra de Robert Kaplan, La Venganza de la Geografía).  En otro lugar proponíamos un enfoque geopolítico no generalizador (2). La vía del populismo argentino ha conducido a otras consecuencias que las del venezolano o del ecuatoriano. Dice Lacan que un obsesivo no es igual a otro obsesivo. Los populismos son desiguales, pero combinados. Es decir que se alían, se apoyan, se reúnen, se asesoran y se envían refuerzos humanos, logísticos y financieros.

El estado de derecho en los populismos incrementa el orden, en el binario clásico orden-libertad. Multiplica los artículos constitucionales. La de Ecuador tiene 444 artículos. Es una máquina de hacer leyes y reglamentos como contestación a toda queja histérica. La coerción es paulatina y se acompaña del crecimiento del aparato estatal de vigilancia y castigo. La evaluación, el registro y los informes presionan hacia la máxima universal.

Lacan sentenciaba que el fin de todo poder es el bien, y que por eso el poder no tiene fin. La bondad de los populistas no tiene límites. Suprime y reprime esa paranoia moderada que J-A. Miller demandaba del sujeto para que no quedara capturado en el discurso del Otro bueno.

Los psicoanalistas tenemos que apostar por un orden que se balancee con libertades. No tenemos la receta de las proporciones. En cada lugar hay que hacer propuestas. Ya hemos aludido al malentendido favorable en cuanto a la defensa de una sociedad civil (3). Son las tareas para ZADIG. En Ecuador, y mucho más en Venezuela, es el momento de ayudar a aflojar los lazos de un poder asfixiante.

Notas

1) Ver  http://laconversacion.net/2017/07/orden-libertad-y-lenguaje-lacan-y-los-izquierdistas-primera-parte/

2) https://nelguayaquil.wordpress.com/2015/08/03/la-geopolitica-del-psicoanalisis/

3) https://nelguayaquil.wordpress.com/2016/05/15/el-malentendido-de-las-libertades-civiles-y-el-psicoanalisis/

 

Comité Ejecutivo de la NEL

Comisión responsable

Clara  M. Holguín

Claudia Velásquez

Gabriela Urriolagoitia

Orden, libertad y lenguaje

Antonio Aguirre Fuente
PRIMERA PARTE: LACAN Y LOS IZQUIERDISTAS

1. El psicoanálisis tiene una política. Sólo una. Puede variar en sus estrategias transferenciales y es muy flexible en sus tácticas de interpretación.  Esto se refiere tanto a la práctica del psicoanálisis puro, como a sus aplicaciones en las instituciones sociales. Pero, ¿cómo los analistas sostendrán una política  en el debate de una colectividad concreta acerca del régimen de gobierno más apropiado? Si la ética es la práctica de la teoría, esto también se puede decir para juzgar la política.
2. Sin sustento estadístico  puedo dar una impresión, una conjetura. Muchos lacanianos han tenido  antecedente en las izquierdas. Sí, con plural. Las izquierdas diversas , antagónicas y enemigas. Jacques Alain Miller lo declara abiertamente: es un marxista, un ex-maoista, pasado por la experiencia del psicoanálisis. Ya no será el mismo aunque queden restos. En cambio Freud no era ni marxista ni progresista. Era más bien un tanto escéptico frente a la utopía bolchevique. La doctrina soviética hacía del psicoanálisis una ideología burguesa, elitista, idealista e individualista. Algunos psicólogos de esa tendencia reconocían que Freud había distinguido una problemática: el inconsciente y sus síntomas.
3. En Lacan no se podrán hallar rastros de una simpatía, menos un apoyo, por las causas de las izquierdas. Denunciaba a la URSS, no le impresionaba el maoismo, y a los “rabiosos” anarquistas de Mayo del 68 les dijo que sólo buscaban un amo. Y que lo conseguirían. Prefería ser considerado un liberal “como todo el mundo”. De paso no se paró en descifrar el discurso del capitalismo como uno que excluye las dimensiones del deseo sustituyéndolo por la demanda. Por eso el capitalismo era contemporáneo del surgimiento del psicoanálisis.
4. Que tantos izquierdistas, a partir de los años 60, devinieran lacanianos, es por si solo una refutación, de hecho, a la condena estalinista contra Freud y Lacan. El psicoanálisis no es una ideología. Althusser, al igual que Foucault (en Las Palabras y las Cosas, al menos), le daban un lugar eminente entre las ciencias humanas. En Francia esa fue la historia, también en España e Italia. América Latina ofreció una legión numerosa de izquierdistas. Los argentinos gustan de presumir que la Argentina es el país del psicoanálisis. Tienen motivos de peso para sentirlo. Lacan vino a América Latina en 1980, a Caracas, habló en el Ateneo de Caracas, ahora expropiado por el caudillo de izquierda Chávez.
5. Creer en la coalición del marxismo y el psicoanálisis no es nuevo. Empezando por Trotski, que asumía como un materialismo el énfasis sobre la libido que hacía la teoría freudiana. W. Reich hizo otro esfuerzo para interpretar el movimiento nazi con claves del imaginario erótico. La Escuela de Frankfurt inició una línea donde se inscribieron valiosas contribuciones para una teoría crítica. Allí se pensaba, por ejemplo, el psicoanálisis como el reverso de la publicidad. Argentina desde los años 40 fue el país donde se reunirían psicoanalistas provenientes del Partido Comunista y de la izquierda: Marie Langer, Angel Garma, E. Pichon-Riviére, el rebelde José Bleger, son algunos nombres recordados. Completar una teoría de la producción económica y de la política con una que daba la clave de la economía sexual del individuo era un proyecto atractivo. La revolución llegaría desde la calle hasta la vida íntima. O siguiendo la ruta de regreso.
6. Para Lacan había un abismo incolmable entre Marx y Freud, pues “el marxismo fracasa en dar cuenta de un poder cada vez más desmesurado y loco en cuanto a lo político” (Preámbulo del Acta de la Escuela Freudiana de París de 1964). Lo que Lacan no podía anticipar era el giro ocurrido a partir de la segunda mitad de los 80, y en el contexto próximo del final de la URSS y de la caída del muro de Berlín: las izquierdas se volverían populistas y las nociones lacanianas, instrumentadas por el filósofo Ernesto Laclau, aportarían sentido a esa renovada esperanza, ahora nombrada “emancipatoria”.
7.Muchos lacanianos, que se habían desencantado de la revolución en los 70, se reconocieron en los argumentos de Ernesto Laclau. El populismo electoral era la vía. No se prestaba atención a que la consumada dictadura militar de los Castro, un caballo de batalla de la desaparecida URSS, era la asesora del Foro de Sao Paolo. La historia continuó así para lo que se quería llamar “izquierda lacaniana”. Un flamante Ideal del Yo . Se apoyaba los movimientos populistas en América Latina y los gobiernos  de esa tendencia. También hubo, escasamente, argumentos de lacanianos que mostraban la lógica totalitaria y anti-psicoanalítica del populismo. Luego llegó el desastre de Venezuela.
8. ZADIG, Zero Abjection Democratic International Group, iniciativa lanzada por el psicoanalista Jacques Alain Miller, tendría como objetivo recuperar el campo de la intervención política para los principios auténticos del psicoanálisis. Ha empezado oponiéndose a Marine Le Pen y el facistoide FN de Francia. Hoy lo hace contra la lumpendictadura militar de Nicolás Maduro. El psicoanálisis no participa de los prejuicios de las derechas, tampoco de los de las izquierdas. Tiene sus propios principios y los aplica al estudio de cada régimen.

El Seminario de la NEL: Episteme, Clínica y Política

Conversación Política en la NEL
La Escuela y la movida ZADIG
Hacia el 1er encuentro de Elucidación de la NEL
13 de Septiembre
Boletín N° 0
¿El psicoanálisis en la política? 

¿Qué tipo de anudamiento es posible entre la Escuela y la movida ZADIG?

Zadig, nombre del personaje principal de la novela de Voltaire, Zadig o el destino, es el acrónimo de “Zero Abjection Democratic International Group”. Su objetivo es dar una vida nueva a los ideales democráticos (Miller en Turín) bajo la égida  del “estado de derecho”, sin una etiqueta. Todo lo contrario de una operación donde tomar “partido” sustituye la obligación de pensamiento, (Simone Wale, Note sur la supresión générale des partis politiques).

La Red de Incidencia Política es una convocatoria a revisar lo más analítico en juego en la posición de cada uno de nosotros, en nuestra formación y en el funcionamiento de nuestras escuelas para hacernos presente en las condiciones políticas del mundo actual.

Frente a la inexistencia del Otro, que evidencia los actos de segregación, el exterminio y la violencia, se plantea -y esta es la novedad- la posibilidad de invención donde prevalezca lo singular. Es una elección forzada para el psicoanálisis hoy.

“Zero abyección” pone en juego un analista confrontado a lo abyecto. Siendo eso precisamente de lo que se trata en el pase. Lo “abyecto” articulado al “zero”, constituye una suerte de vía para revertir el grado extremo de rebajamiento propio del goce. ¿Cómo arreglárselas con “eso”, para intervenir en la práctica, en lo social y más allá, en el campo de la política? En otras palabras, ¿qué uso de lo abyecto hacer, pasado por una experiencia analítica, que no sea por la vía de los ideales y la identificación? La propuesta sobre el quehacer del Psicoanálisis en la política implica mantener la distancia máxima entre el I y el objeto (a), hacer prevalecer el deseo del analista.

Para ello, y como supuesto implícito que preside esta movida, es necesario poner al trabajo en nuestra comunidad algunos fundamentos que permitan aclarar la posición de la que se trata para “el analista” que deseamos se haga responsable de ella. Uno que “no “rinda las armas frente a los impasses crecientes de nuestra civilización”. Intensión y extensión toman forma aquí para dar lugar a “lo real de la vida”.

Se trata de anudar lo real a lo simbólico e imaginario y de ese modo abrir el deseo de saber, más allá de la imaginarización de ese real, que encarnado en el “otro”, lo hace insoportable. La Escuela no escapa a las identificaciones narcisistas, pero debe formar un colectivo que tome en cuenta lo real, con el fin de hacer algo con él, en vez de enmascararlo, para promover el Discurso analítico.

El CE propone una conversación que tendrá un doble objetivo, en primer lugar anudar la manera cómo la Escuela viene trabajando el tema de la formación del analista (Política del Pase) con lo que Lacan llama el “inconsciente es la política”. El segundo, dar lugar a la manera particular de nombrar y orientar nuestra Red Zadig latina, así como la inscripción a ella.

Servirán como textos de referencia, la Conferencia de Miller en Madrid, así como los textos publicados en el No 1 de la movida Zadig, Le Réel de la vie, (Lacan-Voltaire-Weil-Zadig) y los publicados en LC, que la comisión de Acción Lacaniana viene seleccionando.

Esta propuesta de trabajo, coordinada desde el CE,  contará con la participación de los miembros de la NEL y nuestro Consejo, en tanto que representa a los miembros en las Sedes (Delegaciones para el caso de Bolivia) y viene trabajando a través del STP, el Pase como política de la Escuela.

Una conversación orientada sobre el psicoanálisis en la política

La conversación  que aquí proponemos, tendrá 2 momentos:

1-El primero, se llevará a cabo a través de nuestra lista de miembros NEL-Debates y tiene como objeto que en los próximos dos meses y medio (del momento actual hasta septiembre) se inicie el trabajo de los textos de referencia (Tabla de orientación) con los que JAM nos invita a incluirnos en Zadig.

2-El segundo, se desarrollará en Buenos Aires el 13 de Septiembre, en el “Primer encuentro de elucidación de la NEL”. Contará con la presencia de los miembros y de Miquel Bassols.

Comité Ejecutivo de la NEL.

Comisión responsable
Clara  M. Holguín
Claudia Velásquez
Gabriela Urriolagoitia

Jessica Jara, Apreciados amigos de ZADIG

Apreciados amigos de ZADIG,
 
Me suscribo a lo planteado por Miller para el psicoanálisis hoy, a sus “imprudentes” cuestionamientos y a su interpretación sobre la cosa política. 
Por un lado, resultan muy interesantes sus planteos sobre la Escuela, su elección: él elije confiar en nuestra comunidad analítica tal como es, no ideal, no del todo prudente sino viva y real. Lo que viene de suyo con el espíritu plural de “Heretic”, que nos propuso con una vitalidad excepcional y que nos remite bien a la pluralización de los nombres del padre. Por otro, está su propuesta de un trabajo en una red no jerarquizada, ZADIG, sobre cuya apertura infinita escribí en tanto que puede derivar, mortífera, por ejemplo, en un espacio “público” sin ley, donde todos pueden hablar, pero a nadie le importa lo que allí se diga. Es la versión actual de la democracia, de la participación “política” en las redes sociales.
 
El que ZADIG esté junto a la escuela, pero sin serlo del todo, parecía ofrecer una localización “entre”, un litoral entre lo ilimitado de la red horizontal metonímica y lo vertical burocrático jerarquizado de la Escuela. Estamos aún en una suerte de momento privilegiado, cuando algo así como “lo oblicuo” tiene lugar. Hasta parecería un estado-de-excepción, donde todo puede suceder, pero para nosotros casi todono-todo, en tanto que esa posición es imposible de soportar, pues “no hay cuerpo que aguante”, y, porque el sentido S2 viene, necesariamente, a cubrir esa brecha que se puso en evidencia el 13M.
 
Me pregunto si la conversación en los términos a los que se refirió Miller será posible, en tanto cada escuela ya ha escrito su respectivo manifiesto y en tanto que, dentro de las primeras “acciones” afines a ZADIG, como lo fue la difusión del primer número de la revista, la que se repartió siguiendo la estructura de la Escuela, de modo que no la recibí, aunque participo activamente en la NEL y he escrito entre otros textos “Massimo Pédagogue” (difundido en LQ 708-A, Sección “La entrada de Zadig a Italia”). Lo que es, en principio, esperable en tanto aún nos encontramos declarando nuestro interés de participar en la red y haciendo conocer nuestra ausencia de adscripción a partido político alguno.Así, frente al acontecimiento 13M, o como se ha planteado bien, la intervención de Miller cual objeto a, que se presentificó para dividirnos $, produciendo un sacudón de los S1 y un estremecimiento en el cuerpo (espíritu de cuerpo, cuerpo social y cuerpo singular), (Donc), “el Otro de la Escuela” ha llegado para dar sentido S2 ante la hetero-geneidad (se nos pide considerar un ordenamiento que se nos envía para comprender los acontecimientos, eso sí por la lista ampliada). Los manifiestos colectivos, por demás amorosos y entusiastas, presentan distintas versiones que incluyen o no en su “comprensión”, lo que ocurre en Venezuela como uno de los desencadenantes de este ¿décollage?; cuestiones que Miller no renunció a tratar en su Conferencia y debate, aunque le hayan querido poner punto de orden.
 
A pesar de este inicio, donde los nódulos de actividad parecen remitir a la estructura administrativa de la escuela, donde la autoridad “ejecutiva” equivale en acto a la autoridad “epistémica”, elijo continuar participando en la movida ZADIG, sección Latina.
 
En esa dirección, anoto que el cartel “Hacia una Nueva República de las Letras”, en el que cumplo la función de más-uno, y que está por cumplir dos años de trabajo en Guayaquil se disolverá y se relanzará invitando a nuevos cartelizantes, una vez que apuntó a los fundamentos de la República de las Letras: su base cristiana y el marxismo, a partir de donde tiene ocasión la herejía. Seguiremos la orientación de Miller 2, sin privarnos de abordar la problemática del “ser hereje de la buena manera”, como lo habíamos anunciado. En nuestra última reunión pensamos en la necesidad de trabajar los conceptos: “ZERO”, “ABJECTION”, “DEMOCRATIC”, “INTERNATIONAL”, “GROUP”, algunos de los cuales hemos tratado con anterioridad y sería interesante retomar; sin embargo, en nuestra “realidad” sería más importante continuar trabajando en relación a los serios problemas de la libertad de expresión en Ecuador y los efectos de las evaluaciones en el Gobierno de la Revolución Ciudadana.
 
A continuación les envío los links de algunos textos en los que he trabajado en relación a las cuestiones que hoy se reactualizan.
 
Saludos cordiales,
Jessica Jara.