Archivo de la categoría: Textos

¿Transmisión en red del psicoanálisis o gorjeos al vacío?

Por: Carlos Silva Koppel

El psicoanálisis se ensambla a manera de rizoma en la cultura occidental, más allá de la práctica clínica -como lo heredan Lacan y Freud con los aportes de su obra-, para insertarse como elaborador de agujero ahí donde el discurso de la época hace suponer que no existe.  El psicoanalista da cuenta de ello, que cada época no es igual a la otra y hace prevalecer el discurso del analista, es la labor bajo cuestión. 

El trabajo que llevo en curso a orillas del psicoanálisis, no me permite dejar pasar por alto hacer un señalamiento especial sobre una red social virtual y mencionar cómo el psicoanálisis podría confundirse en este espacio infinito, con todo lo demás.  En la historia del psicoanálisis, y básicamente para el pensamiento occidental, la correspondencia ha sido un sustrato importante para su asentamiento; convenientemente, el internet más que la viciada definición de telecomunicación o herramienta, para alguien iniciado en el psicoanálisis es la continuidad de la inveterada práctica de correspondencia, partiendo además de que el acto de comunicar es imposible, más aún telemáticamente.  Dicha correspondencia se lleva cabo a través de blogs y correos electrónicos.

Twitter, al igual que Facebook, es una red social virtual con la característica que solo permite escribir 140 caracteres; donde complementariamente pueden hacerse encuestas, subir fotos (…) en general tiene sus dinámicas. 

redes

Está en cuestión si en 140 caracteres se puede enunciar algo que no quede en el olvido o que penetre algún lugar del inconsciente.  Muchos psicoanalistas han reconocido una población, donde pueden dar testimonio de una elaboración y una práctica, o simplemente compartir algo, que ya lo dejaría en entredicho. También se hacen referencias a hipervínculos a blogs –como lo suelen hacer algunas instituciones del psicoanálisis–, donde ya hay algo más elaborado y quien pase por ahí a querer ver y comprender, es otra historia. 

En Tw (Twitter) se exige crear un perfil, un personaje, con foto e identificación: en este caso el psicoanalista, que se anuncia como tal.  Los demás usuarios pueden seguirlo o no, teniendo incluso la fantasía de que tienen algún contacto con el personaje, “famoso” o no.

redes 2

Es interesante lo que aquí sucede, porque en Twitter todos están sordos.  Es un hábitat reconocido por el mercado y el mercado político, considerado como un espacio de consumo y opinión “serio”, en el sentido de lo que ahí se dice, tiene condición de verdad y hace eco.

En Ecuador por ejemplo, se toman muy en cuenta los ratings de opinión y popularidad, además de lo que se publica; también se puede mencionar el gran fracaso de varias estrellas del Twitter, que se lanzaron como candidatos políticos en elecciones; o también podemos recordar los cargos legales llevados a cabo por comentarios hechos allí.  ¿Cómo ubicar la falta en ese discurso sin caer en la trampa?

Un tweet es un trino.  Y Twitter es eso, un conjunto de gorjeos en acción: todos están piando ¿Pidiendo?.  Sin duda, es un terreno fangoso, un bosque oscuro donde no se diferencia a un búho de un cuervo, a un sabio de un picador.  Es un espacio siniestro que sin lugar a dudas, virtualmente existe como aparato discursivo.  Su cualidad de ficción, asevera algo sobre el sujeto, pero el psicoanálisis ahí solo puede hacer acto de perfil para el hipervínculo a la falta.

Anuncios

EL SULTÁN Y LA BAILARINA, O LA DONA DE LYNCH

Antonio Aguirre Fuentes

dona

LO AMO… NO, NO LO AMO, LO ODIO

Hay una fábula que le interesaba a Lacan. Un sultán se aburría, sumido en el hastío y la tristeza. Una bailarina danza para animarlo. Saca un velo cada vez que la demanda del sultán se oye: “Más”. Uno a uno, y no queda ninguno. La voz del sultán exige: “Más”. Los siervos desollan a la bailarina. 

Freud entendió muy bien que la cultura, en el llamado Occidente, ha inhibido la expresión agresiva de la pulsión de muerte. Se traduce en una severidad del superyó, que se expresa en sentimientos de culpa y en una necesidad de castigo inconsciente. El Eros, favorable a la sociabilidad, ha corrido un destino distinto. La vida licenciosa de la modernidad lo atestigua. El ideal de hoy es pacifista, sensible, feminista, ecológico, no agresivo, radicalmente hoplofóbico. La culpa y la deuda siguen su acumulación. Continentes, pueblos, generaciones, culturas, religiones, etnias, siglos enteros de víctimas, señalan acusadoramente a las metrópolis del capitalismo, la ciencia, el arte  y la corrupción moral. Es el fantasma de un estado pre-apocalíptico. 

En el Otro lugar las cosas son el reverso. La severidad aplasta las conductas eróticas, las prohíbe, las regula matrimonialmente. Las mujeres son vigiladas y castigadas redobladamente. Pero hay un camino libre para la pulsión destructora, cuando se dirige al “infiel”, al apóstata: la guerra santa. Incluso con la espada. La gramática pulsional que nos enseñó Freud viene al caso: amo al Occidente corrupto; no, no lo amo, lo odio; el Occidente me odia. 

El diagnóstico social en “Occidente” está afectado por sus represiones y sus debilidades. Calcula la economía, hace contabilidad, mira la distribución y concluye en que la injusticia está allí. La política se concibe, Lenin dixit, como la economía concentrada. Soslaya la dimensión del poder como un fin en sí mismo. Si Freud, en su Psicología de las Masas, destacó el papel del líder y la identificación, esto se relega como secundario, hasta irrelevante, en la causalidad moderna y posmoderna. Cuando Lacan dice que la Iglesia toma sangre nueva del marxismo, reconocemos el sentido de las palabras del Papa: detrás de la guerra santa está el dinero y el poder. Permanece en el terreno del principio del placer, y de su aplicación, el principio de realidad. El psicoanálisis ve un “más allá”.

Cuando la malla simbólica se rompe, cuando el tejido del sentido imaginario se agujerea, Lacan advierte la aparición de la figura feroz del superyó (Escritos 1). Esta es la interpretación que se puede encontrar en la fábula del sultán pornógrafo y la bailarina desollada: el cuerpo de la belleza desgarrada da a luz el signo mortífero de la calavera. 

La licuefacción posmoderna del tecno-capitalismo global, de la civilización occidental, no prosigue indefinidamente. El contragolpe viene con las máscaras del racismo, el fascismo, los odios étnicos y religiosos, y por último, el reconcentrado antijudaísmo que apunta a Israel, el pequeño Satán incrustado en la tierra santa del Islam.

Un colapso de cualquier lugar en el campo de la modernidad capitalista, democrática y liberal, no verá la aurora emancipatoria, ni de una “multitud”, ni de un “pueblo”. Sólo el encumbramiento de un amo, uno de verdad, lo cual también es una mala noticia para los psicoanalistas.

EL UNO ABSOLUTO Y EL UNO DE LA DIFERENCIA ABSOLUTA: EL OTRO ATEÍSMO.

Tenemos una condición que no ha sido suficientemente pensada respecto al Islam. J.A.Miller la detecta cuando nos dice que  esta religión no tiene un Dios-Padre, a diferencia del judeo-cristianismo. No hay padre, no hay una historia de pecado y redención, no hay un hijo que salva y se sacrifica sufriendo. El Dios-Padre del judeo-cristianismo escucha y perdona. El teólogo protestante Jacques Ellul atribuye a esta divinidad una interlocución amorosa, mientras que el Corán pone por delante la sumisión al Uno impersonal, a la “soberanía solitaria de Alá”. Paul Berman rastrea el Uno hasta Plotino, buscando las raíces del “Tawhid” del Estado Islámico. El carnaval que celebraba la caída del padre se ha interrumpido con la sorpresa de un Dios-Uno, que retorna con “su pasado funesto”.

El paraíso de los yihadistas les promete 72 vírgenes. Freud interpreta la Medusa, con su cabeza de abundantes serpientes como un signo de la falta, de la castración. El Islam sabe secretamente que La Mujer no existe, hay que arreglarse con una.  Su oferta de 72 mujeres lo delata. El mártir tendrá que armar, sin esperanza, este puzzle con 72 piezas para hallar a La Mujer. Que La Mujer no existe es la versión lacaniana del ateísmo. 

La discordia básica del mundo la fabula también Freud, apelando a El Rey Lear, de Shakespeare. Separado de su madre el hombre busca en una mujer lo que ha perdido y sufre la decepción de un arreglo imposible. Sólo la madre tierra en la muerte acoge al sujeto en un matrimonio perfecto. El mártir islamista, sin soportar la vida, culpable de su fascinación por la infiel adúltera y prostituta, se embarca en la legión del lazo sublimado homosexual y guerrero. 

El Uno del Islam, el Uno absoluto, el agujero no del inconsciente sino de la muerte (Lacan, Carta a la Escuela), el Dios oscuro sin reverso paterno, ¿qué quiere? El clero asesino, como lo llama JA Miller, hace hablar al Dios: quiere sacrificios humanos, autoinmolaciones. Los yihadistas son objetos desechables, pedazos de carne.

Por la vía de la transferencia analítica se va a otro absoluto. No el de todos, ficción de un Uno ideal siniestro, sino el que hace la diferencia absoluta del goce de un sujeto. Uno-por uno. El analista, que ocupaba el lugar del objeto, al final será el mediador que se desvanece. El cineasta David Lynch pide algo con lo que estaría de acuerdo Lacan: hay que concentrarse en la dona, no en el agujero. Sabiendo que está allí. 

Imagen tomada de: http://pijamasurf.com/2015/12/enigmaticos-consejos-de-filosofia-de-david-lynch-manten-tu-ojo-en-la-dona/

Comentario del texto El cogito lacaniano y el cuerpo de Leonardo Gorostiza (1)

Por: Ana María Haddad A.

cogitoLa lectura del  texto de Leonardo Gorostiza titulado  “El cogito lacaniano y el cuerpo” me anima a ahondar en la lectura de las distintas  variaciones del cogito cartesiano que produjo Lacan a lo largo de su enseñanza.

Intento desarrollar esta secuencia a partir de una conferencia (2) y un artículo (3) de Marie-Helen Brousse quien ha profundizado sobre la relación de “El cogito cartesiano y el cogito Lacaniano” y quien ubica la importancia para la teoría psicoanalítica a partir de sus estudios filosóficos y psicoanalíticos.

¿Por qué Lacan retorna el cogito cartesiano una y otra vez en la elaboración de su teoría?

En su conferencia MH Brousse, menciona que para Lacan el cogito  es un recurso para el avance de la teoría analítica,  y hace un desarrollo de la importancia del  tiempo de Descartes para decir que “el criterio de la verdad cambia de acuerdo a la época”.  Comenta que Descartes cerró por siglos la cuestión de la verdad en relación con la constitución de los saberes. Antes el criterio de la verdad era el dogma religioso. La referencia religiosa como criterio de medida de la verdad y de la certeza desaparece a final del siglo XVI y principio del siglo XVII. Lo que viene como desafiando a este criterio religioso de la verdad es la ciencia.  Descartes dio una base, un marco que sigue funcionando desde el siglo XVII hacia más o menos finales del siglo XX”.

Señala que en la actualidad estamos en un momento de apertura de la cuestión de la verdad como en el siglo XVII y menciona dos razones:

La primera “porque estamos al siglo XXI en un momento en que el cogito no puede funcionar, deja de funcionar como el fundamento del orden simbólico nuevo”.

Y la segunda razón es que hay otros dos ejes utilizados por Lacan en Descartes: la referencia al cuerpo por un lado, el cuerpo reducido a un espacio y, por otro, la cuestión de las máquinas, el cuerpo máquina.

Brousse ubica entonces tres elementos retomados por Lacan a lo largo de su enseñanza: el cogito, el cuerpo vacío del espacio y el cuerpo máquina, tal como lo menciona de alguna manera en su artículo Leonardo Gorostiza.

En su artículo “Variaciones sobre el cogito”, MH Brousse antes de iniciar su recorrido por las variaciones  realiza una introducción sobre las versiones cartesianas:

En el Discurso del método: “pienso, luego soy”

En las Meditaciones metafísicas: “Yo soy, yo existo” (4)

Continuar leyendo: COMENTARIO DEL TEXTO EL COGITO LACANIANO Y EL CUERPO

Comentario al texto de Patricio Álvarez en Papers 1: Escabel

cuepor hablante amp

Introducción

Mónica FC de Espinel

La Nel Guayaquil se prepara para el X Congreso de la AMP en Río de Janeiro. Dentro de las actividades preparatorias, Álvaro Rendón –en el Viernes de Escuela el pasado 27 de noviembre- presentó su comentario al texto de Patricio Álvarez en Papers 1. Lo reproducimos a continuación.

Por Álvaro Rendón Chasi

En Papers 1 encontramos el texto de Patricio Álvarez, Escabel, dando una mirada a lo que se define alrededor de esta categoría. Propone primero dos tiempos lógicos en la enseñanza de Lacan:

  1. Parletre y sinthome: del lado de lalengua
  2. Inconsciente y síntoma: del lado del lenguaje.

Si bien se proponen sustituciones de las categorías inconsciente por parletre y sinthome por síntoma, aclara que “estas sustituciones no anulan al término anterior, sino que lo enriquecen al remarcar un tiempo lógico inicial”. También introduce una tercera sustitución: el cuerpo especular por el cuerpo hablante. Todo esto lo trabaja para finalmente poder introducir al escabel. ¿Qué sustituye este término?

Miller define al escabel como “aquello sobre lo que se alza el parletre para ponerse guapo […] traduce de un modo figurado la sublimación freudiana, pero en su entrecruzamiento con el narcisismo”[1]. El escabel está del lado del sentido, del goce de la palabra y permite hacer lazo al modo de una sublimación. Álvarez recuerda que en oposición al goce de la palabra tenemos al goce que excluye el sentido, un goce opaco que no hace lazo y que se encuentra del lado de la letra, dando cuenta de la última enseñanza de Lacan donde se precisa la noción de cuerpo hablante.

Lacan habla de Joyce de tal modo que recalca que fue capaz de hacer un escabel sin sacrificar el goce opaco. Como se anunció anteriormente, el escabel está del lado del sentido de la palabra lo que sacrifica al sinsentido. No así en Joyce, Duchamp y Schoenberg como lo anuncia Miller. El neurótico se alza del sentido de la palabra gozando de este modo, siendo una obra corriente y común.

En Sutilezas analíticas Miller comenta que “el sujeto aparece encaramado sobre su fantasma” [2] lo que se enlaza directamente con el montarse sobre el escabel. En un análisis de lo que se trataría es de lograr una escabellostración, es decir, la castración del escabel para poder revelar el goce opaco, el sinsentido. Comenta Álvarez: “lograr el estado de Joyce del síntoma, estado en el que ya no queda más que hacer del síntoma una obra, el pase, donde se testimonia cómo se castró el escabel para llegar al goce opaco”.

Como se había anunciado, el escabel se entrecruza con el narcisismo, diferente del especular. Se trataría del amor propio del parletre a su cuerpo, a Un-cuerpo donde existe pertenencia, denominado narcisismo del ego. Finalmente Álvarez se interroga si el ego es lo mismo que escabel. La respuesta: “el ego es el amor propio, y el escabel es el trabajo de construcción, el lazo que ese amor propio forja por sublimación”.

[1] J-A. Miller, Conferencia de clausura del IX Congreso de la AMP

[2] J-A. Miller, Sutilezas analíticas, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 161

Comentario al texto ¡Una guerra importada! de Guy Briole

Foto Ana RicaurtePor: Ana Ricaurte

“Radicalización con deshumanización”  se refiere a esta violencia ciega de quien puede decidir inmolarse y matar a otros cualesquiera, no enemigo definido, bajo el auspicio de un amo atroz.  Es un fenómeno complejo con coordenadas políticas, económicas, religiosas, culturales susceptible de explicaciones varias que exceden la lógica del psicoanálisis, que es desde donde quisiera añadir unas líneas a la valiosa lectura de Guy Briole sobre esta “guerra de otro tipo”.  

Más allá de la clase de los radicalizados, desatados ya de lo humano, que no solamente no encuentran punto de límite a la pulsión mortífera en el pasaje al acto de matar al otro, sino que además dan un salto fuera de la preservación del  propio cuerpo, interrogamos el uno por uno, lo que cada uno es más allá de la identificación en su ser de goce, citando a Eric Laurent [1], “resto de goce vinculado a la muerte en el Hombre de las ratas”, recordando que él murió en una guerra mundial junto a decenas de millones de otros seres y sin embargo se puede pensar si él no murió justo por tal ligazón. 

Lo que se es, es a partir de la marca de la lengua sobre el cuerpo.  Luego vendrán las identificaciones, las significaciones del Otro, de la cultura, de la religión, a dar forma y una determinada ubicación en la realidad, como puede ser entre otras, el terrorismo.

De la apuesta de Dounia Bouzar para desradicalizar a jóvenes en el borde, impacta sobre todo su visión de que se trata de “reanimar la pequeña llama vacilante de lo humano”.  ¿No es esto acaso la puesta en juego otra vez de dejarse o no, atrapar por lo humano, en repetición de la coyuntura crucial de consentimiento al campo del Otro, o de rechazo y retorno al campo de lo Uno, como pudiera darse en el autismo?   Es justamente aquí que cabe lo que un psicoanalista puede captar, lo que aparece a nivel del goce como reaparición de algo ya jugado contingentemente.

[1] Laurent, Eric.  Final de análisis y ética del deseo.  El Seminario de Caracas.  Febrero, 1994, p. 14.

¡Una guerra importada!

Por: Guy Briole

dardos“Estamos en guerra”, ha declarado el presidente de la República frente al Congreso reunido en Versalles este lunes 16 de noviembre. Las palabras que siguen a esta declaración son de gran importancia: “una guerra de otro tipo”.

Las guerras ya no son, desde hace mucho tiempo, de Estado a Estado, sin embargo, hacen falta al menos dos entidades objetivables. Incluso en las llamadas “guerras sin rostro”, hay que saber dónde se encuentra ese otro a reducir, contra el cual se lucha. Pero, cualquiera sea su rostro o su nombre, la guerra deja siempre la marca de sus atrocidades, de sus duelos, de sus desgarros. En los vínculos estas marcas son mucho más profundas de lo que aparece detrás del velo de la unidad, detrás de una fraternidad reencontrada en un instante.

Hacer existir sin reconocer
Quizás se considere mejor redefinir los llamados “actos terroristas” como “actos de guerra” perpetrados sobre suelo francés en tiempos de paz. ¡Esto no es seguro! Estos actos criminales fueron reivindicados por un movimiento de ideología salafista yihadista el cual se crea una existencia a partir de autodenominarse Estado islámicoy de decretar en junio de 2014 (1), el restablecimiento del Califato en los territorios ocupados durante los combates en Siria y en Irak. Los otros países, aunque no reconocen la existencia de este “Estado”, ubican un territorio donde se han instalado de hecho estos yihadistas. Ellos tienen ahí sus centros de entrenamiento, de adoctrinamiento, de comando; también ideólogos, predicadores, funcionarios de la ex-administración de Saddam Hussein donde se incluyen militares, especialistas en web, personas que comercian entre otras cosas el petróleo que extraen de los territorios ocupados, e incluso una moneda, el Dinar de oro. Entonces se legítima declararle una guerra a un “Estado” ilegal, al cual se le hace existir para poder destruirlo. Uno termina por aliarse contra él.

¡El otro impensable!
Este “ejército” que viene a nuestro suelo a hacer esta “guerra de otro tipo”, una guerra importada, tiene como particularidad que los agentes de importación son de nuestro país o de un país vecino amigo. He ahí un mensaje que se nos devuelve, de un Otro monstruoso y sin límite – el EI – bajo una forma invertida, el retorno mortífero contra sí. Es como un mal que se encuentra en el interior, que se emite y que proviene del extranjero para atacarnos sin que se sepa qué hacer, qué decir… Lo cual no es del todo así puesto que se dicen muchas cosas, sobretodo acerca de lo que hemos tomado la costumbre de designar con el nombre de “yihadistas kamikazes”. Es como si todas las cuestiones estuvieran centradas en ellos. Aquí ridiculizamos el que estos jóvenes sean llevados al sacrificio por la tontería de creer en la promesa de que jóvenes vírgenes les esperan – la cantidad no estimula sino la pobreza fantasmática de nuestros bienpensantes. En otros lugares, al igual que cuando se hace referencia a los africanos y a muchos otros pueblos considerados “primitivos”, sostienen que ellos no poseen la misma relación con la muerte. ¿No tienen la misma que quienes? ¿Quién posee el modelo del valor de la vida, del pasaje a la muerte? Decir que su vida no tiene valor es una posición muy difícil de sostener. ¿Qué se sabe de lo que piensan esos sujetos al momento de activar el explosivo que los envuelve y que va a acabar con ellos? ¡Ya no están aquí para contarlo! No es tan simple, el Captagon (2) – el licor, el sake del yihadiste – utilizado en este contexto estaría asociado al slogan “ni miedo, ni mal” el cual resulta importante para dar el paso. Cuando un “error” los deja con vida qué sucede ¿se suicidan? Por el contrario, son descalificados por los suyos para cumplir esa misión en el futuro. Esto da qué pensar!

Lo inhumano de un arma con rostro humano
Adoctrinamiento religioso, radicalización súbita, conversión ciega, odio, fanatismo son las palabras en las cuales uno se apoya para orientarse en lo que resulta impensable.

Del lado de la propaganda, el discurso de los ideólogos del EI se ha modificado y aunque sostienen siempre la versión religiosa intransigente, insisten en el hecho de que el sueño de todo musulmán es la existencia y el desarrollo del Califato. La propaganda no dice solamente “morir por el profeta”, sino que el discurso se ha militarizado. Claro que el compromiso con el Califato supone aceptar sacrificar su vida. Entonces, presentado así la vida toma un valor y un sentido: el sacrificio de su vida priva otros -los enemigos- de la suya, de esta vida que tiene un valor para cada uno. Ellos sostienen que esos hombres y mujeres que se explotan, son combatientes que han elegido dar su vida por el Califato.

El yihadista-kamikase es hoy un arma de destrucción cercana. Es un arma de guerra, entre otras, pero doble: viviendo, dispara ráfagas con su kalachnikov, mata; y muriendo acciona su cintura de explosivos y mata de nuevo. No es suficiente que haya uno – o varios – que ocupen este lugar para poder cometer esos ataques, sembrar el horror y el terror en diferentes puntos de París. El human-explosive no es autónomo. Hace falta una organización material y una logística bien elaborada, una dirigencia  decidida e inflexible para que esta arma inclasificable sea activada. Estas armas humanas no son sino un aspecto de esta operación comando, sólidamente preparada, más allá de que se hable de sus errores, como índices dejados por improvisación o por estrategia. Esta guerra “de otro tipo”, que no dice su nombre, no recae en estos convertidos que buscan la muerte matando a los infieles para su propia redención, sino en la organización estructurada que no fomenta la pura cultura de la pulsión de muerte para todos, sino que busca hacer existir un Estado, instalarse allí, hacerse un lugar por la vía de un terror ciego propagando ojos bien abiertos.

Irrecuperables versus integrados
Para el que ingresa en la vía de yihad se dice que no hay retorno. Es decisivo: no habrá redención posible, ni salidas para el que toma la vía de Alá. La “deshumanización” que se le imputa a los métodos de adoctrinamiento de esos jóvenes yihadistas se duplica con la forclusión del sujeto por la bien-pensance (3) moral ¡Eliminado!

Está claro que no se pueden negar las particularidades de esta forma de compromisos. Sin embargo, esta no es la primera vez que el mundo se ve confrontado a un desencadenamiento, a un aumento de “pequeños verdugos” listos para ejercer y ser la mano firme de un dictador, de un führer seguido por su pueblo en lo peor de la historia de la humanidad. Hoy predicadores de ese “Dios Uno y único”, ese “Uno absoluto, sin dialéctica y sin compromisos”, como lo precisó Jacques-Alain Miller (4).

El hombre es olvidadizo de su historia y tiene la tendencia a dar siempre, en la inmediatez de su comprensible rechazo al horror, las mismas respuestas que van de la exclusión a la eliminación. Al radicalismo no se le podrá oponer sino otro radicalismo, uno “legalizado”. Hay una respuesta que da el derecho y su ejercicio, la cual se aplica a una persona, cualquiera sea su crimen. Debe quedar algo del sujeto! todo no debe ser “explotado”!

Para el recuerdo
Habría que recordar lo que fueron los alistamientos voluntarios de toda una generación de jóvenes, cuando apenas cumplían los 18 años, con el ejército en Indochina, en Argelia, en tierras africanas, en el anonimato de la Legión extranjera. Ellos se alistaban para hacer “su Indo”, “su Jebel”, sin tener incluso una idea clara de lo que era este otro al que iban a combatir, a eliminar y contra el cual hipotecaban sus vidas. Las cartas a los parientes, a las novias, así como los informes de misión conducen siempre a la misma pregunta: ¿por qué se producían estos accesos repentinos de bravura que les precipitaba bajo las balas enemigas?

A estos jóvenes indisciplinados, violentos, perdidos pero valerosos se les daba un nombre, los “têtes brulées” y una función en un ejército que sabía utilizarlos para misiones peligrosas o “especiales” que cumplían en el nombre de su Dios o de la época, un Dios misterioso que hacía que sacrificaran su vida y la de los otros en nombre de un código de honor que le era propio! El tiempo que dura ese fuego de paja, es justo el de incendiarse en esa violencia ciega para aparecer su inadaptación a las condiciones de la guerra, el rechazo y la expulsión sin miramientos de ese medio, el ejército, que tiene también sus códigos. Hay que decir que uno tampoco sabía qué hacer con estos “têtes brulées”, y para muchos de ellos sus desvíos prosiguieron hacia la delincuencia, los grupos mafiosos, las acciones terroristas. Otros encontraban en grupos de mercenarios una manera de continuar esta violencia fuera de la ley de los hombres, al servicio de un amo efímero que daba curso libre a la realización de sus abusos.

¡Contragolpe! ¿Y mañana?
Por una parte, la condena es sin solución para aquellos que piensan y reaccionan como si fueran “soldados del islam” y por otra, persiste una ambigüedad a la hora de considerar como modelo de integración de otros musulmanes – practicantes o no, convertidos o no, pero que se auto-denominan como tales – presentes en el ejército francés: dos tercios de los reclutados entre los militares procedentes de la inmigración, 20% de los activos en ciertas unidades. La policía sería más discriminatoria, el Consejo de Estado puede, si llega el caso, recordarle cuando apoya su decisión de rechazo de promoción en criterios que evocan la dimensión religiosa [decisión del 7 de julio 2008].

El ministerio del interior encargó a una antropóloga, Dounia Bouzar (5) desarrollar la experiencia que ella comenzó con padres, bajo la forma de un “Centro de prevención contra las desviaciones sectarias ligadas al Islam”. Ella recomienda un “desadoctrinamiento” de los que formulan su demanda al Centro y que estuvieron en el borde de lo que identifica como una radicalización con deshumanización. Ella espera reanimar la pequeña llama vacilante de lo humano. No condena, no desanima, lucha, hace lo que puede. Ni un modelo ni un ideal utopista, solo una voz disonante en la unanimidad del rechazo.

El psicoanalista no se sitúa del lado de los bienpensantes. Tampoco del lado de los predicadores ni de los “grandes hermanos”. Se ubica en un lugar donde le es posible recibir la palabra de aquel que se dirige a él. Una puerta entreabierta sin la cautela de los prejuicios.
 
Traducción de Alba Alfaro revisada por el autor.
Notas:

  1. Le Monde, 29 junio 2 014 – http://www.lemonde.fr/proche-orient/article/2014/06/29/l-eiil-proclame-letablissement-d-un-califat-islamique-et-change-de-nom_4447568_3218.html
  2. Le Captagon ®, nom commercial de la fénéthylline, est une amphétamine.
  3. Palabra inventada por Georges Bernanos para designar los que piensan de una manera conformista.
  4. Miller J.-A., « En direction de l’adolescence », Interpréter l’enfant, Paris, Navarin, Coll. La petite Girafe n°3, 2015,
  5. p. 201.
  6. Bouzar D., La vie après Daesh, Ivry sur Seine, Ed. de L’Atelier, 2015.

Extraído de: www.lacanquotidien.fr

Comentario al texto de Leonardo Gorostiza “El cogito Lacaniano y el cuerpo”.

Por: Elena Sper

pollock.number-8

Arte: Jackson Pollock

Leyendo el texto de Leonardo Gorostiza que se ha publicado en los papers preparatorios al congreso de la AMP en Brasil, podría  decir que hace un recorrido del cogito cartesiano al cogito lacaniano. Este texto nos  ilustra los cambios que Lacan realiza  en el desarrollo de la teoría acerca del cogito y el cuerpo. Pero lo hace a partir del cogito cartesiano.

En la tercera Lacan nos dice que el pensamiento tiene un lugar, está enraizado en el ceño  en los pliegues de la  frente, una superficie en la imagen del cuerpo. Diciendo, que: ciertas palabras introducen en el cuerpo algunas representaciones imbéciles”. Aquí tienen a lo imaginario. Y concluye que el pensamiento es lo más embrutecedor que hay, al agitar el cascabel del sentido. (1)

En una primera aproximación entonces, el cuerpo queda reducido a lo imaginario, lo primero que salta a la vista es que lo imaginario es el cuerpo. Pero al mismo tiempo Lacan introduce otras referencias para hacernos saber que el cuerpo no se reduce solo a lo imaginario.

Miller en su texto “Del síntoma al Matema” nos indica que; “el cuerpo, como tal, no existe, lo que existe” lo que hay, son  diferentes estatutos del cuerpo que, por lo tanto, no son el cuerpo, de lo que podemos decir entonces que el cuerpo no existe como tal, y lo que si existe es la substancia  gozante.

La sustancia gozante la ubicaríamos en el fuera del cuerpo del goce fálico, lo  que Lacan se refiere en la tercera  en la referencia a Paul Mathis sobre Mishima. 

Cito:   “Que el goce fálico se vuelva anómalo fuera del cuerpo, es algo que se ha percibido sopotocientas veces” ………….. “El fuera- de- cuerpo del goce fálico, lo entendimos esta mañana gracias a mi apreciado Paul Mathis……”Esta mañana nos dio un magnífico ejemplo, el tal Mishima no es  ninguna lumbrera. Y para que venga a decirnos que fue un San Sebastián el motivo de su primera eyaculación, tiene que haberlo dejado bien pasmado esa eyaculación. (2)

En efecto este goce fálico no bien del interior,. El cuerpo se introduce en la economía del goce, por la imagen del cuerpo.

Pero también es cierto que  en el empuje a calzar un pensamiento con otro, modalidad propia de la neurosis obsesiva, se genera un plus, un exceso, ya no reabsorbible en la buena forma del cuerpo imaginario.  Es un goce que se sitúa fuera del cuerpo, lo llama goce fálico, que está presente en el síntoma, pero no agota todo el goce del síntoma.

La referencia  que hace al ronroneo del gato aquello que no solo sale de la laringe, sino que sale de todo el cuerpo, lo introduce para dar cuenta del nuevo cogito  “Pienso luego Se goza.”

Cito: “El ronroneo, sin duda alguna, es el goce del gato. Nos e si sale de la laringe o de otra parte: cuando los acaricio parece que saliera de todo el cuepro”(3)

Ya no se trata aquí de los pliegues de la frente, de la superficie del cuerpo, sino de aquello que Lacan llama todo el cuerpo. 

Lo dice así: “Pienso, luego Se goza”. Rechazo el “luego” (donc) y entonces seria “gozoy  (Je souis). Juega con el  Je suis (Soy), y Se jouit(“Se goza”)  y Je souis (“Gozoy”). 

Tenemos entonces dos transformaciones del cogito cartesiano  “Pienso, luego soy”                   (Je pensé,donc je suis) , y la segunda seria “Pienso luego gozoy ” (Je pensé,donc, je souis) , para finalmente  dar cuenta del nuevo cogito (“Pienso , luego Se goza”) . (Je pensé, donc Se jouit) .

Que supone un rechazo forclusivo del gozoy, que va a reaparecer en lo real, precisamente bajo la forma de un  “Se goza”.

Así podríamos ubicar del lado del “gozoy”, producido por el  pensar, un goce ligado al ser, al objeto “a”, semblante de ser, ya que el ser le es supuesto a dicho objeto. Mientras que en el lado que aparece en lo real en esa forma absoluta del “Se goza” ubicamos el cuerpo en su dimensión real, como algo que “Se goza” que no es del orden del ser sino de la existencia.

Lacan debate una vez más con Descartes introduciendo, frente a las dos substancias propuestas por el filósofo, que son: la  substancia pensante y  la substancia extensa, propone la substancia que supone la experiencia analítica que es la substancia gozante. Es decir la que surge de la acción del significante sobre el cuerpo, del significante que es la causa del goce.

El cogito y el cuerpo habalnte

Lacan opera cada vez más hacia el final de su enseñanza en una  reintroducción del cuerpo, en el mismo lugar en que el cogito lo había expulsado.  Si Descarte funda su cogito sobre la expulsión de un cuerpo, Lacan hace un movimiento  inverso, construye un cogito a partir del cuerpo, pero por supuesto de “un cuerpo afectado  por el significante”, lo que deduce de la formula “el significante es la causa del goce”, estrechamente vinculada con la definición  de, que a partir de Joyce , Lacan dio del síntoma ; “como acontecimiento del cuerpo”.

Miller nos indica que tal vez convenga explorar si Lacan no tomo del propio Descartes el punto de apoyo para esta operación. Cuando dijo que: “el cuerpo hablante era un misterio” Miller señala en la conferencia preparatoria para el próximo congreso en Rio,  que en Descarte lo que constituye un misterio es: “La unión del cuerpo con el alma” y subraya que dicha unión en lo concerniente a mi cuerpo, meun corpus, que en las meditaciones cartesianas de Husserl afirma que mi cuerpo no es simplemente el cuerpo físico, (el que correspondería a la sustancia extensa de descartes ) sino que lo nombra como una “carne”, “ mi carne” . Que correspondería a la unión del alma y el cuerpo.

 Miller concluye que el misterio cartesiano de la unión sicosomática para el psicoanálisis  se desplaza hacia el misterio de la unión de la palabra y el cuerpo, pero ya no en el registro de lo imaginario, sino como un hecho de experiencia, que es del registro de lo real.

El pensamiento es goce

Aquí es importante diferenciar que no es lo mismo decir; el pensamiento como causa de goce que decir que “el pensamiento es goce”.

Pero además, Miller también señalaba entonces que la neurosis obsesiva por su parte evidencia la tesis de que el pensamiento es goce, un goce que perturba el alma, que es lo que da unidad imaginaria al cuerpo. 

 “Ciertamente –dice Lacan-, el cuerpo no se evapora, y, en ese sentido, es consistente, el hecho se constata incluso entre los animales. Cosa que resulta antipática a la mentalidad, porque ésta cree tener un cuerpo para adorar. Esta es la raíz de lo imaginario.”  (4)

Tenemos aquí dos estatutos del cuerpo: uno que se corresponde con la imagen que se adora, el otro como algo que no se evapora y que Lacan pone en correspondencia con el cuerpo animal.

Hasta aquí la traducción al castellano es perfecta. Pero a continuación surge una variación posible en la traducción. Así, cuando en la versión al castellano leemos “Yo lo curo, es decir, lo engordo, luego, lo sudo” y en  la versión francesa “Je le panse, c’est à dire, je le fais panse, donc, je l’essuie” entiendo que hay una equivocidad a considerar. Porque si bien es cierto que al escribir pensar (penser) con una a (panser), que puede traducirse por “remediar” o “curar”, indicando así que el pensamiento es como un emplasto47, creo que esta dimensión del pensamiento, ligada a lo imaginario, diluye esa otra dimensión del pensamiento que no deja de tener efectos sobre el cuerpo real.  Es desde esta perspectiva que la otra traducción que me parece conveniente para mantener ambas dimensiones en juego  sería la que sigue, y que traduce bien cómo lo visceral, la panza está ligada al pensamiento: “Yo lo panzo, es decir, lo hago panza, luego, lo sufro.” Porque Lacan juega aquí con el equívoco en francés entre “pense”, es decir, “pienso”, y “panse”, es decir, “panza”. Por otro lado, “essuie”, puede traducirse por “sufro” y también “sudo”. En este caso creo que hasta se podría decir: “Yo lo panzo, entonces lo sudo.  Lo sexual miente ahí por contarse demasiado”. (5)

Bibliografia

1.- Lacan, J. “Intervenciones y textos 2” Manatial “ La tercera” pag 78,79. 

2.- Ibid. Pag. 90, 91.

3.- Ibid ´Pag. 74, 75.

4.- Lacan, J. Seminario 23 Paidos “El Sinthome” pag. 64

5.- Ibid.  Pag 64