Jornada Clínica

“Hacia una clínica de las pasiones”

Sábado 22 de octubre de 2016

La Jornada Clínica constituye el espacio de trabajo de nuestras Jornadas que testimonia de la práctica de los analistas de la NEL, en el uno por uno. Bajo el nombre “Hacia una clínica de las pasiones”, la Jornada Clínica pretende “tocar en lo vivo a los psicoanalistas”. A partir de la noción freudiana del afecto, nos aproximamos a la manera como el parlêtre está afectado en sus relaciones con el Otro, porque en el afecto se trata del cuerpo y del goce, y más exactamente de los efectos del lenguaje sobre el cuerpo. Más allá de la fisiología y la psicología de las emociones, Lacan nos abre la vía de la ética del “bien-decir”, que consiste en cercar, por medio del saber, aquello imposible a decir.

Ejes temáticos

1- Lo real de la pasión. Entre trauma y pulsión.
Para abordar el tema de la violencia desde la perspectiva de la pasión, es necesario localizar lo real de la pasión y, en ese sentido, diferenciar trauma y pulsión. En el transcurso de un análisis nos las tenemos que ver con el nivel de lalengua y de los afectos singulares que engendra en el cuerpo.

Ubicamos la diferencia, entonces, con el trauma: la pulsión es goce, mientras que el trauma surge a consecuencia del impacto del significante en el cuerpo, marca indeleble que anuda significante, goce y cuerpo.

Genera algunas preguntas.

¿Cómo trata el sujeto el acontecer traumático? ¿Cuáles son los tratamientos frente a este sinsentido de la existencia del sujeto? ¿Son las violencias, en sí mismas, tratamientos de lo imposible?

2- La pasión en la locura de cada uno.
El enunciado “Todo el mundo es loco, es decir delirante”, apunta a mostrar que la brújula que nos orienta no es la del Nombre del Padre. Así, orientados por el goce podemos explorar las pasiones existentes a partir de la locura de cada uno.

A partir de las pasiones neuróticas y psicóticas, pasiones femeninas y masculinas, pasiones místicas, entre otras, se podrán desarrollar algunas nociones como estrago, celos, arrebato, así como dar cuenta de diferentes formas que el goce puede tomar en la clínica: culpa, crimen y castigo, que nombran las posiciones subjetivas con las que Freud dio cuenta del concepto de superyó en relación con la pulsión de muerte.

¿Cómo situarlos en la experiencia analítica?, ¿qué obstáculos y posibilidades presentan?

3- Las pasiones bajo transferencia ¿Cómo responde el psicoanalista?
Situamos las pasiones en la transferencia, desde el lado del analista y del analizante. Del lado del analista encontramos dos vertientes: la primera indica que el analista no participa de las pasiones del ser; esto es la neutralidad analítica, que corresponde a la posición del objeto a en el discurso analítico. Esto permite que surja un vacío intermedio, en donde el analista se coloca en neutralidad. La segunda: desde la última enseñanza de Lacan, la transferencia es un nudo pasional que permite construir un lazo inédito y abordar ese resto sinthomático que es la maldad, que pone en juego la relación fundamental amor-odio. También el analista conoce que en algún punto de la transferencia algo toca en él al analizante que fue, porque está alertado de ese goce imposible de eliminar que pulsa su cuerpo pasionalmente.

Se abren interrogantes: ¿Cómo responde el analista a la erotomanía, al analista bajo sospecha, a la transferencia negativa, al goce-envidia, al odio-celoso?

4- Angustia y pasiones: Acting out, pasaje al acto, acto perverso
El afecto de la angustia nos enseña sobre la esencia misma de las pasiones. Es un afecto que no engaña, no tiene un papel apaciguador y armónico; más bien da cuenta de la presencia de lo real en lo simbólico. Algo se apropia del cuerpo.

El acto lo encontramos vinculado como una forma de expresión del lado del sujeto cuando las palabras no han sido suficientes. En el acting out el sujeto se muestra al Otro, lo que constituye una demostración de la verdad que parece velada e ignorada, llamada a una interpretación (esbozo de la transferencia; es la transferencia salvaje). En el pasaje al acto el sujeto se ha dejado caer y se ubica fuera de la escena, por lo que no hay ningún llamado al Otro.

En el acto perverso el sujeto está del lado del objeto de goce y ubica al Otro en posición de sujeto con el fin de que este Otro goce, empujando a una voluntad de goce.

¿Cómo soporta el analista, en la experiencia, el acting out, el pasaje al acto y el acto perverso?

5- Las pasiones en las entradas y salidas de análisis
Las pasiones del ser, pasiones ligadas al Otro, se enlazan con la alienación en tanto se desprenden del amor de transferencia, producto de la instauración del Sujeto supuesto Saber. Las pasiones del alma o pasiones del objeto a se desprenden en la lógica de la separación. En las entradas en análisis se pone en juego la transferencia, que se liga a las pasiones del ser pues se cree en la verdad del Otro. Las salidas de análisis se ligan al objeto a, siempre perdido. Podemos reconocer al analista quien, en la posición de objeto que ocupa, permite ser causa del deseo del analizante, para producir lo más singular del parlêtre.

A través del pase se abre una vía posible a la transferencia con el psicoanálisis mismo, un cambio departenaire que no se vincula con el amor-odio de las identificaciones alienantes, sino que, incauto de lo real, conoce que el goce jamás podrá ser eliminado, y bajo esas condiciones sostiene un trabajo de Escuela.

Surgen las interrogantes: ¿Cómo se viven las pasiones del ser en las entradas de análisis y qué aspectos pasionales se manifiestan en cuanto a la separación que corresponden a las pasiones del alma? En las salidas de análisis, ¿cómo se vive la pasión analítica?

Anuncios